domingo, 31 de mayo de 2026

Los Cipreses creen en Dios, una novela para tener bien presente donde nos puede conducir la barbarie y la corrupción.

 


LOS CIPRESES CREEN EN DIOS, DE JOSÉ MARÍA GIRONELLA

Cuando el escritor español ampurdanés,  José María Gironella (1917-2003),  se propuso escribir una trilogía de una parte de la historia de España que le tocó vivir, quizás la más dramática, empezó en el primer libro con un portentoso título: Los Cipreses creen en Dios, cuya obra acabaría de escribir en 1952, que tendrá a todos sus  apareciendo en los restantes libros, a la vez que la ciudad que tan bien él conocía, como es la ciudad de Gerona, aquella que tan arduamente se defendió contra los invasores franceses de Napoleón en 1808 y que, le iba a servir de patrón humano y social, en su aventura de relatarnos lo que él vivió, pues fue partícipe en formaciones tradicionalistas, mientras contaba diecinueve años cuando tuvo comienzo  la Guerra Civil.

El título ya presagiaba la enorme presencia de la Iglesia, como la fuerte oposición que siempre tuvo por su cercanía al poder, sus riquezas y que enfrente, con lo sucedido en Rusia, con la toma del poder por parte de los soviéticos, como después de la Revolución francesa, el pensamiento y la sociedad empezaba a bascular hacia otras nuevas creencias y una mayor liberalidad, como la pausada entrada del comunismo.

La familia Alvear, originarios de Madrid y cuya cabeza de familia era Matías Alvear, por su profesión de telegrafista, había conocido, además de la capital de España por su natalicio, Jaén, Málaga y, ahora a los 45 años, desplazado a telégrafos de Gerona.

Casado con Carmen Elgazu, que cuando le decía loco lo hacía en vascuence, pues era originaria de Bilbao y muy beata, procedía de una familia anticlerical, un tanto anarquista su hermano Santiago, con familiares también residiendo en Burgos, y hacia cuatro años que se alojaban en un piso de la Rambla, a espaldas del río Oñar y antes de que se uniera al Ter. Matías, políticamente, además de muy respetuoso con la enorme devoción de su esposa y de sus suegros y cuñados bilbaínos, era republicano y el más reposado de los otros tres hermanos, totalmente lo contrario del sentimiento de su esposa y de su familia política, también nacionalistas.

La familia Alvear de Gerona contaba con tres hijos, todos ellos nacidos en Málaga: Ignacio, César y Pilar. Cuando les llegó la orden de traslado a Cataluña, Ignacio tenía diez años, nació el 31 de diciembre de 1916, a las doce de la noche; César, ocho años y Pilar, siete.

Tratando de inculcar vocación por el sacerdocio y aconsejada por Mosén Alberto, relevante autoridad eclesiástica, Carmen Elgazu matriculó a Ignacio en el Seminario como interno, visto el temperamento díscolo del chiquillo.

Los tres años en el Seminario de Ignacio serán un fracaso, por lo que decide finalmente no volver e informar a su padre, su más comprensivo aliado, su nula vocación sacerdotal, que, sin embargo, y sin que nadie le empujara a ello, sí será atendida por César, quien, en lugar del vetusto seminario, entrará en el Collell, institución privada de enseñanza, donde tendría que pagárselo actuando como fámulo, mientras que Ignacio, gracias a un amigo madrileño del padre, y policía, García, se colocaba como botones en el Banco Arús, mientras se producía el advenimiento de la República y, de repente, por todas partes, en Cataluña, se exigía que hablaran en catalán, aunque fueran emigrantes andaluces, murcianos y extremeños, por lo que tuvieron que ir a clases de catalán nocturnas, ya que de lo contrario estaban mal vistos y pronto oirían la voz de Azaña decir: España había dejado de ser católica.

En el primer aniversario de la República, las procesiones fueron suprimidas, en su lugar el Jueves y Viernes santo, se oían himnos, sardanas y remolaban muchas banderas, mientras eran relegadas las funciones religiosas al interior de los templos, en un plano medio clandestino.

Tres cursos de bachiller eran superados por Ignacio a la vez y en septiembre iría a por el cuarto. Mostraba así, a su compañero en el banco y próximo impulsor del partido comunista en Gerona, Cosme Vila, como a Mosén Alberto, que las enseñanzas de los tres años en el Seminario y su estudio particular y en una academia después, le habían ayudado.

Iglesias y conventos, por toda España, fueron pasto de las llamas, sin que la fuerza pública hiciera nada por frenar estos atentados, a poco de implantarse la República, por lo que empezó a cundir el miedo en Gerona, también en el fondo de su ser republicano por parte de Matías Alvear.

En agosto de 1932 se alzaba Sanjurjo contra la República, por lo que los limpiabotas del café Cataluña en Gerona pronto pidieron su cabeza, y en septiembre, Ignacio aprobaba el examen de cuarto de Bachiller y en el Banco era ascendido al puesto de meritorio, con un sueldo de 100 pesetas.

Mientras tanto, los partidos políticos se habían ido alineando y ocupando los mejores locales de la ciudad. Izquierda Republicana, la Liga Catalana, Estat Catalá, la CEDA, Partido Socialista unido a la UGT y la CNT junto a la FAI cobraba auge, a la vez que las Juventudes Libertarias. El partido comunista era embrionario y los monárquicos se reunían en la redacción del periódico Tradicionalista, lugar donde los partidarios de Alfonso XIII hacían buenas migas con los que todavía guardaban la boina roja.

El 15 de septiembre de 1932, en Madrid,  el Estatuto de Cataluña era promulgado y la Ley de Reforma Agraria.

En las elecciones de octubre de 1932, las derechas, con Lerroux a la cabeza del Partido Radical, se imponen, por lo que en Gerona las fuerzas de izquierda y los anarquistas tratan de recomponer su figura y ven, con alarma, que los representantes monárquicos y conservadores se pasean ufanos por la Rambla delante de ellos, a los pies de la Catedral o por el Vía Crucis del Calvario, en la calle Platería y por la plaza principal y volvían las procesiones por Semana Santa.

Los profesores Olga y David, socialistas y de avanzadas ideas pedagógicas, y un tanto denostados por Mosén Alberto, prepararan a Ignacio para el 5º de Bachiller, muestra elocuente de esa acendrada disputa entre las enseñanzas de la Iglesia y las nuevas corrientes.

La sorda diputa política ciudadana alcanzará su primer choque con el incendio de la imprenta donde se editaba El Tradicionalista, organizado por miembros de la CNT-FAI, que conmociona a toda Gerona, instalada en el Hospicio, cuando ya era noticia la fundación de Falange Española e Ignacio Alvear acababa de aprobar el Bachillerato.

La nueva Ley de Contratos de Cultivos hace manifiesto el duro enfrentamiento latente entre la Generalidad y el Gobierno Central.

En Valladolid, un repartidor del periódico socialista Claridad es asesinado por parte de una escuadra falangista.

Empieza a hacerse patente un clima de hostilidad social, con una revolución en ciernes, huelgas frecuentes, incendio de la sede de la CEDA en Gerona, los gritos de ¡Viva Cataluña libre! y la presencia de las 4 barras rojas se hacen presente por todas partes y los masones se van infiltrando en todos los estamentos de la Nación.

En el balcón del Ayuntamiento, por fuerzas catalanistas y socialistas, es proclamado el estado Catalán dentro de la República Federal Española. Era un aciago 6 de octubre de 1934, que en Asturias era la causa de una revolución, en la que los mineros se hicieron fuertes en Oviedo y obligaba todo ello, al Estado, declarar el estado de guerra y la Infantería y la Artillería se ponían en marcha para recomponer el estado de derecho.

Al alba, las radios hablaban de la rendición de la Generalidad a las tropas del general Batet. El alzamiento contra España, en Cataluña, había durado 24 horas y fue conocido como la Revolución de Octubre. Azaña, entonces en la oposición, sería hecho preso por encontrarse en Barcelona, y considerarlo el Gobierno un incitador de la rebelión, cuando fue todo lo contrario, un decidido luchador para evitar este golpe de mano de los catalanistas.

El subdirector del Banco Arús, amigo de Ignacio, cree que la masonería se había infiltrado entre los Generales.

El 21 de febrero de 1936, todos los que fueron presos con motivo de la revolución de Octubre de 1934, fueron liberados.

El hijo del jefe de la Tabacalera en Gerona, Mateo, llega a esa ciudad y será el mejor amigo de Ignacio y el novio de su hermana, Pilar.

Son frecuentes los mítines de los políticos y de la CNT-FAI, con discursos alusivos a la violencia y la confrontación.

Mateo, afiliado a Falange, logra en Gerona que se afilien a su formación chicos de la burguesía: Octavio, Roca, Roselló, Haro, Benito Civil, de distinta extracción social.

En Valladolid, el hijo del comandante en Gerona Martínez de Soria, padre de Marta, que será la novia de Ignacio, es asesinado mientras pegaba carteles de Falange, sin que por ello, su padre, pareciera inmutar su compostura, aunque regresó del entierro con el cabello blanco, mientras Marta se encerraba en su cuarto completamente abatida.

Las elecciones de febrero del 36 son anunciadas y toda la maquinaria política de propaganda se ponía en marcha, mientras saltaba a la prensa el negocio del Straperlo, que hundiría a Lerroux y su formación política.

Las derechas van a los comicios fragmentadas, mientras las izquierdas se unen bajo el paraguas del Frente Popular y en el plano internacional Mussolini invade Abisinia, a pesar de las advertencias en contra de la Sociedad de Naciones, organismo presidido por un español liberal.

En las elecciones generales del 16 de febrero de 1936, triunfa la coalición liderada por Azaña, bajo el amparo del Frente Popular.

Mateo reúne a sus siete cofrades en Falange, les entrega una pistola y les avisa que ahora corren peligro y que pronto llegará su hora, pues aunque ellos no estuvieran ni a favor ni en contra del Frente Popular, creían que no serían capaces de enfrentarse a los verdaderos enemigos de España y su integridad territorial.

Ignacio se declara a Marta.

Es detenido José Antonio Primo de Rivera y en Gerona se hace una redada en el domicilio de los reconocidos falangistas, como Mateo.

Companys preside la Generalidad y todos los separatistas exiliados vuelven, pasando la factura correspondiente, mientras agitadores comunistas internacionales llegaban a Barcelona: Losowski, Neumman, Bacine.

Se inicia el control obrero en las Empresas, la obligación de repartir beneficios con los trabajadores, etc., impulsado por la CNT-FAI, en cuya demanda se lleva a cabo una huelga en Gerona.

Atentado en el Museo Diocesano, muere una de las sirvientas de Mosén Alberto.

El partido comunista trata de imponer nuevas normas en Gerona, empezando por cerrar la sede de los partidos de derechas, excepción hecha de la Liga Catalana y propone una huelga general, mientras Mateo se dispone a dar un golpe y mostrar la presencia y disconformidad de Falange.

La comitiva de huelga incendia el Colegio de Hermanos de la Doctrina Cristiana y cae asesinado el hermano Alfredo.

En el Parlamento español, Calvo Sotelo había sido amenazado por la misma Pasionaria.

Mateo seguía escondido en casa del Rubio en Gerona, mientras en la calle se extiende el rumor de un posible levantamiento militar, bajo la égida de Mola, enviado a Pamplona, Goded a Baleares y Franco a Canarias. Sanjurjo seguía exiliado en Portugal.

La mitad de los oficiales en Gerona están decididos a unirse a los sublevados.

Discurso de Calvo Sotelo en el Parlamento señalando el número creciente de víctimas a manos de las izquierdas, amenazando el Presidente del Consejo de Ministros, Casares Quiroga, al mandatario de derechas, respondiéndole de la misma forma que lo hiciera Santo Domingo: “la vida la podréis quitar, pero más no podréis”, mientras en los pasillos de las Cortes la Pasionaria declaraba: “este hombre ha hablado por última vez”. Fue cierto, aunque seguro ninguna responsabilidad directa tuviera la dirigente comunista de Somorrostro, ya que Calvo Sotelo sería asesinado por Guardias de Asalto, los mismos que servían de guardaespaldas a Indalecio Prieto, del PSOE, arrojando su cuerpo asesinado en las puertas del cementerio del Este, donde sería encontrado el 13 de julio de 1936.

El 17 de julio de 1936 llegan las primeras noticias de una probable sublevación en África.

El día siguiente, 18, las radios daban noticias más precisas de ese alzamiento, mientras que en Gerona tenía lugar el día 19, declrándose el Estado de guerra.

Las noticias de combates encarnizados en Madrid y Barcelona, como el enfrentamiento de los fieles a la República y el Frente Popular contra los militares y falangistas.

Goded pronto terminaría rindiéndose en Barcelona y en Madrid, en el Cuartel de la Montaña, el pueblo armado derrotaba al general Fanjul, allí enclaustrado.

En Gerona, el comandante Martínez de Soria tuvo que deponer su actitud alzando una bandera blanca, mientras era detenido por el coronel Muñoz y el General, fieles a la República, conduciendo a los 20 rebeldes a presidio, después de quitarles las insignias, mientras la turba pedía armas y asaltaba los cuarteles en su busca.

Tras estos primeros conatos de la plebe victoriosa, la masa decide asaltar las iglesias de la ciudad. Empezaron incendiándolas, sacar los muertos de sus fosas y exponer sus huesos en la entrada de la iglesia del sagrado Corazón, San Felix, las Escolapias, el convento de las Dominicas.

Los arquitectos Massana y Ribas, son nombrados alcaldes de la ciudad y logran detener a la plebe, decidida ahora a quemar la catedral, que pasaría a ser destinada a museo del pueblo.

No hubo descanso en Gerona, para los 235 sublevados y sus familias, para todo aquel que tuviera las manos finas, llevara pulsera de oro y sombrero.

La autoridad había pasado a manos de partidos políticos y sindicatos, con ideales revolucionarios.

Por la noche, las redadas de la CNT y los comunistas, en los coches requisados, que iban de casa en casa, en busca de civiles considerados fascistas, llevaron el miedo y el terror por toda la ciudad, mientras las puertas del cementerio, dejadas abiertas de par en par, iban recibiendo los cuerpos, ya fríos, de las víctimas.

Unos murieron valientemente, gritando “¡Arriba España!”, otros, con pánico en los ojos. Pensar en la palabra “fascista”, apuntar al corazón o a la cabeza, se hacía tan fácil para los fusileros, y nada más, a la noche siguiente la misma escena, el mismo pavor del apresado, de sus familiares, el mismo frenazo, los mismos culatazos para empujar a la víctima a subir al vehículo que les iba a llevar a la muerte.

Los asesinos siguieron con saña cumpliendo su misión, en cunetas, delante de un árbol, en un bosquecillo o delante de una tapia, enfocados por la resplandeciente luz de los faros de un coche y de un camión.

Ya de mañana., los primeros habitantes con su cántaro de leche o de agua, descubrían con horror el cadáver insepulto al borde del camino o de la carretera, después de haber saqueado los objetos personales de los asesinados.

En este desenfreno infernal, la colonia de emigrados murcianos de los arrabales se hizo presente, despojando también de sus carteras y de los dientes de oro a las víctimas, después de que los coches requisados, con los pistoleros y sus rehenes navegando hacia la muerte, siguieran por la vereda del infierno.

Cierto es que algunas personas se inhibieron, no participaron en la matanza, como se hubiera podido esperar.

Cosme Vila, Casal dirigentes del Partido Comunista y del PSOE, o el Responsable, de la CNT-FAI, seguían creyendo que la cacería humana tendría que durar más noches para castigar a todos los miembros de la CEDA, los Tradicionalistas y de los beatos, curas, frailes  y monjas, aunque sus familiares más cercanos, sus hijas, ya pedían: “basta”, “ya está bien”.

A la mañana siguiente, a eso de las once, los milicianos volvieron a coger los coches, con el mono azul puesto, mientras las mujeres que los acompañaban se apeaban y a cada transeúnte le colgaban una banderita del “Socorro Rojo Internacional” y “Para la Milicia Popular”, recogiendo los donativos, incluso dentro de los confesonarios, ahora enclavados a ambos lados del Puente de Piedra, a modo de garita de arbitrios.

Las denuncias por parte de las criadas fue otro de los seísmos y del miedo generalizado, pues los milicianos seguían pasando por las calles con detenidos, conducidos hacia el Seminario, convertido en cárcel.

No obstante, en Galicia, Navarra, Andalucía occidental, Castilla, Toledo, Aragón y Mallorca, los rebeldes seguían avanzando y cosechando éxitos militares.

Como cada noche, la ausencia de un familiar convertía a la familia en la desesperación y la angustia, mientras los coches seguían con su acostumbrado y diabólico desfile. El seminarista César no había vuelto a casa y la inquietud y la zozobra hundían a la familia Alvear en el peor de los presagios, a pesar de la protección brindada por el miliciano Dimas.

Dimas y su secretario Agustín, dos milicianos puestos en la casa por el policía García para custodiarlos en su defensa, por la acendrada religiosidad de los Alvear, no tanto del patriarca Matías, llegaron tarde. Cosme Vila, había ordenado al Responsable y a Teo, un furibundo cenetista que había perdido a su hermano en la revolución de Octubre, junto a cincuenta milicianos, acudieron al Collell para acabar con los seminaristas allí encerrados. Conducidos todos ellos a la Biblioteca del centro, el lugar más amplio y despojados los anaqueles de sus venerables libros, se les indicó que tenían que desalojar el Collell y subirse en los tres camiones que les aguardaban. César contaba con dieciséis años, tres meses y diez días, cuando terminó cayendo delante de las tapias del cementerio, acribillado a balazos, mientras los milicianos que les habían conducido a la muerte se saludaban entre ellos: “¡Salud!”, “¡Salud, camaradas!”.

Termina esta primer novela, galardonada con el Premio Nacional de Literatura (1953) que continuará luego con Un millón de muertos (1961) y más tarde  Ha estallado la paz (1966), en unos años que, visto ahora desde la lejanía y teniendo como objeto la Guerra Civil de España, en sus diversas fases: República, Guerra y Aperturismo franquista, parece extraño que se pudieran publicar, quizás contó con la venia de Franco por ser su autor uno de los combatientes en las filas de los Requetés, quizás, también, porque era necesario construir para los españoles un nuevo mundo de prosperidad y libertad, que empezaba a atisbarse, primero en economía y en la pujanza del turismo que llegaba a nuestras costas. O a lo mejor, el Régimen no fue tan censor como se nos ha hecho creer.

Esta novela es fiel reflejo de lo que no sólo pasó en Gerona, también lo que se vivió en toda España, en unos bajo la dirección de camisas azules y caqui, en el otro bando, vestidos de un mono azul proletario, donde la barbarie trató de eliminar al oponente, siempre del signo opuesto, también con la misma saña: en cunetas, delante de las tapias de un cementerio, sacadas las víctimas de la cama o conducidos en tropel: seminaristas del Collell o miles de cautivos de la cárcel Modelo conducidos a Paracuellos del Jarama y Torrejón de Ardoz, en 1936, donde serían asesinados sin misericordia.

Todo esto que sufrieron nuestros abuelos, que algo conocieron nuestros padres, nosotros los nietos, tuvimos la fortuna que nada se nos hablara, se intentaba ocultar, pues seguramente, todos esos antepasados nuestros, decidieron que había que hacer realidad aquella petición de Azaña en su último discurso en Barcelona: paz, piedad, perdón.

España, con el rey Juan Carlos I, la inestimable ayuda de Adolfo Suárez, de la UCD y pronto la llegada al poder del PSOE, con brillantes líderes como Felipe González y Alfonso Guerra, siguió una senda de fortalecer la democracia y seguir avanzando en el Estado de las Autonomías, que también aceptó la propuesta el PP, con Aznar, no así el PSOE, que aprovechando una tragedia como fueron los atentados yihadistas del 11 de marzo de 2004, y con la inesperada toma del poder de un despreciable y mediocre abogado como Rodríguez Zapatero (PSOE), se inició un giro en el que la Memoria Democrática se convertía en una revuelta de los considerados “perdedores” de la guerra, ya fallecidos en su casi absoluta mayoría y en el esfuerzo desmedido por desenterrar el pasado tan cercano, no ya a nivel de historiadores, pero ahora a manos de políticos y con visos de perpetuarse en el poder, ahora con el mantra del “no a la guerra” y de dar cumplida satisfacción a quienes estuvieron del lado de la República o eran claramente separatistas vascos y catalanes.

En esa despreciable apuesta política, en la que volvían a enfrentarse las dos Españas, alzándose un nuevo muro de insolidaridad, tras llevar a España a la casi ruina, negociar con ETA sin que todavía los españoles sepamos a qué acuerdos llegaron los terroristas y Zapatero, después de que Rajoy (PP) recondujera la economía que en tan pésimo estado habían dejado los socialistas, brotó en España un clamor contra el bipartidismo, que se manejaba entre el PP y el PSOE, pero entre cloacas donde la corrupción era una parte del entramado que enriquecía a líderes conservadores y socialistas, razón de que en el último momento, el PNV otorgara los votos necesarios al PSOE de Pedro Sánchez Castejón, en esa nueva apuesta de regenerar la democracia española, que presentaba en las Cortes su principal edecán, Ábalos.

Los casos de corruptelas que la prensa pudo filtrar a la opinión pública, desde el pucherazo de Sánchez en la sede de Ferraz, las mordidas de ministro y Secretario de Organización socialista, Abalos; de su guardaespaldas y hombre para todo: Koldo, seguido después por el nuevo Secretario de Organización socialista: Santos Cerdán; el caso del fiscal García Ortíz; el Tito Berni; los ERES en Andalucía; Jordi Pujol con el tres por ciento en Cataluña y, en estos últimos días, los sucios y oscuros negocios del que fuera Presidente de Gobierno socialista, José Luis Rodriguez Zapatero, vinculado al chavismo venezolano, a traficantes venezolanos, han vuelto a mostrar la debilidad en la que se encuentra la democracia española, por fortuna atada al devenir de Europa, como miembro de la Unión Europea, hacen que este libro, como la misma trilogía de José María Gironella, sean necesarios en los colegios, como en la necesidad que tiene la ciudadanía de no dejarse engañar por estos energúmenos que han logrado alcanzar el poder, gracias al atavismo social español, su proverbial ignorancia y el mercadeo que los socialistas acostumbran a hacer con el voto y los empleos, que acostumbran a otorgar de preferencia a familiares y amigos, convirtiendo hoy el PSOE, que ayer fuera ilustre, en una banda mafiosa que precisa regenerarse si no quiere desaparecer como el PRI mejicano.

Como los Diarios de Azaña, la trilogía escrita por José María Gironella y, particularmente, la novela Los cipreses creen en Dios, bien merecen su lectura, pues nos advierten del peligro que siempre tiene encima la democracia, sobre todo en España, donde la sangre tan fácil nos hierve.

 

martes, 26 de mayo de 2026

AL DÍA SIGUIENTE DE LA CONQUISTA, LA VERDAD SOBRE LA CONQUISTA ESPAÑOLA EN AMÉRICA

 


AL DÍA SIGUIENTE DE LA CONQUISTA, DE JUAN MIGUEL ZUNZUNEGUI

Sumido en el olvido ya el concepto de raza y con visos de que también desaparezca ese otro de nuestra razón de ser entre España y América, ayer las Indias, por una corriente de izquierdas o populista trasnochada, analfabeta y destructora de su propio YO, presente en ambos hemisferios en estos últimos años, como es el de la HISPANIDAD, la Providencia nos ha deparado, o quizás sea la Virgen de Guadalupe, que un mejicano, un oriundo de la Nueva España, hoy llamada México, Juan Miguel Zunzunegui,  sea el mejor y mayor defensor de ese legado español en América, como de ese mestizaje que los españoles llevamos a cabo al descubrir un nuevo mundo, como en todas las expediciones de colonización que, desde los Reyes Católicos, España emprendió a lo largo de su historia.

Cierto es que, en esa ignorancia a ambos lados del océano, se ha pretendido denigrar la portentosa obra de colonización llevada a cabo por España, como tan cierto es que, en el caso de la Nueva España, ahora México, la cooperación necesaria de gran parte de sus pobladores: tlaxaltecas, otomíes, nahuas y totonacas, entre otros, frente al opresor mexica de la estirpe de Moctezuma, sirvió para que esos cuatrocientos españoles fueran capaces de conquistar un reino de dos millones de habitantes, con sede en Tenochtitlán, sobre el infecto lago Texcoco, donde iban a parar todos los desechos humanos de esas tribus de la edad de piedra, en cuya cumbre de las pirámides extraían el corazón de sus víctimas y se comían la carne de los sacrificados, en honor de la variedad de dioses que entonces veneraban.

En Al día siguiente de la conquista, el brillante intelectual mejicano e hispanista Zunzunegui, va mostrando cual fue el resultado de esas fusión entre los pobladores del Méjico del descubrimiento español, como de la labor conjunta, en la que Hernán Cortés fue el iniciador y padre de esa futura e incipiente nación, cuyo territorio alcanzaba hasta California, Texas y alguna zona más de los actuales EEUU, llegando por el sur a Guatemala, fomentando la creación de hospitales, universidades y ciudades, en las que pervive la toponimia y arquitectura peninsular, mayormente andaluza y canaria, además de llevar a aquellas tierras, todo el saber que España había amasado desde el paso de los siglos y la visita de tantos pueblos, tanto de centro Europa como de Oriente, especialmente de Griegos y Romanos, en leyes y organización política donde también los frailes y la Iglesia católica, con la voluntad de otorgarles la misma oportunidad de conocimiento y religiosidad, implantaron en ese nuevo continente lo que ellos entendían que era lo mejor y la mejor asimilación.

Brillantísima, lúcida  enseñanza y repaso histórico a unos acontecimientos que debieran honrarnos a todos, los de aquí y los de allá, que  aún siguen apoyándose en la falacia del libro de Bartolomé de las Casas, Brevísima, en vez de hacerlo con lo escrito por Toribio Benavente, apodado por los indios Motolinía, como por los enemigos de España: Inglaterra y Francia, decididos a romper una hegemonía que la Hispanidad, es decir los pueblos del nuevo mundo y España, debiéramos aprovechar en beneficio propio y de la humanidad.

sábado, 23 de mayo de 2026

 


               MONSTRUOS DE COVADONGA, DE CARLOS CARO

Cierto es que estamos hechos de estereotipos y cuando por el paseo central de la Carrera de la Virgen, en Granada, durante la Feria del libro de este 2026, desde una de las primeras  casetas, a unos pasos de la Fuente de las Granadas,  sentía que me asaltaba un joven de brazo derecho tatuado y que inquiría mi opinión sobre Asturias, si la conocía, me resultó un tanto extraño y que se dirigía a mí el clásico comercial, dispuesto a vender su mercancía, por lo que me dejé atrapar en su red por no estropear su natural disposición vendedora, cuando resultó ser el autor del libro que allí tenían expuesto, a saber: Monstruos de Covadonga, pues era el mismo escritor novel quien lo promocionaba, como aquellos novilleros de mi infancia pidiendo una oportunidad en las puertas de la Plaza de Toros, en la Avenida de los Andaluces, y tras una breve sinopsis de que versaba sobre una aventura detectivesca acaecida en Asturias, más concretamente a los pies del templo de Covadonga, en el concejo de Cangas de Onís, ideada por un granadino, decidí su compra, pues estimulaba a su creador, y bien sabía yo por mi libro de Azaña lo difícil que es ponerlo al alcance del lector, me resultaba extraño que un granadino se hubiera inspirado por aquellos lejanos, montuosos lares, de nuestra Reconquista.

Una vez que he podido leerlo, debo confesar que me ha sorprendido gratamente, es ameno, sin grandes alardes literarios, muy cinematográfico, con ese ir y venir de los años, o feedback que dicen emplear los anglosajones, un tanto sorprendente por introducir como colaborador necesario en los crímenes de unas chicas, pues los hay, al sacerdote que custodia la Basílica de Covadonga, y el eterno móvil criminal del sexo, el poder y el dinero, como la víctima propiciatoria para que sea fácil cargarle el muerto, nunca mejor dicho, de los asesinatos y el eterno reloj del tiempo, que a pesar de los años, termina desvelando secretos que parecían estar bien guardados, como la necesaria corrupción del inspector con mando en plaza.

Muy bien editado el libro, por lo que es de esperar que Editorial y Autor vuelvan a trabajar juntos, la una haciendo un óptimo trabajo de maquetación e impresión, el escritor, produciendo una nueva novela, quizás más cercana, en marco geográfico como La Alpujarra, que también da mucho juego por su aislamiento, lo inhóspito y sus antiguas leyendas o los mismos jardines de la Alhambra, por donde, según Washington Irving, todavía, en las noches de los Difuntos, los duendes se pasean por el palacio  de Dar al Horra o el mismo Carmen de los Catalanes, y qué decir de la Puerta de Siete Suelos, en cuyas profundidades los soldados moros siguen haciendo guardia de los tesoros allí escondidos.

Enhorabuena al autor, Carlos Caro y mucho ánimo para un nuevo trabajo, nunca fácil cuando uno ve el borrador de la primer página y en la mente está pergeñado completamente el libro.

miércoles, 20 de mayo de 2026

GRANADA C.F Y SUS JUVENILES

 


SEMIFINAL JUVENILES, COPA DE ESPAÑA, REAL MADRID-GRANADA, C.F.



Cuando en los vestuarios los chaveas del Juvenil del Granada C.F ya se aprestan a calentar y dar sus primeros pasos en su sueño de ser profesionales del fútbol, a poco que les sonría la fortuna, sean constantes, perseveren y nunca olviden sus raíces y quienes tantos desvelos tuvieron por ellos: padres, abuelos, tíos, entrenadores, compañeros, masajista, utileros,  delegados y desinteresados directivos, dentro de la humildad necesaria para triunfar, quien tuvo esos mismos sueños y no tanta fortuna, pero siempre la misma pasión que los miles de aficionados que llenaban cada domingo las gradas del mágico estadio de los Cármenes, con el dosel de la cárcel, de tan infaustos recuerdos para los granadinos y el horizonte de la Sierra Nevada, en un skyline, que dirían hoy estos mismo jóvenes, único en el mundo, quisiera desearles mucha suerte en este enfrentamiento con el todo poderoso Real Madrid, y que el recuerdo de quienes les precedieron, algunas de cuyas fotos siguen en nuestra memoria y la hemeroteca del diario Ideal, les sirva de acicate y de empuje cuando les falten las fuerzas.



Semifinalista, es decir entre los 4 mejores juveniles de España, es también una medalla para esa cantera, siempre prolija en Granada, desde tiempo de penurias y campos de tierra, donde salieron figuras como Barrachina, Santos, Angulo y tantos otros, como una muestra de que algo falla cuando no logran servir de banderín de enganche en un Granada, C.F., también una una oscura mancha en una directiva incapaz de retener ese talento formado en la cantera granadina, donde desde que mi padre me catara la alineación del Granada, con los Trompi, González y una larga estela de granadinos, siempre hubo buenas remesas de jóvenes granadinos en el filial del Recreativo (vestido siempre de azul y blanco) y poco después en el mismo Granada, C.F., donde fueron entrenadores hombres de la talla de Heriberto Herrera, Miguel Muñoz, Arsenio y una larga lista.



Por tanto, el problema, como el de la ciudad, siempre con mediocres alcaldes, es de la Dirección, incapaz de encontrar directivos que sepan conducir al club de futbol de la Alhambra a primera división y consolidarlo, amén de una buena economía y la oportuna retención del talento local.

Por todo ello, felicitémonos todos que en Granada, la semilla de aquellos Requena o Sueza, hoy siga brotando en animosos futbolistas a los que se les haya imbuido ese sentimiento de pertenencia a un Granada C.F. histórico y en una ciudad envidiada por todos. Cualquiera que sea el resultado, pues el fútbol no deja de ser un juego, darles ya la enhorabuena y animarles a seguir creciendo y luciendo la camisola y el escudo representativo del Granada, C.F.



Y sin que se pierda aquella pasión, cuando un fraile tuvo que saltar al terreno de juego de Los Cármenes para poner paz entre los jugadores.



 


                                CAMPO DEL MORO, DE MAX AUB

A veces, las novelas de Max Aub no son fáciles de seguir, pues el diálogo entre los intervinientes es continuo, a menudo con la prosapia propia del lugar o del personaje, y tienen un carácter avanzado en el que, como en una feria enloquecida, los protagonistas son todos y, el hecho primordial que su autor quiere insertar,  el momento histórico, casi pasa desapercibido. Fiel ejemplo de cuanto declaro antes, es esta novela que nos lleva a los críticos años del fin de la Guerra Civil en la zona Centro, pero lo que la hace más verídica, es que ha de ver con los siete días en los que el partido comunista se enfrenta al decidido golpe de estado dado por el coronel Casado, con la connivencia de Julián Besteiro, prestigioso político socialista; el general Miaja, que ya tuvo que hacer frente en el 36 al abandono del gobierno republicano de la capital camino de Valencia, para defender Madrid; Wenceslao Carrillo, también del PSOE y padre de Santiago Carrillo (PCE); y el sindicalista J. González Marín (CNT), integrando el Consejo Nacional de Defensa, un 5 de marzo de 1939, decididos a que no haya más derramamiento de sangre, cuando ya antes Azaña había presentado su dimisión como Presidente de la República, tras entrar en Francia desde la Vajol, y que, al día siguiente, 6 de marzo de 1939, lo que quedaba del reducido Gobierno de Negrín, tomara un avión militar en la posición Yuste, desde el aeródromo de Monovar, la ciudad natal de Azorín, y volaran hacia el exilio en Toulouse, Francia, no lejos del casi medio millón de exiliados que ya poblaban los campos de concentración de Argèles y Saint Cyprien, rodeados de gendarmes senegaleses y alambre.

En esta huida de Negrín, en el mismo avión viajan Julio Alvarez del Vayo, (Ministro de Estado); Pedro Prat Gaballi; Mariano Ansó (Ministro de Justicia) y Wenceslao Roces (Subsecretario de Instrucción Pública).

Pero no son los políticos ni los militares, ni tampoco los milicianos, los actores principales de esta novela, son distintos españoles que por diversas circunstancias o por su convencida fe en la República, también en hombres como Azaña, viven la penuria, el hambre en la ciudad de Madrid destruida. Son Vicente Dalmases, Lola, su amante; la mecanógrafa del Ayuntamiento, Rafael Vila, el llamado Pirandello, entre otros, aunque en verdad, como en la calle Valverde, es el latido de la ciudad de Madrid lo que está presente en la memoria de su autor, también la amargura de una nueva disputa entre los mismos hombres y mujeres que defienden una ciudad sitiada como  Madrid, mientras el amor también sigue su curso y se presenta entre las desvencijadas casas y la eterna cartilla de racionamiento, la falta de víveres y las ansias de un final que parece no llegar nunca.

Con la última desbandada, decidido a llegar a Valencia, para despedirse de su esposa Asunción y sus dos hijos, Vicente, ya sobre el camión que avanza hacia Tarancón, se convence que no puede ir sin despedirse de su gran amor, Lola, la hija del Espiritista, la mujer que le estuvo buscando mientras estuvo encerrado por comunista, la mujer que en Madrid se le entregó y que se jugó la vida por él. Desciende en Motilla del Palancar y regresa apresuradamente, en otro camión, esta vez en la cabina, entre el chófer y un guardia de asalto. Corre a la calle de Luchana y sube de dos en dos las escaleras que lo conducen a la puerta del piso entreabierta, donde el viejo, completamente borracho, de rodillas al verle entrar, le grita -¡Has vuelto! ¡Has vuelto!

Del dintel de la entrada de su cuarto  cuelga el cuerpo de Lola.

El 13 de marzo de 1939, habiendo dejado atrás la Plaza de la Alegría –la de Manuel Becerra- ya por Ventas, el desvencijado carromato que lleva el cadáver de Lola, tirado por el jaco matalón, junto al cochero Bernardino Ureña, Rosa María Laínez, Manuela y Mercedes, decididas a darle sepultura a la amiga, reciben un obús de lleno, esparciendo los cuerpos, en tanto que el caballo durante un cuarto de hora corre por el campo desierto pateando sus tripas.

De esta cruel manera, Max Aub, termina su novela, en la que el Madrid omnipresente, en sus últimos días de guerra entre hermanos, se convierte en despojos, traicionado por los unos, abandonado por los otros y dispuesto a ser conquistado de nuevo, aunque en la memoria del escritor siguen golpeando los recuerdos de unas gentes humildes, las que siempre son derrotadas y las que siempre viven con el miedo ancestral, sin que la extremaunción alivie su últimos parpadeos ni la resurrección de la carne y la oración les conceda la paz que tanto ansiaron.

Desde el Campo del Moro, a los pies del Palacio Real, o lo que fuera el Alcázar, con la sierra del Guadarrama de un lado, la Casa de Campo del otro y la Almudena a la espalda, no lejos de la Opera y de la Puerta del Sol, donde confluyen todos los caminos de España, todo el oleaje de ese pueblo español dispuesto a dejar la vida por su independencia y su libertad.

 

 

 

domingo, 17 de mayo de 2026

Diecisiete partidos políticos concursando en Andalucía, en la provincia de Almería.

 


ELECCIONES AL PARLAMENTO DE ANDALUCÍA, MAYO 2026

A la hora que tecleo esta nota, que cojo la pluma como dijera un antiguo, más allá del mediodía del 17 de mayo 2026, cuando en las urnas pueden haber depositado su voto un 15% de los electores andaluces, difícil es saber quién será el ganador, a pesar de todos los vaticinios y las encuestas, pero sí se demuestra, por las papeletas depositadas en los colegios electorales de Almería, que la individualidad como la atracción ciudadana por presidir algo está muy presente, cuando son 17 los partidos que quisieran alcanzar un escaño en el palacio de San Telmo en Sevilla.

Y quien esto firma se pregunta, qué atractivo tiene, qué se gana, acaso no sería más válido integrar otras fuerzas y, por tanto, concurrir menos grupos que no puedan dispersar el voto, amén de poner esa energía en un partido que fuera más sólido. O quizás el miedo venga de la poca participación en la estructura de los partidos que comandan la intención mayoritaria del votante, por lo que esos voluntariosos ciudadanos de esas 17 listas creen que si, les suena la flauta, podrán posar su digno trasero en el Parlamento de Andalucía.

La variedad de partidos que en Almería se presentan podríamos clasificarlos en este orden, según las siglas, pues ni en prensa ni en los medios, ni en redes, o mítines, pocos serán quienes conozcan realmente su programa, salvo vivir de la política, que queda meridianamente claro, en tan egregios y seguro desinteresados aspirantes (sic)…:

PARTIDO

EXTREMA DERECHA

DERECHA

CENTRO

IZQUIERDA

EXTREMA IZQUIERDA

REGIONALISTA O LOCALISTA

LUNÁTICO

PP

 

X

X

 

 

 

 

PSOE

 

 

 

X

X

 

 

VOX

X

 

 

 

 

 

 

PorA

 

 

 

 

X

 

 

PCPA

 

 

 

 

X

 

 

IPAL

 

 

 

 

 

X

 

ADELANTE ANDALUCIA

 

 

 

 

X

 

 

ANDALUCISTAS-PA

 

 

 

 

 

X

 

NA

 

 

 

 

X

 

 

IZAR

 

 

 

 

 

X

 

ALM

 

 

 

 

 

X

 

PARTIDO AUTÓNOMOS

 

 

 

 

 

 

X

FE de las JONS

X

 

 

 

 

 

 

ESCAÑOS EN BLANCO

 

 

 

 

 

 

X

MUNDO+JUSTO

 

 

 

 

 

 

X

SALF

 

 

 

 

 

 

X

PACMA

 

 

 

 

 

 

X

 

Sería hipócrita si a todos les deseara la misma suerte, sobre todo cuando este gasto de impresión de papeletas y trabajo añadido lo pagamos todos nosotros, cierto es que, dentro de la libertad de expresión, tendría que existir una fórmula democrática que limitara el número de partidos que se presentan a los comicios, que quizás exissta y que desconozco, pues la mayoría ni tienen gran cosa que ofrecer, ni tampoco respaldo alguno, además de una carencia de ideas y de proyecto general que nada aportan de nuevo, por lo que es de esperar que quienes concitan una mejor organización, pruebas de un trabajo ya iniciado en pro de todos y una voluntad de prosperidad y justicia sin excepción generalizada, sean quienes sigan gobernando en Andalucía y, con su ejemplo, ser la piedra de bóveda para que en el Gobierno de España,  pronto los españoles también podamos ejercer el voto y regenerar lo que hoy es una cloaca, en unas elecciones generales que todos deseamos ya. Mientras esto sucede, celebremos éstas en Andalucía y que el Ganador no se duerma en los laureles y siga la senda emprendida. Mientras tanto, ¡Viva Andalucía!