jueves, 10 de abril de 2025

 


                 EL ESPÍA QUE SURGIÓ DEL FRÍO, DE JOHN LE CARRÉ

Uno de los más brillantes relatos sobre el espionaje y que permitiera a John Le Carré alcanzar su mayor éxito, probablemente fue la novela El Espía que surgió del frío, que nos cuenta el modo en que actuaba el servicio secreto británico en los años de la Guerra Fría y del Muro de Berlín, cuando Alemania estaba dividida en dos naciones, la Oriental, comunista, y la Occidental, con capital en Bonn, pro aliados y capitalista, con espías por todas partes, como con desertores en ambos bandos.

En esta obra, desde la sede del Intelligence Service de Lóndres o más concretamente, desde su sede del Cambridge Circus, George Smiley y los altos dirigentes del espionaje británico, ven cómo van siendo asesinados muchos de los agentes con quienes contaban en la RDA, culpando de tal extraño éxito al principal dirigente del Abteilung, Mundt, un hombre despiadado y homicida, por lo que deciden que han de llevar a cabo una operación que ponga término a estos hechos sobre la persona de su responsable.

Leamas, agente en Alemania de los servicios británicos de espionaje, ha sido testigo de cómo los vopos, en el check point de Berlín, a unos pasos de la barrera con la Alemania libre, uno de sus últimos agentes en la RDA, Karl, era acribillado por los centinelas fronterizos cuando intentaba huir junto a su bicicleta.

Tras éste y otros fracasos, Leamas, no sólo por su perfecto dominio del Holandés y el Alemán, como por sus varios años en la misma Alemania Oriental, para Control y el mismo Smiley, era la persona más cualificada para tratar de responder a Mundt con la misma moneda de ojo por ojo, razón de la puesta en marcha de una magistral obra de distracción, en la que Leamas se convirtió en el despechado agente, predispuesto para cambiar de bando, tras ser despedido del servicio, caer en el alcoholismo, la ruina económica, incluso ser encarcelado por golpear a un comerciante vecino, y tener dificultad para encontrar empleo, a no ser en una modesta biblioteca Bayswater que le consigue la Agencia de Colocaciones, donde conocerá y se enamorará de otra empleada, Liz Gold, afiliada al partico comunista británico, que también será la perdición de los dos.

Dos agentes de la RDA en Gran Bretaña, Ashe y Kiever, pronto darán con la pista de Leamas y entenderán que puede ser abordado para que cambie de bando, sobre todo ante un sustancioso ofrecimiento monetario y el odio que expresa Leamas contra sus antiguos jefes.

A través de Holanda, denunciada su huida en los medios de prensa, Leamas es acogido por los servicios de espionaje de la RDA, aunque no contaba con la investigación que sobre Mundt, internamente, llevaba a cabo Fiedler, un judío que estaba convencido que Mundt estaba al servicio del contraespionaje británico desde las mismas oficinas de la Abteilung comunista, y subordinado de éste, por lo que ante el Presidium Comunista e internamente, tratará de demostrar que Mundt es un traidor, a pesar de que las confesiones y las conversaciones con Leamas, pudieran parecer que es Fiedler el espía.

La presencia de Liz, como testigo de Mundt, y llevada a la RDA como si fuera invitada por el partido comunista, desconcierta a Leamas y entiende que en esta jugada elaborada por Control, él ha sido una pieza más en un engranaje en el que las personas tienen poco que ver con sus sentimientos, y que ha jugado en un tablero donde él era un peón más.

Desde la cárcel, Mundt organizará la salida de Liz y Leamas a través del salto del Muro de Berlín y a unos pasos de la puerta de Brandeburgo, disponiendo de noventa segundos para superarlo, aunque en el último instante, Liz terminará siendo acribillada y el mismo Leamas cuando al otro lado la voz de Smiley y las voces en inglés, francés y alemán mezcladas, esperaban su salto, escuchaban los disparos, dos o tres balas también terminarían con su vida, como también la perdería Fiedler, culpable de haber sido capaz de desentrañar lo que los británicos habían trazado para evitar que Mundt, el verdadero agente al servicio de Control, pudiera ser desenmascarado.

Magnífica novela que nos retrotrae a una época cercana, pero ya casi olvidada, de enfrentamientos entre Occidente y Oriente, entre el capitalismo y el comunismo, entre la OTAN y la URSS, que, sin embargo, Trump en los estados Unidos y Putin en Rusia, quizás parezcan revitalizar con otros métodos, mayor tecnología, pero con la misma manera de un juego, en el que los actores son meras marionetas de un Poder que se oculta y que no tiene una sóla cabeza visible.

 

 

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