jueves, 27 de agosto de 2026

 


                           STEFAN ZWEIG, DE EL LIBRO DE AYER

Si alguien hubiera querido buscar al mejor adalid de Europa, en su vertiente fraterna y literaria, probablemente Stefan Zweig, el austrohúngaro y nacido en Viena en 1881, se habría colgado la medalla de oro, pues toda su obra es un canto a la cultura y la defensa de los valores de los autores y artistas europeos, como también la monografía de grandes personajes históricos.

En El libro de ayer, al parecer publicado póstumamente, cuando en su exilio en Persépolis (Brasil), él y su mujer Lotte ya se abandonaban a los barbitúricos para poner fin a una vida sin patria y sin esperanza; con un todopoderoso Hitler asesinando a los judíos, con artes inimaginables y tras los muros de campos de concentración de exterminio, allá por 1942, y poniendo en llamas toda Europa, con la ayuda de su partido el nacionalsocialismo,  hallamos el relato de la vida de éste vienés, de raíces judías, hijo de un adinerado fabricante de tejidos y de una madre hija de banqueros italianos, que pronto pudo alcanzar cuanto deseaba y también escribir y viajar, mientras en alemán redactaba su prolífica obra, no sin absorber en sus viajes, mayormente a París y Bruselas, las enseñanzas de los más relevantes escritores, pensadores, escultores y pintores del momento: Romain Rolland, Stappen , Verhaeren, Khnopff, Rops, Constantin Meunier, Minne, Van der Velde, Maeterlinck, Eekhoud, Lemonnier, Crommelynck, James Ensor, Frans Masereel, …y sin dejar de tener amistad con sus contemporáneos alemanes y austriacos, Rilke y Freud, entre otro, también con músicos de la talla de Richard Strauss, para quien escribirá un libreto y que tras el estreno en Dresde, sería prohibido como todos los libros de Zweig y de todo aquel que tuviera sangre judía en la Alemania dominada por el nacionalsocialismo.

Pronto visitará la India, en 1912 y la ciudad de Nueva York, en 1913, para establecerse poco después en Salzburgo, 1913, desde donde tendrá que marchar al exilio en el momento que Hitler alcanza el poder.

Fue un mitómano, traductor, poeta, escritor y experto coleccionista de partituras musicales de Beethoven, como de borradores de primeros libros de grandes autores, también amigo de lo más egregio de esa época, particularmente entre los años 1920 y 1930, fecha del apogeo de sus libros, traducidos a todos los idiomas imaginables y de una popularidad y venta sin parangón.

Gracias a esas fuentes y a esa relación amistosa con los grandes personajes de la Europa central, sin nunca comprometerse en política, ni siquiera ir a votar, logró tener siempre  una envidiable información previa sobre los acontecimientos futuros y cual Casandra moderna, sufría en sus carnes lo que se veía venir, sin por ello poderlo adelantar a sus amigos, pues lo tacharían de negativo y pesimista.

Aun  cuando terminó sus estudios de Filosofía en la universidad de Viena, sin lugar a dudas ayudado ya por su fama, sus primeras publicaciones y la condescendencia de los catedráticos, dio una gran importancia al axioma del filósofo americano Emerson, según el cual los buenos libros reemplazan a la mejor universidad, sobre todo para él a quien la escuela ya solo nos aburría y fastidiaba, nos dirá en el capítulo dedicado a su paso por la universidad.

Su relato es también el del imperio austrohúngaro y su desgarro, en un momento en el que: “Se creía en el “progreso” más que en la Biblia, y su evangelio parecía irrefutablemente probado por los nuevos milagros de la ciencia y la técnica que aparecían a diario”

Nos dirá también que: “Creían de verdad que los límites de las divergencias entre las naciones y las religiones se irían diluyendo poco a poco en un humanismo común, y que con ello la humanidad entera obtendría la paz y la seguridad”. Por desgracia, aquel mundo de la seguridad fue un castillo de naipes, pues dos guerras cruentas arrasaron el suelo europeo, de 1914 a 1918, bajo el caudillismo de Guillermo II, emperador alemán y rey de Prusia, auxiliado por el siniestro Ludendorff, que pedían al pueblo alemán que lucharan hasta la última gota de sangre, la misma que ellos no sacrificaron y que en su derrota, se exiliaban, el primero en Holanda, tras su abdicación forzosa en 1918, y el militar, huyendo a Suecia, para años más tarde aliarse con Hitler.

Alejémonos de Roma!”, era el grito que escuchaba Stefan de los primeros movimientos juveniles contra el parlamento y la iglesia católica, sobre todo en Alemania y la teoría racial antisemita que desde los discursos de Hitler en las cervecerías bávaras, se iba expandiendo, cuando corporaciones de estudiantes, los Burschenchaften, con las caras tapadas, borrachos  y brutales, incesantemente provocativos, golpeaban a los estudiantes eslavos, a los judíos, a los católicos o a los italianos, expulsando a los indefensos de la universidad. Era un terror nacionalista que crecía y que él veía crecer desde su casa de Salzburgo, a dos horas y media de Munich, con un arroyo como frontera entre Austria y Alemania.

Buen número de sus compatriotas judíos, como también en Alemania, tratan de integrarse, incluso sepultar su creencia religiosa secular, a pesar de que tras el caso Dreyfuss en París, un hombre como Theodor Herzl se percata de la persecución y el aislamiento permanente que también sufren los asimilados judíos, por lo que crea la corriente sionista y el retorno e inmigración a Palestina de los judíos. Publicará un opúsculo titulado El Estado Judío, donde niega la asimilación y toda esperanza de tolerancia para el pueblo de Judea, y así era necesaria una nueva Patria. Seguiría Karl Krauss, “Una corona para Sión”

Por tanto, se convence que será más fácil reconstruir los hechos de una época que su atmósfera espiritual, pues las luces y sombras ya son permanentes en Europa, que pronto rompería la alegría y el esplendor de esos días de libertad y progreso, pues en Sarajevo, el 28 de junio de 1914, sonaba el disparo que acababa con la vida del aspirante al trono austrohúngaro y de su esposa, Francisco Fernando y Sofía Chotek, era el detonante para la Primera Guerra mundial.

A pesar de la despreocupación general inicial, Stefan se encuentra en un pequeño balneario del Mar del Norte, en Ostende, llamado Le Coq y tras una corriente de asesinatos nacionalistas, entre ellos en Francia  del socialista Jaurès.  Regresa a Viena y forzado a ingresar en el ejército, lo hace como administrativo y bibliotecario, consciente de que la verdadera misión del escritor, consiste en preservar y defender lo que hay de universal en el ser humano, mientras en un bando y en otro se hace presente el odio, éste en un canto de odio a Inglaterra, escrito por Ernst Lissauer, que se canta por todas partes, y el pueblo ignorante trata de suprimir cualquier palabra que pueda mentarles al enemigo, aunque algunas como englishen, en alemán se refiera a angelical y las masas lo borren en su confusión.

Finalizada la guerra y con la miseria, los mutilados, los harapientos, el hambre y las cartillas de racionamiento apoderándose de las calles y el escaso transporte, 1919, 1920 y 1921, serán los años de posguerra más difíciles para Austria, con una inflación y acaparamiento de los escasos víveres, que ahoga a todos, mientras el activo Rathenau, judío y nacido en el seno de la familia que fundara AEG de electricidad,  en la Alemania de Weimar y el año 1922, en Génova y Rapallo, como ministro de Asuntos Exteriores de la Alemania de Weimar, firmaba un acuerdo secreto con Rusia que sacara a Alemania del aislamiento impuesto por el Tratado de Versalles, que serviría para el adiestramiento en Rusia de los soldados alemanes y la fabricación de armamento, del que más tarde Hitler sacaría buen provecho, y también para el exterminio de los judíos. (Las tristes contradicciones humanas y de la historia, un judío como Walther Rathenau poniendo su privilegiada inteligencia al servicio futuro de los nazis y del aniquilamiento de sus hermanos judíos).

El resto ya todos lo conocemos, Hitler, tras las dos reuniones en Munich con Chamberlain y Daladier, se convencerá que puede agredir fácilmente a sus vecinos, sin que por ello Francia ni Gran Bretaña muevan un dedo, tampoco la URSS; la esperanza unánime de todos los europeos por la paz y el odio atesorado en un derrotado y antiguo soldado de la Wehrmacht de la guerra del catorce, confidente de la policía y frustrado pintor, a quienes las clases dirigentes y económicas alemanas, especialmente la Krupp, los Thyssen, Reimann, Flick, Quandt, Goering y los pequeños burgueses,  pondrían en sus manos los medios financieros para el resurgimiento de Hitler, tras su encarcelamiento por su intento de rebelión en Baviera. Busca su “espacio vital” y el “pangermanismo”, agrediendo e invadiendo cuanto se le antoja y, acuñando la “solución final” para exterminar a los judíos.

De esta autobiografía de Stefan Zweig, en este mundo de ayer que el titula con enorme acierto, muchas son las lecciones que un lector puede extraer, en el aspecto personal el gran epítome no es otro que las últimas palabras de este libro, a saber: “la claridad y la oscuridad, la guerra y la paz, el ascenso y la caída, solo ese ha vivido de verdad. Quizás como el gran poeta Antonio Machado, que el camino se hace al andar, y en  la rueda de la fortuna vital de un ser humano, como también diría Cervantes, la luz y la sombra, el acierto y el fracaso, forman parte de ese caminar del hombre (y mujer que acuñarían hoy los llamados progresistas)

En el aspecto español, la conclusión es su escasa presencia en la Europa de esas dos guerras europeas, quizás por su neutralidad, quizás por su aislamiento, quizás porque veníamos de nuestra tragedia de 1898, y por tanto de su retraimiento y la débil relación intelectual, comercial e industrial más allá de los Pirineos, posiblemente también la poca simpatía que le hemos merecido, bien por la expulsión de los judíos, en 1492, nuestra Guerra Civil, que ninguna observación notable le merece y nuestra ausencia del escenario internacional, a pesar de su amistad con Salvador Dalí.

También en clave española y visto lo que en este siglo XXI sucede, como el reciente asalto fronterizo de Marruecos, en una incipiente “guerra híbrida”, donde los inmigrantes son usados por Marruecos como escudo en su voluntad de anexionarse Ceuta y Melilla, sin que nunca antes hayan sido marroquíes y desde tiempos remotos siempre ciudades españolas, una señal de alarma para España y la muestra más fehaciente del error cometido por los socialistas españoles, principalmente por el Presidente de Gobierno español Pedro Sánchez Castejón, de creer que entregando el Sahara, el régimen alauita, hoy en manos de un monarca como Mohamed VI corrupto y acaparador de palacios, riquezas y una oscura vida sexual, frenaría la inmigración y un discurso de agravios contra Ceuta y Melilla. Todo esto ha fracasado, es una entelequia, por lo que a España no le queda otra que fomentar el levantamiento del Rif, cuya población es muy distinta a la de la vertiente atlántica en relación a Rabat y auspiciar un referéndum por la autonomía y libertad de los Saharauis, a la vez que un mejor entendimiento con Túnez y Argelia, con el respeto correspondiente a los millares de marroquíes residiendo en España. Cierto que Francia será siempre un aliado de Rabat, por lo que nada fácil se podrá andar si no es con la ayuda de la Comunidad Económica europea y de Bruselas, pero una agresión como la llevada a cabo por Marruecos, tras las enseñanzas del libro de Zweig y de las pasadas guerras en Europa como del modo en que se iniciaron, hora es de poner pies en pared a Marruecos para evitar una conflagración que volviera a ensangrentar a dos vecinos.

El nacionalismo, como la inflación y la miseria humana, son el perfecto caldo de cultivo para que los “mesías” de la política, como aquellos Mussolini e Hitler, saquen partido y lancen a las masas a la desesperación, la lucha y el enfrentamiento, razón para frenar cualquier atisbo nacionalista, sea del color que sea, y sí seguir luchando por construir esa unidad europea que tanto anhelaron Jean Monnet, Robert Schuman, Konrad Adenauer, Alcide De Gasperi y Paul-Henri Spaak, superando los conflictos y extrayendo lo mejor de los europeos y aparcando las diferencias.

 

 

 

jueves, 20 de agosto de 2026

NIKOLÁI GOGOL, EN ALMAS MUERTAS. La literatura rusa tan cerca de la hispana.

 


                               NIKOLÁI GÓGOL. ALMAS MUERTAS

Uno de los grandes precursores de los escritores rusos que alcanzaron el cénit en occidente, posiblemente sea Nikolái Gógol, nacido en el distrito de Poldava, en Ucrania, el mayor de cinco hermanos y de padre pequeño propietario y dramaturgo aficionado, que una vez terminado su bachillerato marchará a San Petersburgo, para buscar empleo en la gran ciudad cosmopolita y lejos del estilo eslavo, que caracterizaba a las demás grandes ciudades de la Rusia de los zares. Ya por entonces escribe poesía y da los primeros pasos para la publicación de sus obras.

Los años más relevantes de su vida serán 1836, cuando estrena su obra de teatro Rievísor, en Moscú y San Petersburgo, para luego realizar un viaje por Alemania, Suiza y Francia, trabajando ya sobre su libro de Almas muertas.

Visitará Roma, Nápoles y París en 1838, mientras que en 1843 salen al público sus grandes y famosos cuentos: El capote, Los jugadores, A la salida del teatro. Volviendo a viajar por Italia, Alemania y Francia, trabajando simultáneamente sobre la segunda parte de Almas muertas.

Ya al año siguiente, 1844, nuevamente Italia, Alemania, sur de Francia y Bélgica, serán los países que visite.

Seguirá viajando por París y Francfort tanto en 1845 como en 1846, dando por concluido su volumen de Cartas y Desenlace del Rievísor.

En su viaje a Jerusalén, en 1848, su espíritu parece haberse impregnado por una profunda fe religiosa, que afecta a su obra y a su disposición de seguir escribiendo.

En 1852, asaltado por una fuerte depresión, quema el manuscrito de la segunda parte de Almas muertas y muere el 4 de marzo, después de muchos días negándose a alimentarse, sin haber cumplido todavía los 43 años.

En su obra de las Almas muertas, Gógol, gran observador de la sociedad rusa, particularmente de la campesina, como de los terratenientes, en una sociedad todavía medieval y en lucha entre el acercamiento a occidente como su enorme arraigo eslavo, pretende crear la Divina Comedia de Dante en ruso y con el atavismo del padrecito ruso y rodeado de isbas, sin que falte nunca cualquier bebida fermentada típica rusa, un samovar (recipiente para calentar el té) y un fietiuk (papanatas).

Es en esta copia del  infierno del florentino que Gógol sitúa a su principal héroe, Chíchikov, un hombre que, por todos los medios trata de hacerse rico y que, además, ha pasado por un enorme calvario en su propósito de legar a su descendencia, que ni mujer ni hijos tiene, una suculenta herencia, obtenida ésta gracias a la compra de aquellos campesinos que ya hubieran fallecido y que aún constaran en los registros civiles pertenecientes a una aldea y a un propietario.

Chíchikov  recorre la Rusia profunda, entrevistándose con toda la grey aldeana, con más de mil almas o campesinos a su servicio o menos, con una servil servidumbre, con caminos de barro, y viéndose con toda la administración que reinaba entonces, corrupta en su mayoría: jueces, asambleas administrativas, tomadores de impuestos, como los otkupsik y la variopinta clase de fulleros (silnik) y explotadores de sus asalariados o kulaks.

Es pues una crítica implacable, pero hecha con la misma sabiduría y arte que empleara Miguel de Cervantes en el Quijote, trayendo a la palestra la miseria humana, que se ayuda de la narrativa para criticar la realidad rusa, donde el humor, el ingenio, el romanticismo y el costumbrismo ucraniano están muy presentes.

El autor, en Almas muertas, entrega al lector su obra, que quisiera que fuera un poema, donde además de la crítica social per se, nos detengamos sobre una introspección sicológica y sobre el mal, que nos muestra con crudeza, como cuando es encarcelado Chíchikov y posteriormente salvado tras la intervención de Múrov.

Los grandes eruditos  y sabios literarios nos dirán que Gógol fue el renovador de la literatura rusa y el maestro para escritores como Dostoyevski (el principal autor dramático de mis primeras y juveniles lecturas) y uno de los dioses de la literatura europea del siglo XIX, y no seré yo quien lo desmienta, pues el realismo de las Almas muertas, las elocuentes descripciones de paisajes y personae, con sus profundos diálogos y el ingenio del trasfondo de la obra en su crítica más inteligente y severa, con esos campesinos muertos  que aún no constaban en los registros zaristas y que son objeto de negocio, me parecen un enorme hallazgo.

La crítica dirá que Gógol es el escritor de la banalidad, no lo creo así, pues nada es trivial, insustancial e intrascendente, bien al contrario, quizás sea la némesis, pues tiene una enorme carga de denuncia, que aunque en una obra tan real como ésta, el humor y la abundancia de personajes, con sus distintos caracteres, parezca diluir, el lector avispado quedará atrapado en esos hechos que parecieran intrascendentes e una historia harto picaresca.

Un último apunte que no quisiera dejar en el tintero, apela más a mi memoria de los autores rusos y de los libros que he leído de ellos,  una “velada” ligazón (liaison en francés) con la literatura española, quizás por la fuerte presencia del campesino y pastoril de la literatura española, su atraso, como el que viven y padecen en las enormes estepas rusas, con aldeas misérrimas, el cacique, que en Rusia es el terrateniente o kulak. Allá la nieve, las lluvias y el barro, en la península española, la sequía, el sol implacable y la pobreza del suelo y del arado.

Tan lejos pues y tan cercanos: rusos e hispanos, como esos hermanos ucranianos, en un tiempo que la política y la guerra nos enfrenta, pero que las letras nos unen más de lo que creemos estar separados.

martes, 4 de agosto de 2026

THE MEMOIRS OF SHERLOCK HOLMES, BY ARTHUR CONAN DOYLE

 


THE MEMOIRS OF SHERLOCK HOLMES, BY ARTHUR CONAN DOYLE

The famous writer and doctor Arthur Conan Doyle (Edimbourgh, Scotland 1859-1930), soon knew himself  that his detective Sherlock Holmes should give glory days to the British Library, even though it is his chap Doctor Watson who will take note of every story narrated by his friend, in order to write every fact and every event in which Holmes was present, sometimes alone or with the careful advice of his old fan and neighbourg from Baker Street in London.

This gentle and enjoyable novel contains, at first, a precise foreword where we will discover briefly the writer’s living and where this book saw the light and released, through the Strand Magazine, therefore will be published in London afterwards, 1893, collecting histories and intending  his autor to be the last outing of Sherlock Holes as a titular character.

XI adventures will file in front of our eyes and mind and each one with its own amazing occurrence and talking, sometimes too, about the main actor, his family, his duties and his method for capturing a ruffian.

The Silver Blaze, about traps into the turf.

The Yellow Face, where we will know that Holmes is also a bóxer and use occasional cocaine and has no vices.

The Stock-Broker’s clerck, where Dr Watson has a preeminent status into this chapter.

The “Gloria Scott”. Holmes at the first case he was engaged thanks to his college and friend Trevor, even though he’ll discover his friend’s father had been in his youth a sham who had settle down in England after a mutiny in the middle of the ocean.

The Musgrave Ritual. One of the third case elaborated at the University, where we know Holmes has a passionate energy followed by reactions of letharrgy playing his violin.

The Reigate Puzzle. A case where the graphology comes first.

The Crooked Man. A sad story where the Colonel Barclay in the British army, married with a coloured and beautiful woman, murdered without any fault from the acquaintance.

The Resident Patient. To avenge the dead of their comrade upon him.

The Greek Interpreter. A point of view about feelings and Holmes’ family, with illustrative ways of him, for instance:

His aversión to women and his disinclination to form new friendships were both typical of his unemotional character, but no more so than his complete suppression of every reference to his own people. Or My ancestors were country squires. In sum, a perfect misogynistic.

The Naval Treaty. A complex story in order to defend White Hall and a treaty between Italy and England, with an easy discovery at the end.

The Final Problem. Holmes found  an enemy so clever than him and he seemingly diez.

As a conclusion, this book show us the perfect way to enjoy the summer reading and trying to recover a bit of English language with amazing discoveries and wit.

viernes, 24 de julio de 2026

NIKOLÁI GÓGOL, CUENTOS COMPLETOS, UN PRECURSOR DE LA MAESTRÍA LITERARIA RUSA

 


                                       CUENTOS COMPLETOS, DE NIKOLÁI GÓGOL

Desde que se presentó ante mi Dostoievski, en el Idiot, y en aquellas primeras lecturas en los efluvios del nacimiento de la pubertad, a la que seguro seguirían Les Frères Karamazov, y poco después Guerre et paix, de Tolstói, siempre me he sentido atraído por la literatura rusa, quizás también por los relatos que nos hacía un joven  dirigente del Patro de Saint-Josse, (Organización juvenil católica semejante a los Boy Scout en Bruselas) de ascendencia familiar rusa, que había visitado la entonces URSS, como los fuertes lazos que siempre logró forjar Francia con el Kremlin de Moscú, allá por los años Sesenta,  como también en época de Catalina la Grande, en el siglo XVIII, por lo que me faltaba completar el cuadro de esos clásicos rusos, pues Solzhenitsyn con su Archipiélago Gulag, ya también pude conocerlo años más tarde y en español y fue un libro de denuncia del hermetismo soviético y de la implacable represión comunista, con la obra de Gógol (1809-1852), quizás el autor que se irguió en el maestro de la prosa y novela rusa y en los cuentos que en las dachas delante de un samovar, los campesinos o mujiks remataban tras las continuas cogorzas a base de vodka y de las numerosas bebidas destiladas con las que combatían el frío, el hambre y la explotación por parte de los príncipes y la aristocracia, a la vez que la ignorancia, el miedo, la fatalidad y el ancestral dominio de los monjes y bátiushka, además de la enorme fuerza y atractivo cosaco, particularmente en el sur de Rusia, en Ucrania o en Polonia, con coraje, voluntad guerrera y de respeto al hetman, principal autoridad militar entre los siglos XV y XVIII.

En este admirable volumen, que la editorial Páginas de espuma, ha sabido reunir y publicar en este 2026,  con enorme buen gusto, el lector se encuentra con los varios relatos recogidos en sus Veladas en el caserío cerca de Dikanka, en dos partes, donde la imaginación del autor, el paisaje de esas estepas nevadas, el humilde pueblo ruso y las tradiciones religiosas, desfilan con una profusión de imágenes y descripciones, tanto de la geografía como de los sentimientos de los personajes, de un modo entretenido y con una forma de presentárnoslos los accidentes, los precances y los sueños y aspiraciones humanas, como si el mismo lector formara parte de esa trama en la que el ovillo y los hilos de la novela van corriendo, sin que el tiempo parezca tener relevancia.

Ya en Mírgorod, también en dos partes, Tarás Bulba, en la primera, se lleva todos los elogios, pues conocemos a una familia de cosacos, la de Bulba, donde sus dos hijos, son empujados por el padre a una guerra en tierras polacas, sus habituales enemigos, como lo fueron también tártaros y turcos, de manera a que muestren su valor y aprendan la dura vida de campaña de los cosacos, como también su rapiña, que se verá lastimada, pues son derrotados, no logran entrar en la ciudad que asediaban y, por ende, uno de sus hijos cae enamorado de una de las defensoras de la ciudad y pasándose a su bando. Su padre, Tarás Bulba, que en  esa fallida guerra perderá a su otro hijo más belicoso y destinado a ser Jefe de los cosacos de su partida, terminará asesinando su otro hijo, tras tenderle una celada para poder apresarlo y hacerle pagar su traición.

En el Vii, es el demonio quien está presente. En otros Relatos, como la Avenida Nevski, La nariz, La calesa, Diario de un loco y Roma, la maestría de su prosa, la brillantez de sus descripciones de la ciudad y calles de Roma, son luminosas, ingeniosas, imaginativas, cargadas de una capacidad de observación sicológica propia de esa Rusia, tan próxima de la literatura española, a pesar de nuestra lejanía, cercano a un Mesonero Romanos, en cuanto a la mirada de su entorno, también al mismo Cervantes, en el modo de hacer una introspección cuando hace hablar a unos perros o cuando en el Diario de un loco constatamos el gradual deterioro de su personaje.

Concluirá con Fragmentos, seguro menos brillantes que cuanto antecede, pero útiles para conocer mejor una época y unos hombres y mujeres muy apegados al terruño y a sus tradiciones, en su mayoría con un destino miserable, pero con un paisaje que se adueña de la pluma del escritor, pues es vasto, rico, deslumbrante y duro, pero siempre majestuoso, a pesar del adobe de sus casas y de que, en San Petersburgo, los comercios y sus gentes quieran hacer de sus calles unos bulevares y sus clases adineradas aspiren a copiar lo que la moda de Francia e Inglaterra les lleva, seducidos por esa ola de expansión y supremacía que alumbra el Occidente de Europa.

Nikolái Gógol, el padrecito que, con su hábil crítica social, nada estridente, pero siempre presente, logrará que otros de sus compatriotas sigan su estela de denuncia y de maestría literaria.

domingo, 5 de julio de 2026

HERNÁN CORTÉS, A LA ALTURA DE UN ALEJANDRO MAGNO Y UN CÉSAR

 


HERNÁN CORTÉS, DE JUAN MIGUEL ZUNZUNEGUI

Felizmente, en este siglo XXI, bien desde Europa, en la persona de la eminente profesora española Elvira Roca Barea, o cruzando el “charco”, como acostumbramos a decir quienes desearíamos que las orillas del continente americano y el europeo estuvieran más próximos física e intelectualmente, a pesar del océano Atlántico, gracias a la contribución del brillante escritor y propagandista Juan Miguel Zunzunegui, la leyenda negra que sobre la conquista española de América trataron de impulsar desde la familia Orange y la rivalidad inglesa, empieza a ser contrapuesta y desmentida certeramente por ambos, aunque es el hermano mejicano quien con su libro sobre nuestro héroe Hernán Cortés (Medellín, 1485-Castilleja de la Cuesta, 1547) sobre el que teje sus desvelos y, resueltamente con enorme sencillez, nos va mostrando la grandeza de la persona que, probablemente con una enorme fortuna y el apoyo de la Providencia, logró una de las mayores gestas que un hombre pudiera soñar, ya que con cuatrocientos españoles, pudo conquistar un imperio que, gracias a su coraje, la ayuda de los tlascaltecas y otros pobladores de Mesoamérica, que odiaban a los aztecas, hicieron posible la conquista y creación de la que fue llamada Nueva España del Mar Océano, hoy México.

No fue solamente el descubrimiento de un nuevo y el más vasto territorio que engrosaría las posesiones de la Corona española, inicialmente con Carlos I de Castilla y V de Alemania, nieto de los Reyes Católicos, y natural de la ciudad burguesa de Gante, en aquella época en poder de los Habsburgo y poco después perteneciente a España por la descendencia de doña Juana I de Castilla, la gesta, ni tampoco vencer a Moctezuma, desde el interior de la misma capital Tenochtitlan.  Tampoco fue el hecho llevado a cabo por cuatrocientos aventureros españoles, la mayoría de ellos procedentes de Extremadura, dentro de una ciudad de más de doscientos mil pobladores y un imperio entre siete y veinticinco millones de habitantes que dicen los cronistas. Tampoco fue que Marina, la traductora, la Malinche, hiciera posible que su conocimiento de la lengua náhuatl y el español, también el maya, hiciera comprensible para Cortés los designios del tlatoani, de su belicoso hermano Cuauhtemoc y la firma de sus alianzas con los otros pueblos oprimidos por la crueldad de los aztecas, sus sacrificios humanos y el carácter antropófago de su población. Lo más grande de la aventura de Cortés, desde que varara sus naves en lo que después sería el puerto de Veracruz, es que con su acendrado valor hará posible el avance humano que pronto seguirá a este descubrimiento para los europeos, ya que no solo ayudó a Carlos V para, con el primer cargamento de oro que le envío y recibió a través del puerto de Amberes, pagar su elección como el César de occidente, sino que a América llevará todo tipo de animales y vegetales que gradualmente se irán aclimatando, sino que con su apuesta de no detenerse en las ofrendas que le hacían los indios con oro, seguir implantando el conocimiento que albergaba desde que pasó por las aulas de la universidad de Salamanca.

En ese mestizaje, en ese avance y prosperidad de la humanidad que gracias a Cortés y sus hombres se logrará, para Europa y América, la llegada de los Franciscanos, su humildad en la implantación de la religión católica y la progresiva entronización de la fe y la cruz, con la presencia de la Virgen, cuya representación y veneración también procedía de la  Guadalupe española, que también se asentará en la cima donde antes los indios veneraban a una diosa, en la Nueva España sin el niño en brazos.

Ciudades, catedrales, iglesias, casas valiosas, construidas con las piedras de aquellos horrendos templos de pirámide truncadas donde los enemigos eran sacrificados por sus sacerdotes en la anual guerra florida,  como homenaje a sus diversos dioses y después devorados los cuerpos que eran entregados a las multitudes, Cortés y los españoles que fueron asentándose en estas nuevas tierras, que seguirían avanzando y haciendo nuevos descubrimientos hasta el golfo de Guatemala o hacia el norte, dando nombre a lo que hoy es California, mientras la llegada de españoles seguía avanzando por tierras americanas y dando la vuelta al mundo, confirmando su redondez, gracias al esfuerzo de Magallanes y El Cano.

La caña de azúcar empezará a florecer, también la vid, cuando descubren la utilidad del maíz y pronto de la patata o del tabaco, qué decir del caballo, la vaca y el cerdo, cuyos rebaños se extenderán y ayudarán en esa rápida expansión humana.

Alejandro Magno y César son hoy las grandes figuras de ese valor humano que logró que las fronteras del conocimiento greco latino fuera desde el Finisterre hasta el Indo, mientras que Hernán Cortés, ese humilde extremeño de familia de hidalgos castellanos, logró con la derrota del imperio azteca, que el español y todo el bagaje cultural y religioso que con él llevaba a cuestas, se implantara en un nuevo continente, donde no quiso imponer sus propias creencias sino mezclarlas, en un mestizaje en el que el respeto a lo descubierto se hiciera posible, como así fue.

Hora es que se honre a este gran descubridor, a este gran conquistador que es Hernán Cortés, cuyo reposo eterno no ha sido fácil y, como buenos descendientes de españoles, los políticos de la hoy República de México, han tratado de culpar de su propio mal gobierno para tejer una cortina de humo que oculte su mala gobernación, hecho éste también habitual en la gobernanza de España, cuando merecería tener un mausoleo para honrar su persona y sus logros, como estatuas que siempre tengan presente su memoria.

martes, 30 de junio de 2026

JOSEPH CONRAD, EN LA LÍNEA DE SOMBRA Y EN UN CANTO AL MAR Y AL ROMANTICISMO

 


LA LÍNEA DE SOMBRA, DE JOSEPH CONRAD

La línea de sombra, del escritor nacido en Ucrania pero adscrito a la literatura inglesa, Joseph Conrad (1857-1924), escribió este bellísimo relato naval, acaecido en los mares próximos a China, siendo el mismo su narrador y, posiblemente, sobre los recuerdos de su propia vida cuando trabajó para una compañía naviera británica, asentada en Singapur y, por la muerte del capitán de un barco mercante, era contratado como capitán y sustituto del fallecido.

Aunque su autor nos cuenta los sucesos de una navegación compleja, no tanto por la fuerza del viento, las olas y los temporales, sino por la ausencia de viento y las fiebres de sus tripulantes, como los miedos de su primer oficial, a los que este joven capitán, que acababa de pasar de su más tierna juventud a una madurez inmediata, ha de enfrentarse con enorme sabiduría para tratar de llevar “su barco” a buen puerto, cuando en realidad, en un principio, tenía pensado regresar a casa.

Pero el mar, el manejo de esos hombres y su responsabilidad, tras atravesar los avatares de la climatología como la lucha con su mismo yo interior, lo hacen convencerse que es en el mar donde está su amor y su vida.

Cierto es que Joseph Conrad terminará abandonando la dirección de un barco, con el enorme reconocimiento de sus propietarios, para dedicarse de lleno a la literatura, la obra es también un reconocimiento a esos jóvenes que, en la Primera Guerra Mundial, obedecían a un jefe, como le pasaba a su propio hijo, enfrentados a las armas, ya que este libro está escrito en tres meses del año 2016, y como le ocurrió a ese capitán que comanda este navío, decidido a que llegue a buen puerto.

El mar, el romanticismo y el ser humano, con sus errores y aciertos, son todo lo que Joseph Conrad nos entrega en este sencillo relato, bello y evocador de la fuerza e independencia de la naturaleza, como de la voluntad y fortaleza humana.

 

jueves, 25 de junio de 2026

Los gozos y las sombras, de Gonzalo Torrente Ballester. El amor y la libertad humana en la finis terra.

 


             LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS, DE GONZALO TORRENTE BALLESTER

Dentro del portentoso catálogo de novelas brillantes que escribiera el gran y laureado escritor español don Gonzalo Torrente Ballester (1910-1999),  desde su galaica tierra de nieblas insondables, meigas desfilando ante los pazos y olas majestuosas que se estrellaban en Finisterre, de recios marineros y humildes embarcaciones de pesca, quizás se lleve la palma la trilogía de Los gozos y las sombras, que terminará escribiendo su primer volumen en 1956, con el título de El señor llega y la dedicatoria a quien más dolor me causa, su esposa que se encontraba enferma y que pocos años después fallecería.

En su libro de El señor llega, inicio de la trilogía, es el relato que el autor hace sobre el escenario de una pequeña aldea gallega al borde del mar, como la presentación pública de los principales protagonistas de tan magna  obra, la antigua familia noble de los Churruchaos, de cabellos coloraos y pronunciada nariz venidos a menos, particularmente de doña Mariana, conocida como La vieja y su sobrino  Carlos Deza, que después de doctorarse en psicología, a las órdenes de Freud en Viena, estudiar antes en Berlín, decide regresar a su pueblo natal de Pueblanueva del Conde, aunque decidido a no quedarse allí por mucho tiempo, enfrentados con los Salgado, en la persona de Cayetano, propietario de un astillero y el don Juan de los contornos, capaz de atraer a una casada como deshonrar el virgo de una jovencita, además de actuar en el pueblo como un cacique y con un complejo de Edipo hacia su madre. Todo ello por los chismes del pueblo,  de los amores y rivalidad económica entre ambas grandes familias.

En este escenario de disputas medievales, con un Carlos Deza que pretende desentenderse de la violencia soterrada existente entre los Salgado y los Deza, mujeres como Rosario, la amante de Cayetano, luego de Carlos, las hermanas de Juan, amigo de Carlos y con ideas anarquistas y defensor de los marineros; Clara, de actitudes liberales y siempre señalada por el populacho como prostituta, aunque no fuese verdad, Inés, de ferviente religiosidad; los frailes y, entre ellos, Eugenio, antiguo pintor en París, se llevará a cabo el entramado de esta historia, donde la palabra y el pensamiento alcanzan la cumbre, con apariciones notables de los miembros del casino, como el boticario, el juez y el maestro, y algún indiano,  también de un pretendido loco, el relojero Paquito, que acogerá en su pazo Carlos.

Entre el viento, la pertinaz lluvia, el orballo, la miseria general y en tiempos de la República española, aunque en esta novela como en toda la trilogía, apenas se haga patente la situación parlamentaria y gubernamental, el lector participará de la incertidumbre humana por la vida, el amor y la atracción física, como la humildad y pobreza de una tierra y un océano indómito.

Donde da la vuelta el aire, terminada de escribir cuatro años más tarde, el segundo libro, la presencia del pueblo de Pueblanueva,  los unos por seguir pescando en los viejos barcos propiedad de doña Mariana, la Vieja, con el aliento de Juan y del dueño del bar, el Cubano, con sus antiguos recuerdos de la Isla caribeña y con su pata de palo,  frente a los “esclavizados” operarios del astillero de Cayetano Salgado, la obra cobra un mayor interés por la presencia del demonio, la fe religiosa y los valores humanos, en los que, los marineros a punto de perder su medio de vida ante una enorme galerna, evitando la pérdida del Mariana II en la misma bocana del puerto, ven como su dueña se interesa por ellos, sigue pagando las nóminas a pesar de las pérdidas y la ruinosa pesca, y termina cambiando su declaración de herencia poco antes de fallecer, sin que queden claras sus andanzas juveniles como su primer amor y el hijo, de padre desconocido, que tuviera, motivo de comentarios, chismes y particular manera de sostener su prestigio, su dignidad y el enorme patrimonio económico de la Vieja.

En esta segunda novela, el épico relato hecho sobre la posible pérdida de marineros y la necesidad de la ayuda que ha de prestarles Cayetano, con el decidido paso dado por  la Vieja frente a  Cayetano, en sus oficinas, pidiendo la ayuda de su remolcador, como la descripción de la batalla que han de librar los marineros para evitar la colisión contra las rocas, es memorable y uno de los más bellos pasajes de la obra.

El viento ha girado, como también la situación de Clara que se ha declarado a Carlos, sin que este le preste la atención a la que ella aspiraba y ha vendido a Cayetano su casa y sus escasas tierras, levantando una tienda bajo los soportales de la plaza del pueblo y haciendo posible que Inés y su hermano Juan, con la mitad de lo cobrado por sus bienes, se marchen a Madrid, donde Inés se terminará casando con un socialista amigo de su hermano.

Ahora aparece una sobrina de la Vieja, Germaine, que residía con su padre en París, y decidida a hacer carrera en la ópera como soprano, por lo que quiere cobrar su parte de la herencia de la tía Mariana, de la que es el administrador, durante cinco años, Carlos Deza, según el testamento, aunque existe un codicilo, que nunca llegará a ser abierto, por temor a que en él se dicte que todo pertenece a Carlos si no se han cumplido las primeras condiciones impuestas por la Vieja, razón para aceptar pronto las condiciones de Carlos y marcharse.

De nuevo la codicia humana, en la persona de Germaine, y la honrada postura de respeto escrupuloso al testamento de su tía por parte de Carlos Deza, los vaivenes del negocio de la pesca, los arreglos y pinturas del ábside de la Iglesia de la plata, propiedad de los Deza, los amores y cuernos puestos por Cayetano en el pueblo, las conversaciones del casino, llenan las páginas de una novela que, como el viento, empieza a girar y la presencia de Clara se hace más patente tanto para Carlos como para Cayetano.

En La pascua triste, la tercer y última novela de esta trilogía de los Gozos y las sombras, Cayetano termina enamorándose de Clara, que lo rechaza y la viola, demostrando al pueblo que estaba virgen, contrariamente a lo que de ella opinaban en el casino y en el pueblo, por lo que Carlos Deza, después de la pelea que tiene con Cayetano, tras combatir antes con el hermano de Clara,  Juan, que había regresado de Madrid con casi los bolsillos vacíos, terminará vendiendo sus propiedades y marchándose definitivamente, dejando atrás su pazo como el de la Vieja, en compañía de la dolorida Clara, que siempre estuvo enamorada de Carlos y a quien el sobrino de la Vieja por fin expresaba sus ocultos sentimientos de amor por Clara, a pesar de la violación.

El relojero Paquito intentará matar a Cayetano, pero ya había sido advertido por el mismo Carlos, mientras en el casino como en el bar del cubano, tras la quema de la iglesia de los Churruchaos, por parte de Baldomero el boticario, de la misma forma que en el resto de España se incendiaban otras por animadversión a la Iglesia y la ignorancia popular, después de que don Lino el maestro hubiera sido elegido como diputado en Las Cortes de España, gracias a la mediación de Cayetano, como todo lo que se hacía en el pueblo.

Bellísima obra de palabras, razones y conversaciones sobre el más allá, la fe y la voluntad humana, a la vez que el paisaje gallego, de una elegancia literaria hoy difícil de encontrar en el páramo de las letras hispanas, del respeto por la gente y un amor de tintes dramáticos, difícil de entender quizás hoy día, por todo lo cual,  merece la pena volver a gozar con lo escrito por este brillante académico, don Gonzalo Torrente Ballester y disfrutar de esta singular obra de los Gozos y las sombras.