domingo, 15 de noviembre de 2009

...Y SIEMPRE VIVO

Cristo muerto sostenido por un ángel, de Antonello da Messina. Sublime en la máscara humana de la muerte del Hijo de Dios y en la congoja del ángel que ya nada puede hacer por él en la Tierra. La llaga en el costado y la mano izquierda sangrantes, mientras a lo lejos el verde de los olivos, el ocre de  una ciudad y el éter níveo, cuyos cálidos tonos dejan a la luz de una gélida soledad, el cuerpo exangüe de Jesús de Nazaret



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