LA GANGRENA, DE
MERCEDES SALISACHS
Seis años tardó en escribir, la barcelonesa y castellanohablante Mercedes
Salisachs, su bellísima y premiada novela, con el Planeta del año 1975, de La
gangrena. Y bien que mereció la pena el tiempo empleado y, en el caso de
este modesto receptor y lector afortunado, que por fin, inopinadamente cuando
deshacían una antigua librería granadina, recibía este magnífico regalo.
Mercedes Salisachs Roviralta
(Barcelona, 1916-2014), criada y educada en un ambiente de alta burguesía
barcelonesa, de esmerada educación mercantil y de pensamiento liberal-conservador,
junto a su preeminente rol de madre y abuela, como del dolor por la pérdida de
uno de sus cinco hijos, Miguel, en accidente de tráfico en Francia cuando
contaba 21 años, tuvo siempre clara su aspiración más íntima: la escritura. Y a
ella se dedicó profusamente, desde el
año 1921, dando a la imprenta un enorme
catálogo de novelas, algún que otro
cuento infantil y una obra para el teatro.
En La gangrena, su autora logra
insertar su relato en la historia de España más agitada, la que lleva a su narrador
y principal intérprete, Carlos Hondero, hijo de una viuda y huérfano de un
médico, a quien un amigo de estudios del padre, Rodolfo Tramacho, considerado
tío, siempre les prestará una “sospechosa” atención y ayuda, desde los días en
que Alfonso XIII borbonea, Primo de
Rivera fija el Directorio militar y luego civil (1923-1930) y da el golpe de
muerte a la Restauración que iniciara Cánovas del Castillo, luego la Dictablanda del general Berenguer
(1930-1931), la República (1931-1936), Guerra Civil (1936-1939); caudillaje de
Franco (1939-1975), con todo el diverso discurrir del gobierno del
generalísimo, desde su alzamiento en
tierras africanas, el transcurso de la guerra, en la que desde las filas del
ejército popular y en el frente de Teruel, quien terminará alcanzando el grado
de sargento, Carlos Hondero, desde las filas republicanas se habría pasado al
bando insurgente o ya llamado nacional. De
las penurias de la nación, del regreso triunfal a Barcelona del que fuera botones
de banco Salcedo en el paseo de Gracia de Barcelona, su progresivo ascenso, a
la vez que la paulatina transformación de la sociedad española, en el mismo
instante de los avances científicos y tecnológicos en el mundo: llegada del
hombre a la luna, que con concluirá con la apertura de la sociedad española,
más liberal, menos clerical y con un Caudillo que muere en un hospital,
mientras ya parece alborear una sociedad española más tolerante, donde, sin
embargo, la alta sociedad catalana, no había sabido encontrar el verdadero amor
y la pulsión necesaria con el Creador.
Cada capítulo versa sobre las
mujeres que, en todo el trasfondo, son las verdaderas protagonistas del libro,
a saber: Remedios, humilde costurera, madre de Carlos Hondero, viuda, y eterna
avergonzada enamorada de Rodolfo Tremacho, el tío; Estrella, la secretaria en
el banco Salcedo, la traidora y el primer despertar lascivo de Carlos, que se
acuesta con él con ánimo de que éste le desvele secretos del banco para que su
verdadero amante pueda asaltarlo; Angelina, la mujer madura que esconde a
Remedios enferma y a Carlos, quien es buscado por su aristocrática posición
bancaria, por los anarquistas que deambulan por Barcelona a la caza de los fascistas y que, también viuda, trata de
remediar su soledad entre los brazos, los besos y la juventud de Carlos, al que
con la continua amenaza de que pueda ser apresado, trata de retenerlo encerrado
a toda costa; Paloma, una hermosa mujer, viuda de guerra, que conoce Carlos
cuando esperaba a su siempre amada Lolita, desde la adolescencia y su amistad
con el estudiante y su hermano Paco
Moraldo, en el Bar Basque de San Sebastián, convaleciente de un balazo en la
pierna, y con quien se acuesta frustrado por los desplantes que le hace Lolita,
su verdadero gran amor de siempre; Alicia, la hija del patrón del banco donde
trabaja y que conoció bien pequeña, la única que queda tras el asesinato de los
tres hermanos varones por parte de las fuerzas republicanas que paseaban por Cataluña, con quien termina
casándose Carlos y que le dará una hija, Carlota. Alicia, siempre se sintió
desgraciada y nunca amada por su marido, por lo que, en su residencia veraniega
de Can Pou, desde una torre de la masía de la familia, se arrojará, lo que
durante largos años ocultará a la hija y a los padres de Alicia; Victoria, una
desvergonzada mujer de la aristocrática clase catalana, que espera la muerte
del padre para ostentar aún más su riqueza y que es lesbiana, en una sociedad
que ha de ocultarlo, termina casándose con Paco Moraldo, el amigo de infancia
de Carlos y hermano de Lolita, sólo por el dinero de ella, quien terminará asesinando
a la nueva mujer de Carlos, Serena, por celos cuando la encuentra acostada con
su marido Paco, mientras éste intentará por todos los medios que Carlos asuma
el crimen, chantajeándolo con los sentimientos de su hija Carlota y con los
antecedentes de disputas matrimoniales entre Serena y Carlos; Serena, una bella
y ambiciosa mujer, casada, pero que no tiene dudas en ser infiel a su marido,
hasta que éste muere y termina casándose con Carlos, a pesar de que terminará
también siéndole infiel con su amigo Paco y con la mujer de éste, Victoria, que
la terminará asesinando; Carlota, hija de Alicia y Carlos, que cuando tiene
ocho años de edad es golpeada por la poliomielitis, quedándose paralítica de
las dos piernas y que con su padre Carlos se ve inmersa en un mar de dudas por
cuanto sabe lo que le sucedió a su madre, pero su padre se lo oculta y, según
entiende ella, no tiene un buen comportamiento con su esposa Serena, que, no
obstante, terminará por comprender que ésta era una falsaria y aventurera;
Lolita, el verdadero amor de Carlos, la mujer que, al final de la obra, cuando
él quisiera ser inculpado por el asesinato de Serena, lo libra, ya que esa
noche ellos dos habían estado juntos, y que en toda la obra es la estrella inalcanzable,
pero la luz que sigue alumbrando el corazón de Carlos Hondero.
Bellísima narración, bellísimos
diálogos entre Carlos y el sacerdote padre Celestino, el mismo de sus primeros
días de colegio, como el que le confiesa finalmente. Bellísima la manera tan descriptiva, sucinta
y divulgativa que la autora nos va paseando por Barcelona, la Costa Brava y los
salones de la alta sociedad burguesa catalana, la de la avenida Pearson, en
Pedralbes, la de la época de Alfonso XIII, como la más exuberante de los años
Sesenta y Setenta. Las modas, los sentimientos políticos de esas clases
afortunadas, que en San Sebastián y en el sur de Francia, pudieron librarse de
los bombardeos de Barcelona, aunque muchos de ellos perdieron a parte de sus
familiares asesinados, como fue el caso de los tres hijos de don Alberto Salcedo,
el suegro de Carlos Hondero y padre de Alicia. Las fiestas, los saraos, los
bailes y el mismo lenguaje que va girando conforme avanza el tiempo, los días y
los años.
Aun cuando Mercedes no hace un
gran alarde de la descripción física de algunos de los protagonistas, pues
suele ser escueta, nos los va perfilando, mayormente los personajes
secundarios, poniendo así en contexto el paso del tiempo y, en neblina, la
probable edad de los protagonistas y su fisionomía con el transcurrir de los
años.
Y, en toda la obra, en toda la
novela, el amor verdadero entre Carlos y Lolita latente desde la más tierna
infancia, a pesar del paso del tiempo, que, sin embargo, no se verá plasmado en
el libro, aunque tan presente esté a lo largo de los distintos capítulos en que
hace su aparición, sin que por ello los diferentes nudos de la novela sigan su
curso y sirvan para desvelarnos los errores que el protagonista comete hasta
hallar la verdad, hasta poner en orden su propia vida y sus principales
valores, aunque esto sea cuando ya parece más cercana la caducidad de los
amantes.

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