domingo, 3 de enero de 2021

AÑOS Y LEGUAS, DE GABRIEL MIRÓ. De la biblioteca básica de Salvat.

 

AÑOS Y LEGUAS, DE GABRIEL MIRÓ. De la biblioteca básica de Salvat



Colección de libros RTV, que siempre con prólogo, permitió, allá por los años 70, que el florecimiento progresivo de la sociedad española, también se viera reflejado con la lectura de grandes obras y de valiosos escritores españoles y universales, que en un modesto libro de bolsillo, también en el siglo XXI, si uno tiene la fortuna que un familiar los hubiera coleccionado ayer, pueda disfrutar de viajes, aventuras, paisajes, andanzas y pensamientos del genio humano.

Esta vez es un autor un tanto desconocido hoy día, que natural de Alicante, y habiendo obtenido su fin de carrera en leyes por la universidad de Granada, que tras un largo peregrinaje por Madrid y Barcelona, por medio de su seudónimo Sigüenza, en sus últimos años de vida, se pasea por los pueblos de la Marina de Alicante, así como por la cercanía de sus montes y valles, empleando un lenguaje arcaico, de enorme prosapia botánica y de un paisanaje lóbrego, triste y mortecino, donde, si no fuera por las brillantes descripciones de esa geografía, la humanidad que por ella trasiega, es de una miseria y dolor que se comprende el final, cuando el señor Bonbom le descubre a Sigüenza, la pérdida no sólo del árbol del paraíso, sino de su nieto, la esperanza para su hija abandonada, jovencita y virgen, en una tierra que bien podía ser también un lugar del paraíso por su geografía y sus montes y sus breñas.

Años y leguas, los recuerdos del pasado y lo que ahora desfila delante de sus ojos, o en las conversaciones con cuantos se cruza por el camino, nos va mostrando con una riqueza de la lengua castellana impropia hoy de un valenciano, el arraigo al solar propio y la fusión de imágenes con una cierta decrepitud humana que se entreteje a lo largo de esta obra, hermosa y nada fácil de escudriñar por el enorme y prodigioso vocabulario, como el gran conocimiento de todo lo concerniente a la flora y fauna de su tierra.

Mezcla de luz y de orfandad, que destila este libro, que engrandece el Olimpo de las letras españolas desde la Marina alicantina o desde la misma Aitana, con resabios de lecturas de Flaubert y de Marcel Proust “Por el camino de Swann o A la sombra de las muchachas en flor, aunque más lúgubre y tenebroso en el trasegar de las gentes por parte de Gabriel Miró.

 

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