lunes, 8 de mayo de 2023

HIJOS DE LA FÁBULA, DE FERNANDO ARAMBURU. EDITORIAL TUSQUETS.

 

HIJOS DE LA FÁBULA, DE FERNANDO ARAMBURU, EDITORIAL TUSQUETS


Es otra de las novelas sobre el terrorismo de ETA que, recientemente, han empezado a publicarse, perdido el miedo a esta banda de asesinos vascos, que el premiado Fernando Aramburu, con su best-seller Patria, ha vuelto a mostrarnos un cuadro, ahora, divertido, de dos militantes de ETA que quieren seguir los pasos de los paisanos que se dedicaban a este oficio de asesinar, por mor de una enseñanza de supuesto izquierdismo, rebeldía e independencia de la causa vasca, y que en su alocada ensoñación pasan en Francia momentos de verdadero absurdo.

Literariamente es un entremés, ya que la pluma discurre rápida, alegre y con dos guipuzcoanos, carne de cañón de esos dirigentes que en el PNV, en la prensa independentista y en el mismo Bildu, fomentaron la aparición de esa “carne de cañón” autora del tiro en la nuca, la bomba lapa y el asesinato de inocentes, fueran éstos niños, ancianos, mujeres o simples guardias o soldados, y que ahora el PSOE ha mandado a las cárceles vascas para que, amparados por la Iglesia vasca y el PNV, puedan salir de la cárcel y no cumplan la condena que la justicia les impuso por su tremenda barbarie.

Esta novela, elude cualquier demanda de perdón, cualquier enseñanza del dolor de las víctimas y se centra  en los derroteros de estos dos anacrónicos incipientes etarras, cuya formación es escasa, sus principios y valores, nulos, que sólo han nacido para engordar, fornicar y asesinar. Ejemplares de una raza que, desgraciadamente, los españoles hemos tenido que sufrir y que, es el iceberg de otros que, en la sombra “movían el árbol” para chantajear al Estado, ya que estos supuestos desgraciados, que en esta obra son motivo de mofa y escarnio, sin embargo, fueron las huestes que siguieron las instrucciones de quienes hoy siguen ostentando la dirección de partidos como el PNV o el mismo Bildu, moviendo los hilos de la financiación, la propaganda y el adoctrinamiento, desde sus cómodos y tapizados despachos, en la calle Ibáñez de Bilbao, en la calle Pilotegui de San Sebastián o en la misma Ajurianea en Vitoria, como también en la Navarra de los bizcaitarras, además de las sacristías vascas, en los txocos y en las ikastolas.

Valiente es pues la novela de este vasco, Fernando Aramburu, que, a su manera, desenfada y divertida, quiere hacerse perdonar y que los demás, principalmente los españoles, veamos a estos siniestros “gudaris” de ETA como unos pobres seres juveniles, hijos de una ensoñación de una comunidad, que una clase dirigente supo aleccionar en su beneficio propio, a pesar de todo el horros y la conmoción que para tal fín llevaron a cabo.

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