PREMIOS PLANETA 1955-1958, CARMEN
KURTZ (1956), EL DESCONOCIDO
Carmen Kurtz (1911-19119, llamada
en verdad Carmen de Rafael Marés, esposa de Pedro Kurtz, fue una escritora
española muy popular en los años 60 (Siglo XX), muy comprometida con la
condición de la mujer de la posguerra española, razón de su libro premiado por
la editorial Planeta en el año 1956, en cuyo prólogo otro gran escritor de
entonces, José Mª Gironella (1917-2003), también muy conocido y famoso por su
trilogía sobre la guerra civil de España: Los cipreses creen en Dios, Un millón
de muertos y Ha estallado la paz, nos hablarán de los dos intérpretes
principales de esta obra: Antonio y Dominica, él llegado desde Rusia a bordo
del Semíramis en 1954, atracando en el puerto de Barcelona, que rendirá una
impresionante acogida a los cautivos de la División Azul, que doce años antes
se habían unido a otros fuerzas aliadas de la Alemania nazi para combatir a la
Rusia comunista de Stalin, y ahora regresaban vivos a la Patria, mientras
muchos otros de sus compañeros habían quedado enterrados en suelo helado de las
estepas rusas y tras un largo cautiverio.
El todavía joven Antonio Rogers,
hijo de una familia burguesa de Barcelona, en los días previos a la contienda
española, se enroló en la Falange y
cuando su principal líder, Ramón Serrano Súñer, pidió a la juventud española,
al término de la Guerra Civil, ir voluntarios a combatir a los comunistas junto
a las fuerzas alemanas de la Wehrmacht, se alistó de inmediato en 1942, a pesar
de que dos años antes había contraído matrimonio con Dominica, hija de
burgueses catalanes con raíces en República Dominicana.
Antonio, a bordo del Semíramis,
junto a su amigo Germán, conforme se acercan a las costas españolas y la Estación
Marítima y la escollera se hacen más grandes a su vista, en su aproximación, un
2 de abril de 1954, entre el enorme tumulto de familiares y amigos, también la
presencia del teniente general Agustín Muñoz Grandes, ministro del Ejército,
por fin logra ver a su padre, abogado, que se lleva un pañuelo a los ojos,
mientras su madre no para de bracear tratando de que su hijo alcance a
reconocerlos, como también a Dominica, callada y temerosa de lo que el futuro
deparará de nuevo al matrimonio y a su amor por Antonio, un tanto aletargado, pero
fiel siempre, durante estos doce años de ausencia y con una
correspondencia que toda la familia
esperaba siempre con angustia y que, durante cierto tiempo dejó de existir, por
lo que llegaron a pensar que había muerto.
Antes de bajar por la escala
atestada de gente y rodeados de un ensordecedor griterío y llantos, Germán y
Antonio se despiden. Él ya tiene quienes le aguardan, mientras German,
huérfano, solo tiene la ilusión de levantar una casa de comidas en Barcelona,
que le pueda hacer olvidad el hambre y la miseria que pasaron en cautividad,
además del recuerdo de tanto horror como el que estos españoles tuvieron que
padecer rodeados de las fuerzas soviéticas y del ejército rojo.
De regreso a San Gervasio, hogar
de la familia Rogers y Mercedes Silva, por su madre, Antonio se reencuentra con
la armonía y el calor de la familia y los amigos, su hermano menor de dieciocho
años ya, su hermana Anita y su cuñado, como de Florencio el jardinero y chófer
de la casa, aunque Dominica constata que ya no siente aquel amor por Antonio
que le embrujó durante su luna de miel en Palafrugell, mientras que Antonio sí
se sigue sintiendo atraído por su esposa tanto física como espiritualmente.
Ya en la alcoba, inclinado sobre
ella, Antonio quisiera recuperar el tiempo perdido sin el abrazo de Dominica,
mientras en la mente de ella las imágenes de aquel julio de 1942 y sus
palabras: “Me voy a Rusia, Dominica”, no la abandonan, como tampoco los doce
años de soledad.
Su autora, remedando La Odisea y
la paciente espera de Ulises que hiciera Penélope, como trasfondo de su novela,
da voz a Ella y a Él, para que cada uno nos relate su fuero interno, aunque
Antonio seguirá guardando en su interior toda la tragedia de su alistamiento
militar, su lucha y el paisaje helado donde muchos de sus compañeros
perecieron, su cárcel y la privación de libertad y pésimas condiciones de
cautividad que tuvo que soportar en la Rusia de Stalin.
Mientras Germán decide recuperar,
con su nuevo negocio, la esperanza de una nueva vida, incluso tratar de encontrar
el amor, Domi y Antonio se debaten en querer buscar aquel amor que un día les
unió, que en Dominica parece extinguido, pero que en Antonio, sigue muy vivo.
Hermosa y sensible obra
literaria, donde su autora, con personajes como Antonio y Dominica, nos desvela
el problema que en aquellos años cincuenta, en una España que intentaba
redimirse, se encontraron muchos españoles, bien por haberles pillado la guerra
en un bando u otro, bien por sus ideales y su fervor patriótico, bien por una
fuerte aspiración de cambio, se encontraron ellos, sus familias y sus vecinos,
enfrentados a dilemas nada fácil de resolver, cuando además la fuerte presencia
de las tradiciones seculares y la Iglesia católica, como de la censura política
y el nuevo Régimen político, condicionaban
la libre decisión de las personas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario