jueves, 11 de mayo de 2023

EL AÑO DE LA REPÚBLICA, DE JOSÉ CALVO POYATO. EDITORIAL HARPERCOLLINS

 

EL AÑO DE LA REPÚBLICA, DE JOSÉ CALVO POYATO


Magnífica novela de uno de tantos escritores actuales que, siguiendo la senda del académico don Arturo Pérez Reverte, ha sido capaz de mostrarnos los acontecimientos de la Primera República española a modo de novela, paseándonos por el Madrid del año 1873, como por la Cartagena que levantaba el Cantón.

En su habilidad literaria, ha sabido usar personajes de ficción, como el director del periódico la Iberia, de talante y seguidores del partido Progresista, junto a la búsqueda de un incunable y de cuatro otros libros de época, supuestamente robados de la Biblioteca nacional, y que, de manera policial, servirán también en la compleja trama por la que se desarrolla esta novela histórica y de ficción.

Es bien notorio que su autor ha sabido extraer de los Episodios Nacionales de Galdós, referidos a estos aciagos momentos de la España del siglo XIX, buen número de elementos para confeccionar esta novela de un modo atractivo e ilustrativo de una porción de la historia de España.

Lugares emblemáticos de aquel Madrid del siglo dieciocho, como políticos y escritores de esa época, aparecen en la obra, unas veces en las gradas del Parlamento en la calle San Jerónimo, otras en los distintos cafés que sirven para la tertulia, beber chocolate o socializarse.

Como conclusión,  es posible que el lector avezado se convenza que lo mismo que aquel efímero período, el de la Segunda República, se parecen bastante, a pesar de la mayor duración de este segundo intento, eso sí, esta vez mucho más sangriento y circunscrita la guerra civil a todo el territorio nacional. Puede también, como declarara don Antonio Cánovas del Castillo, que lo mejor para España es una monarquía parlamentaria, que él introdujo en la persona de Alfonso XII y tras el triste desenlace de la primer República y que, en el siglo XXI, tenemos constancia que es lo mejor para los españoles, lejos de las aventuras republicanas que, en los libros de historia o en novelas tan gratas como ésta, constatamos lo negativo que ha sido siempre.

 

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