sábado, 7 de febrero de 2026

Un breve repaso de la vida de Ibn Al-Ahmar, fundador de la dinastía granadina nazarí

 


IBN AL-AHMAR, DE BÁRBARA BOLOIX GALLARDO

Bárbara Boloix Gallardo, profesora en la Universidad de Granada y eminente conocedora del árabe, ha buceado en la vida y reinado del primer sultán de Granada y fundador de la dinastía nazarí, Ibn Al-Ahmar (1195-1273) que vio la luz en Arjona (Jaén), plasmando ese enorme conocimiento en un libro, donde nos mostrará los distintos avatares de este agricultor y defensor de la frontera que, en tiempos de Taifas, se hará con el gobierno de lo que queda del Andalus tras la derrota de los Almohades en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) y después de que su primera capital la fijara en Jaén, en el castillo de Santa Catalina, terminó fijando su residencia personal y de gobierno en Granada, siendo la cumbre de la Sabika la que acogerá su esfuerzo para defenderse y consolidar su reino, entonces muy vinculado a Fernando III (El Santo), a quien le pagaba cada año parias o un estipendio, conforme al acuerdo de paz de veinte años firmado, que a ambos les compromete en la defensa y soporte mutuo. Tanto es así que Al-Ahmar acudirá con sus huestes a atacar Sevilla, que será tomada por el rey castellano, en 1248, y a su regreso a Granada, con un tanto de amargura por haber intervenido en la derrota de sus hermanos musulmanes sevillanos, bordar en su escudo de la Alhambra: Wa la galiba illa-llah o sólo Dios es el vencedor.

La medina y alcazaba de Málaga estaban en manos de un familiar de Al-Ahmar, pariente de su esposa, de los Banu Asquilula, quienes le ayudaron en la conquista del poder y que esperaban estar a la misma altura que los Nasr.

Tiene que combatir al emir de Murcia, que antes de su llegada a Granada, era el todopoderoso dueño de Al Andalus y que terminará entregando su ciudad a los castellanos, mientras que Al-Ahmar, con una política inteligente de enorme entendimiento con el rey castellano que sede en Toledo y, ahora en Sevilla, Fernando III, el Santo, a pesar de que con su hijo y descendiente, Alfonso X, el Sabio, no mantendrá la misma buena relación y tratos, por lo que las incursiones de los castellanos llegarán incluso a presentarse no lejos de las murallas de Granada, aunque se retiran.

Tratará de apoderarse de Ceuta, donde fracasa su intento naval, ya que era el puerto por excelencia del tráfico entre la península y Africa, siendo derrotado por los Meriníes de Fez que, sin embargo tendrán con el reino de Granada, posteriormente, una buena relación.

Acogerá en Granada a los disidentes de Alfonso X, pocos años antes de su muerte, que tiene lugar un mes de enero, cuando cae de su caballo y a la edad de 80 años, sin que padeciera como muchos de sus descendientes la muerte por disputas del poder.

Su hijo Mohammed II será quien le suceda, después de que dos de sus otros hijos fallecieran, sin que el libro nos diga cómo ni por qué, Faray y Yusuf, murieron.

Ibn Al-Jatib será quien haga la mejor crónica de este reino y Bárbara Boloix la que nos muestre su portentosa maestría del árabe y la gran documentación que emplea para relatarnos lo que fue la vida y obra de este primer fundador de la casa Nazarí de Granada.

miércoles, 4 de febrero de 2026

EL GALGUERO, LA NUEVA APUESTA DEL MINISTRO ESPAÑOL DE TRANSPORTE, ÓSCAR PUENTE

 


EL GALGUERO, LA NUEVA SOLUCIÓN HALLADA POR EL MINISTRO DE TRANSPORTES PARA HACER MÁS SEGURO EL TRÁFICO FERROVIARIO

El accidente ferroviario del AVE, acaecido en las cercanías del pueblo cordobés de Adamuz, el pasado día 18 de enero de 2026, cuando el ínclito y esclarecido Ministro de Transportes y Movilidad sostenible, el pucelano Óscar Puente, días antes manifestaba a los cuatro vientos y a todo el que quisiera oírle, que la seguridad del sistema ferroviario español era de RIESGO CERO y EL MEJOR DE LA HISTORIA, a pesar de las numerosas incidencias y retrasos que venían produciéndose desde que él tomara posesión de su cartera ministerial, haría pensar, ahora que el AVE transita a la velocidad de los primeros trenes por nuestra península, que impulsaran Miguel Biada, Barcelona-Mataró, y el Marqués de Salamanca, la línea Madrid-Aranjuez,  llamado el “tren de la fresa”, en época de Isabel II (¡ya ha llovido!), que el susodicho y peculiar Ministro castellano, exuberante en su buen hablar y mucho mentir, que lo que debiera volver a incorporar a Adif y Renfe, en vez de las amantes de su predecesor Ábalos, debiera ser el galguero, aquel heroico, esforzado y antediluviano empleado humildísimo del ferrocarril, quien con su cuerpo se convertía en un importantísimo instrumento de frenada. ¡Una pieza más del tren, vamos!

Este superviviente de los primeros ferrocarriles, propensos a atentados anarquistas, al menos evitaría más muertes y podría dar aviso de las deformaciones en las vías, evitando así males mayores.

Eso sí, tendría que tener vista de lince y ser fornido, lo que podría convertir a los solicitantes de empleo y ascensos en el PSOE o a los 900.000 inmigrantes en situación irregular que pronto libremente correrán nuestras calles, en eficientes servidores de su empleador.

De este modo, Óscar Puente, el PSOE y el mismo Pedro Sánchez, lograban la total y ansiada seguridad del transporte ferroviario, el pleno empleo y el voto favorable y rehén de esos nuevos afiliados a la S.S. ¡Ahí es nada!

Cierto es que ya no podría presumir el Ministro del ramo y sus satélites, de un AVE que iba a alcanzar próximamente los 350 km/h en el trayecto Madrid-Barcelona, pero al menos, ya no sería señalado culpable de la muerte de un mayor número de compatriotas y reprobado por sus mismos  socios, siempre receptores de buenas dádivas.

En el próximo Consejo de Ministros, con la sala rebosante de espoliques, correveidiles, pesebristas y zopencos, la propuesta del galguero seguro que cuenta con los votos de los comunistas, populistas y, a no dudar, de los mismos socialistas.

Y aun cuando alguno pueda morir aplastado, hasta tanto no haya presupuestos generales para jubilar a los trenes viejos, cualquiera de esos aspirantes al puesto sabrá que sus familiares estarán cubiertos por la S.S,  indemnizados con la misma presteza que los damnificados por el volcán de La Palma, además de tener sus familiares preferencia con la sustitución, una nueva oportunidad para el “efecto llamada” y para que Irene Montero, desde su palacete de Galapagar, vea más fácil el “reemplazo” social de los fachas por gente china, negra, marrona. Y que mejor con el oficio proletario de galgueros, además de asegurar la vida de los viajeros al tren,... paso a paso.

 

¡Acaso con Pedro Sánchez y su camarilla, España no ha tomado conciencia de su atraso!

jueves, 29 de enero de 2026

MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN Y EL ASESINATO EN EL COMITÉ CENTRAL

 


ASESINATO EN EL COMITÉ CENTRAL, DE MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

 

Allá por el año 1981, quien fuera miembro del PCE y escritor catalán, mezcla de esa herencia que la mayoría de catalanes llevan en sus genes, por la pujante inmigración que allí acudió en masa en diferentes épocas, y que los mismos catalanes llamaron despectivamente charnegos, Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003), escribió y publicó una de sus mejores novelas protagonizada por el detective Pepe Carvalho, su soñado alter ego, la que tituló Asesinato en el Comité Central, donde un detective privado con oficina en Barcelona, es contratado para que en Madrid resuelva el caso del asesinato del Secretario General del Partido, en el momento de un comité y, en los segundos que transcurrieron de un apagón eléctrico en la sala, poco después de que el PCE fuera reconocido en la incipiente democracia española que arrancó tras la muerte del Caudillo Franco, cuando todos los testimonios y los hechos apuntaban a que hubiera sido un compañero presente en ese mismo evento, ya que nadie pudo salir de la sala alquilada en un hotel del centro de la capital de reino.

Por ese discurrir madrileño, Carvalho nos mostrará los entresijos y vericuetos de esos años en la política española, particularmente en la capital de España, con frecuentes comparaciones con su Barcelona, también con su dominio gastronómico, donde las viejas huestes comunistas, ayer en el exilio y formando parte del maquis para derrotar el régimen franquista, deben adaptarse a las nuevas corrientes de esa apertura democrática, como a las luchas internas de poder, cuando sus dirigentes, como el caso del asesinado Garrido, como el nuevo responsable del PCE, Santos, tienen por obsesión su partido y su formación intelectual marxista, hecho éste que le conducirá a un amago de suicidio, frustrado gracias a la rápida intervención de Carvalho, tras descubrir que el asesino era uno de los más estrechos colaboradores de Santos, Julve, formado y “criado” por el mismo Santos.

Como se desenvolvían esos partidos de izquierdas, especialmente el Partido Comunista, con posibles guiños en el personaje al entonces Secretario general, Santiago Carrillo, “que parecía sacarse los cigarros encendidos del bolsillo de la chaqueta”, como la abnegada labor de sus afiliados, caso de Carmela, sosteniendo su hogar, las tareas domésticas, como la asistencia como chófer al camarada Carvalho, quien en su mocedad militó en el PSUC (`Partido Socialista Unificado de Cataluña) y que en 1987 se integró en el PCE, habiendo sido fundado en 1936, también formando parte de la policía los mismos personajes que en tiempos de Franco reprimían con dureza y crueldad a los opositores, caso del mismo Carvalho, ahora aceptando las leyes de la nueva Constitución, son otros de los recuerdos de esa transformación democrática, de esa evolución económica que nos muestra el autor a través de Madrid y de los interrogatorios e indagaciones para encontrar al culpable, que fuerzas extranjeras pretenden que la verdad salga a la luz del modo que a ellos les convenga.

En este espejo de ver ese pasado, nada lejano, y lo que en el siglo XXI y en el año 2026 los españoles constatamos: accidente ferroviario en Adamuz, amnistía a golpistas catalanes, mentiras permanente del Presidente del Gobierno socialista, Pedro Sánchez Castejón, corrupción flagrante en el PSOE, de la esposa del presidente, de su hermano, del número Dos del Gobierno y del socialismo, y una dependencia ministerial gracias al voto y el chantaje de los separatistas catalanes y vascos, con deliberada pérdida de justicia e igualdad para todos los españoles, el lector de esta novela, no sólo disfruta del modo en que Carvalho investiga, sino que también siente dolor de cómo los partidos de izquierdas en España han perdido su esencia y se han convertido en formaciones que dan empleo y cobijo a trepas y siniestros personajes sin ningún principio ni valores por una España más próspera y democrática, con tal de ellos seguir en el poder y manejando el cotarro, amén de la protección que la Justicia les otorga y los guardaespaldas que los tienen cobijados.

El ayer nada lejano y casi “pueril” de un viejo partido siempre dispuesto a la lucha y la desintegración a la que hoy se han visto abocados esos partidos y ese Comité Central de un PCE que perdió su esencia y hoy ya es une épave de un ayer esperanzado.

Cierta preeminencia de un buen saber vivir y comer en Barcelona, frente al Madrid de esos años del albor de la democracia, según su autor, que como también hoy sabemos, las taimadas luchas separatistas, el mirarse el ombligo, su desprecio al forastero, particularmente a quien su raíz es el español y su procedencia castellana, andaluza o gallega, que se ha ido diluyendo y que, de resucitar el bueno de Vázquez Montalbán, se vería obligado a sonrojarse y reconocer que Cataluña es hoy un páramo del analfabetismo cultural, la envidia y el retroceso cultural.

lunes, 26 de enero de 2026

 


EL YUYU, EL SELU, MARTÍNEZ ARES, EL SHERIF, MANOLÍN SANTANDER, EL BIZCOCHO, CORNEJO, EL PELUCA,…Y TANTOS Y TANTOS POETAS Y MAESTROS CARNAVALEROS, COMO EXCELENTES MÚSICOS.

Cuando llega febrero, muchos andaluces, lejos de la tacita de plata, nos enganchamos, desde tiempos remotos, a la radio o a Canal Sur TV para oír y ver esa increíble oleada de talento literario, musical y de crítica que sobre las tablas del teatro Falla de Cádiz, despliegan con un lujo de atrezo inimaginable, una obra de arte que, como ayer la zarzuela, el concierto de Año Nuevo en Viena o una ópera en el teatro Real de Madrid o en la misma Scala de Milán, el pueblo gaditano y los muchos amantes carnavaleros de España son capaces de desplegar, con un ánimo de divertir, de censurar y, sobre todo, de sacar una sonrisa, aun en momentos críticos y con casos que les sirven para mostrar su preocupación y su denuncia.

En los preliminares de este año 2026 del COAC (Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz), ha vuelto el Yuyu  (José Guerrero Roldán) y, desgraciadamente, el Selu (José Luis García Cossío) ha desistido, respondiendo positivamente  a la enorme expectación que siempre estos grandes “tenores” y autores de coplas y de pamplinas del carnaval de Cádiz despiertan, en este caso la agrupación chirigotera del Yuyu con el disfraz de un cardenal en el Vaticano, coronado con un birrete y una muceta roja,   un roquete sacado de una cortina o un mantel, en perfecta sintonía con un físico idóneo para este cargo y con unas cuartetas y estribillo acorde al personaje que se supone se encuentra a punto de nombrar a un nuevo papa, rodeados de dos guardias suizos y el monaguillo que siempre trae recuerdos atávicos a algunos tonsurados.

Que el Yuyu es un maestro de la risotada, con un dominio de la escena y de lo que el público quiere para descargar sus simpatías, es una fiel muestra su aparición en los preliminares de este Coac 2026. Tiene un talento innato, como Messi para el fútbol o el mismo Selu. Son personajes dotados de esa herencia gaditana del chisme, de la imaginación y nunca “lacios”, como decimos los granaínos, su aparición sigue siendo una explosión de sonrisa, de alegría y de pasar siempre un momento inolvidable, con esa luz cenital que da entrada a la suprema oscuridad y a los monseñores cardenales en el interior de la Capilla Sixtina para el cónclave, dando paso al corpulento Yuyu, que en la tercer copla rendirá homenaje al Selu, para emocionarlos a ellos y a cuantos tuvimos la fortuna de compartir en Youtube ese momento de reconocimiento y de elegante premio humano, siguiendo después con un repertorio de regocijo y enorme complicidad con el público.

Coros, cuartetos, chirigotas y comparsas, en el teatro Falla de Cádiz, son la esencia de esa herencia gaditana de arte y humor, de música y letras, de reprobaciones y censuras que de padres a hijos y de abuelos a nietos han ido dejando desde que fuera fundada Gades, que los franceses la asediaran sin nunca poner pie allí y que en su puerto vieran salir y llegar las naves que por mares y océanos trajeran y llevaran la sabiduría de un pueblo profundamente andaluz y español.

Caerá el telón del Falla, se vaciará la platea, los palcos y en el gallinero se hará el silencio, se apagarán las luces del proscenio y cerrará en Febrero las puertas del teatro, mientras en cada corazón de los improvisados actores de carnaval, como entre el público que desfila por la Caleta y el Mentidero, la Viña y Puntales, en Cádiz, como junto a lento discurrir del Darro, a los pies de la torre de la Vela en Granada, quedará siempre el recuerdo de esos compases, de esos pasodobles, de ese tres por cuatro, como de las pamplinas que tanto nos hicieron reír y soñar por Carnaval.

domingo, 18 de enero de 2026

JEAN-CHRISTOPHE, UN ROMAN SUR L'AMOUR, L'AMITIÉ ET LA MUSIQUE

 


JEAN-CHRISTOPHE, DE ROMAIN ROLLAND

Dans son permanent succès lors de son oeuvre Jean-Christophe, l’écrivain francais du dix-neuvième et vingtième siècle Romain Rolland, fort connaisseur de la musique, nous promenera dans le nord de l’Europe, entre la France, plutôt Paris,  et l’Allemagne, sauf un bref voyage en Italie et la connaissance d’un nouveau caprice, Grazia, dans lequel l’amour et la recherche du triomphe comme compositeur de lieds, nous montreront l’histoire de la bourgeoisie de cette époque-là, juste avant la Grande Guerre, celle du 14-18, comme au moment de fréquents soulevements du peuple, parmi les barricades, surtout à Paris, dans une desquelles son gran ami Olivier périra.

Jean-Christophe, le roman de Romain Rolland est aussi un livre plein de grandes pensées au sujet de l’amour, de l’amitié et d’une socièté clerical comme d’un libéralisme qui voit un profond changement culturel, avec l’emploi de grands mots et d’une langue francaise méconnue aujourd’hui par l’abondance de mots disparus dans le langage actuel, mais qui montrent la richesse d’une langue et, surtout, son origine latin.

Ce livre est aussi un point de repère pour nous faire connaître aussi les rélations humaines, dans une socièté au bord de l’abîme quand la guerre est aux portes entre la France et l’Allemagne, que, néanmoins la musique, l’amitié et l’amour, pourront mettre un lèger barrage au miliieu. C’est aussi le livre de grandes conversations entre les differents personnages où l’empreinte du chaos et de la délivrance intérieure sont bien présents d’après chacun d’eux, toujours en quête de la vérité

Romain Rolland (1866-1944), qui conquis le prix Nobel de littérature en 1915, fût toujours un passionné pour la musique et la paix, ce qui se montre souvent lors de sa longue vie d’écrivain, mais aussi dans son roman de Jean-Cristophe, encore que sa recherche d’une justice pleine cacha le crime que commis Jean-Christophe lors des manifestations  des rues et peu avant la mort de son ami Olivier, un momento d’exaltation momentané que lui-m^me n’arrivera pas à comprendre la raison qui le traina à tuer un gendarme qui essaiyait de freiner le tumulte et les barricades.

Dans le livre de Jean-Chistophe, plusieurs sont les phrases qui tracent le dessein du fond de son oeuvre et de son projet vital, comme ont pourra reconnaître parmi les different examples ci-dessous, à savoir:

Quisiera ser el sepulcro

Donde a ti te han de enterrar,

Para tenerte en mis brazos

Por toda la eternidad

(Je voudrais être le sépulcre, où on doit t’ensevelir, afin de te tenir dans mes bras, pour toute l’éternité)

 

Pris d’un lied tragique, ou chanson amoureuse et funèbre, copiée de cantares populaires d’Espagne.

 

L’immense effort de sa jeunesse pour prendre possession de soi, les lutter acharnées pour conquerir sur les autres le simple droit de vivre, pour se conquérir sur les autres le simple droit de vivre, pour se conquérir sur les démons de sa race. Même après la victoire, l’obligation de veiller, sans trève sur sa conquête, afin de la défendre contre la victoire mème. La douceur, les épreuves de l’amitité qui rouvre au coeur isolé par la lutte de la grande famille humaine. La plénitude de l’arte, le zénith de la vie.

 

C’est pourtant la vrai raison de la lutte de Jean-Christohphe, probablement aussi de son auteur Romain Rolland, admiré par Sigmund Freud, qui vont être affichées à la fin de son livre et qui montreront le but de son long chemin et d’une vie qui peu à peu s’achève, comme une suite de morts et résurrections.

 

Jean-Christophe meurt, encore qu’il renaît chaque fois qu’un humble lecteur essaye de démêler ses pages et, après son apparition en 1912, lui donner cours en ce nouveau siècle.

 

 

domingo, 4 de enero de 2026

 


DE MI ANECDOTARIO POLÍTICO, DE CLAUDIO SÁNCHEZ-ALBORNOZ

En 1972, la editorial española Losada, creada por exiliados españoles en Buenos Aires (Argentina), que tanto contribuyó en la publicación de las grandes obras literarias en español, como en que la voz de políticos, poetas y escritores del exilio siguieran teniendo un medio donde exponer su talento o su misma frustración y añoranza de una patria perdida por el drama fratricida que habían sufrido en carne propia, acogió las anécdotas escritas de quien fuera, tildado por Azaña, como “ministro náufrago, el ya viejo y magnífico historiador sobre la Edad Media hispana, don Claudio Sánchez-Albornoz, pormenorizara sobre aquellos hechos singulares que, de propia mano, conocía o le habían contado u oído en el seno de su familia, siempre vinculada, por sus antepasados, a la política y a la esfera de la función pública.

En este librito, su autor lo divide en tres partes, la primera cuando nos hablará de aquellas historias que a él le contaron en tiempos de los Borbones, sabido es que la República, cuando él militaba en el partido de Azaña, Acción Republicana, aunque siempre se manifestó “azañista” por encima de su militancia, tanto en ése como después en el reformulado Izquierda Republicana, expulsaron a Alfonso XIII, conminándolo a que lo hiciera antes que salga el sol, como nos contará el doctor Marañon o el mismo Conde de Romanones, presentes en las conversaciones junto a Alcalá Zamora.

Y aquí nos relatará sabrosas anécdotas sobre Espartero, regente,; Narvaez, Isabel II y su peculiar esposo; aquello de los cuatro curas esquiroles, que tuvieron que ser traídos desde Madrid a Avila, ante la negativa de los allí residentes, para decirle una misa de difuntos a la primera mujer de Alfonso II, la reina Mercedes, pues, al parecer, en esa Avila de 1878 todo el clero era carlista. Curioso y nada extraño en el siempre castizo lenguaje que han empleado siempre los Borbones, cuando en El pacto del pardo, ya en su lecho de muerte, Alfonso XII le declara a su esposa sus últimas voluntades: Cristinita (María Cristina de Austria, madre de María de las Mercedes (1890-1904), María Teresa (1882-1912) y Alfonso XIII (1886-1941)), no llores, todo puede arreglarse en bien de nuestros hijos y de España. Guarda el coño, y de Cánovas a Sagasta y de Sagasta a Cánovas.

Curiosa y que bien podrían aprender los dirigentes del siglo XXI, aquella en la que el general Villacampa, en un fallido intento de sublevación, por su siempre impetuosa aspiración republicana y peculiar vena progresista,  contra la renovación borbónica de 1886, le comunican a Sagasta la detención, quien montará en cólera y por no haberle dejado huir a Portugal, exclamará a voz en grito: ¡Necios! ¡Vaya conflicto para la realeza y para mí! Si no le fusilo, sufrirá la disciplina y…no puedo fusilarle, sería hacer un mártir. -Acaso en estas horas del día 4 de enero de 2026, cuando Ronald Trump acaba de apresar al dictador Maduro y llevarlo a suelo americano, además de declarar que Venezuela es hoy un protectorado de los yanquis, no puede haber cometido el mismo error que cometieron las huestes del otrora Presidente de Gobierno de España, don Práxedes-Mateo Sagasta. Ahí lo dejo y el tiempo y la historia nos darán cumplida respuesta.-

De Castelar sabremos que también los grandes oradores “se mean por los pantalones” cuando están delante del pupitre del Salón de Sesiones del Congreso de los Diputados cuando se disponen a hablar. –¿Le ocurrirá esto mismo al zafio patán charnego de Rufián y a los etarras en Bildu?, lo dudo, pues carecen de principios-.

De esa misma época decimonónica española, cuando los golpes de Estado y los espadones estaban al orden del día, como el tener que encontrarle empleo a los corifeos del prócer o del partido, Sagasta no pudo hacer ministro a Groizard, por lo que lo envió de embajador al Vaticano, donde con toda pompa recibido en audiencia por el Papa León XIII, el Santo Padre, como el mismo cardenal Rampolla, Secretario de Estado, se percataron que ni latín, que esperaban que conociera por ser ya viejo, ni el francés, idioma entonces de la diplomacia, sabía Groizard, por lo que, quien antes había sido nuncio en Madrid, en vista de la imposibilidad de diálogo, cuando el Papa inquiría qué idioma hablaba el diplomático, con disgusto y soberbia, Rampolla, le espetó: Santidad, un estúpido dialecto español que se llama el extremeño.

De Silvela, del general Weyler, sobre el Senado, Maura, Canalejas, el zapatero anticlerical, Primo de Rivera, los jesuitas españoles y las postrimerías de la monarquía, serán las anédotas de este primer perído del libro.

En el segundo, tdo versa sobre la República, los incendios, la inquietud ante el futuro, las expresiones malsonantes de Indalecio Prieto en los Consejos de Ministros y la lucha de Fernando de los Ríos para frenar tanto “taco castellano” del socialista, ya que él sólo podía oponerle cáspita, el sonrojante  título primero de la Constitución republicana: la España de los trabajadores, los problemas religiosos, la enorme presencia de Azaña, el verdadero prohombre de la República, la nueva ley del divorcio, la ley de reforma agraria, el “ministro náufrago”, el orgullo de Madariaga, entonces representando a España en la antecesora de la ONU en Ginebra, la Sociedad de Naciones, el eterno “burgués Azaña: ¡Idiotas, yo soy un burgués!, que le gritan en contra las multitudes.

En la tercera parte, titulado Durante la guerra, Albornoz nos hablará de su tiempo de embajador en Lisboa, de lo que tuvo que hacer para ayudar a los refugiados cuando el alzamiento de Franco y demás generales, de sus ansias de paz, de su paso a Francia, de las dos visitas que le hizo a Azaña, ya exiliado en Pyla-sur-Mer, y de cómo lo encontró, ya moribundo,  en su última visita, con comentario muy distinto al que podemos encontrar en los Diarios de Azaña como en el mismo libro de Miguel Maura, que le acompañó, Así cayó Alfonso XIII, destierro en Burdeos, y de cómo el dictador portugués permitirá que pase embarque en Lisboa camino de su exilio americano.

Como epílogo, en Fin de una época, sin esperanzas de regresar a su patria, aunque sí lo podrá hacer y ser enterrado pacíficamente en la catedral de Ávila, termina recordándonos al poea andaluz Ibn Hazm, autor del magnífico libro el Collar de la paloma, La flor de la guerra civil es infecunda”. Y a repetir con él: “Lejos de mí, la perla de China, me basta con el rubí de España.

Con esta última proclama del amor que tanto Ibn hazm como Claudio Sánchez-Albornoz sintieron por su patria Andalusí e Hispana, el medievalista y “ministro náufrago”, deseaban la paz para el suelo de la hoy España, como también los españoles deseamos, en estas tristes e inciertas horas, para Venezuela, nuestra nación fraterna.

En conclusión, libro muy recomendado para historiadores y políticos, pues de él se pueden extraer sabrosas anécdotas y una enseñanza política, que a buen seguro y, desgraciadamente, Marcos Rubio y el fatuo Trump, desprecian.

P.S.: “Ministro náufrago”, le fue dado a Claudio Sánchez-Albornoz, por Azaña, cuando se encontraba en Argentina y Lerroux lo eligió para ministro, después de que el Presidente de la República, Alcalá Zamora, decidiera excluir de la Presidencia del Gobierno a Azaña, en cuyo partido se integraba don Claudio, sin que además pidiera autorización previa a su líder de partido.

jueves, 1 de enero de 2026

MERCEDES SALISACHS, EN LA GANGRENA

 


                      LA GANGRENA, DE MERCEDES SALISACHS

Seis años tardó en escribir,  la barcelonesa y castellanohablante Mercedes Salisachs, su bellísima y premiada novela, con el Planeta del año 1975,  de La gangrena. Y bien que mereció la pena el tiempo empleado y, en el caso de este modesto receptor y lector afortunado, que por fin, inopinadamente cuando deshacían una antigua librería granadina, recibía este magnífico regalo.

Mercedes Salisachs Roviralta (Barcelona, 1916-2014), criada y educada en un ambiente de alta burguesía barcelonesa, de esmerada educación mercantil y de pensamiento liberal-conservador, junto a su preeminente rol de madre y abuela, como del dolor por la pérdida de uno de sus cinco hijos, Miguel, en accidente de tráfico en Francia cuando contaba 21 años, tuvo siempre clara su aspiración más íntima: la escritura. Y a ella se dedicó profusamente,  desde el año 1921,  dando a la imprenta un enorme catálogo  de novelas, algún que otro cuento infantil y una obra para el teatro.

En La gangrena,  su autora logra insertar su relato en la historia de España más agitada, la que lleva a su narrador y principal intérprete, Carlos Hondero, hijo de una viuda y huérfano de un médico, a quien un amigo de estudios del padre, Rodolfo Tramacho, considerado tío, siempre les prestará una “sospechosa” atención y ayuda, desde los días en que Alfonso XIII borbonea, Primo de Rivera fija el Directorio militar y luego civil (1923-1930) y da el golpe de muerte a la Restauración que iniciara Cánovas del Castillo, luego la Dictablanda del general Berenguer (1930-1931), la República (1931-1936), Guerra Civil (1936-1939); caudillaje de Franco (1939-1975), con todo el diverso discurrir del gobierno del generalísimo, desde su alzamiento en tierras africanas, el transcurso de la guerra, en la que desde las filas del ejército popular y en el frente de Teruel, quien terminará alcanzando el grado de sargento, Carlos Hondero, desde las filas republicanas se habría pasado al bando insurgente o ya llamado nacional. De las penurias de la nación, del regreso triunfal a Barcelona del que fuera botones de banco Salcedo en el paseo de Gracia de Barcelona, su progresivo ascenso, a la vez que la paulatina transformación de la sociedad española, en el mismo instante de los avances científicos y tecnológicos en el mundo: llegada del hombre a la luna, que con concluirá con la apertura de la sociedad española, más liberal, menos clerical y con un Caudillo que muere en un hospital, mientras ya parece alborear una sociedad española más tolerante, donde, sin embargo, la alta sociedad catalana, no había sabido encontrar el verdadero amor y la pulsión necesaria con el Creador.

Cada capítulo versa sobre las mujeres que, en todo el trasfondo, son las verdaderas protagonistas del libro, a saber: Remedios, humilde costurera, madre de Carlos Hondero, viuda, y eterna avergonzada enamorada de Rodolfo Tremacho, el tío; Estrella, la secretaria en el banco Salcedo, la traidora y el primer despertar lascivo de Carlos, que se acuesta con él con ánimo de que éste le desvele secretos del banco para que su verdadero amante pueda asaltarlo; Angelina, la mujer madura que esconde a Remedios enferma y a Carlos, quien es buscado por su aristocrática posición bancaria, por los anarquistas que deambulan por Barcelona a la caza de los fascistas y que, también viuda, trata de remediar su soledad entre los brazos, los besos y la juventud de Carlos, al que con la continua amenaza de que pueda ser apresado, trata de retenerlo encerrado a toda costa; Paloma, una hermosa mujer, viuda de guerra, que conoce Carlos cuando esperaba a su siempre amada Lolita, desde la adolescencia y su amistad con el estudiante y su hermano  Paco Moraldo, en el Bar Basque de San Sebastián, convaleciente de un balazo en la pierna, y con quien se acuesta frustrado por los desplantes que le hace Lolita, su verdadero gran amor de siempre; Alicia, la hija del patrón del banco donde trabaja y que conoció bien pequeña, la única que queda tras el asesinato de los tres hermanos varones por parte de las fuerzas republicanas que paseaban por Cataluña, con quien termina casándose Carlos y que le dará una hija, Carlota. Alicia, siempre se sintió desgraciada y nunca amada por su marido, por lo que, en su residencia veraniega de Can Pou, desde una torre de la masía de la familia, se arrojará, lo que durante largos años ocultará a la hija y a los padres de Alicia; Victoria, una desvergonzada mujer de la aristocrática clase catalana, que espera la muerte del padre para ostentar aún más su riqueza y que es lesbiana, en una sociedad que ha de ocultarlo, termina casándose con Paco Moraldo, el amigo de infancia de Carlos y hermano de Lolita, sólo por el dinero de ella, quien terminará asesinando a la nueva mujer de Carlos, Serena, por celos cuando la encuentra acostada con su marido Paco, mientras éste intentará por todos los medios que Carlos asuma el crimen, chantajeándolo con los sentimientos de su hija Carlota y con los antecedentes de disputas matrimoniales entre Serena y Carlos; Serena, una bella y ambiciosa mujer, casada, pero que no tiene dudas en ser infiel a su marido, hasta que éste muere y termina casándose con Carlos, a pesar de que terminará también siéndole infiel con su amigo Paco y con la mujer de éste, Victoria, que la terminará asesinando; Carlota, hija de Alicia y Carlos, que cuando tiene ocho años de edad es golpeada por la poliomielitis, quedándose paralítica de las dos piernas y que con su padre Carlos se ve inmersa en un mar de dudas por cuanto sabe lo que le sucedió a su madre, pero su padre se lo oculta y, según entiende ella, no tiene un buen comportamiento con su esposa Serena, que, no obstante, terminará por comprender que ésta era una falsaria y aventurera; Lolita, el verdadero amor de Carlos, la mujer que, al final de la obra, cuando él quisiera ser inculpado por el asesinato de Serena, lo libra, ya que esa noche ellos dos habían estado juntos, y que en toda la obra es la estrella inalcanzable, pero la luz que sigue alumbrando el corazón de Carlos Hondero.

Bellísima narración, bellísimos diálogos entre Carlos y el sacerdote padre Celestino, el mismo de sus primeros días de colegio, como el que le confiesa finalmente.  Bellísima la manera tan descriptiva, sucinta y divulgativa que la autora nos va paseando por Barcelona, la Costa Brava y los salones de la alta sociedad burguesa catalana, la de la avenida Pearson, en Pedralbes, la de la época de Alfonso XIII, como la más exuberante de los años Sesenta y Setenta. Las modas, los sentimientos políticos de esas clases afortunadas, que en San Sebastián y en el sur de Francia, pudieron librarse de los bombardeos de Barcelona, aunque muchos de ellos perdieron a parte de sus familiares asesinados, como fue el caso de los tres hijos de don Alberto Salcedo, el suegro de Carlos Hondero y padre de Alicia. Las fiestas, los saraos, los bailes y el mismo lenguaje que va girando conforme avanza el tiempo, los días y los años.

Aun cuando Mercedes no hace un gran alarde de la descripción física de algunos de los protagonistas, pues suele ser escueta, nos los va perfilando, mayormente los personajes secundarios, poniendo así en contexto el paso del tiempo y, en neblina, la probable edad de los protagonistas y su fisionomía con el transcurrir de los años.

Y, en toda la obra, en toda la novela, el amor verdadero entre Carlos y Lolita latente desde la más tierna infancia, a pesar del paso del tiempo, que, sin embargo, no se verá plasmado en el libro, aunque tan presente esté a lo largo de los distintos capítulos en que hace su aparición, sin que por ello los diferentes nudos de la novela sigan su curso y sirvan para desvelarnos los errores que el protagonista comete hasta hallar la verdad, hasta poner en orden su propia vida y sus principales valores, aunque esto sea cuando ya parece más cercana la caducidad de los amantes.