EL GALGUERO, LA NUEVA SOLUCIÓN HALLADA POR EL MINISTRO DE TRANSPORTES
PARA HACER MÁS SEGURO EL TRÁFICO FERROVIARIO
El accidente ferroviario del AVE,
acaecido en las cercanías del pueblo cordobés de Adamuz, el pasado día 18 de
enero de 2026, cuando el ínclito y esclarecido Ministro de Transportes y
Movilidad sostenible, el pucelano Óscar Puente, días antes manifestaba a los
cuatro vientos y a todo el que quisiera oírle, que la seguridad del sistema
ferroviario español era de RIESGO CERO y EL MEJOR DE LA HISTORIA, a pesar de
las numerosas incidencias y retrasos que venían produciéndose desde que él
tomara posesión de su cartera ministerial, haría pensar, ahora que el AVE
transita a la velocidad de los primeros trenes por nuestra península, que
impulsaran Miguel Biada, Barcelona-Mataró, y el Marqués de Salamanca, la línea
Madrid-Aranjuez, llamado el “tren de la
fresa”, en época de Isabel II (¡ya ha llovido!), que el susodicho y peculiar
Ministro castellano, exuberante en su buen hablar y mucho mentir, que lo que
debiera volver a incorporar a Adif y Renfe, en vez de las amantes de su
predecesor Ábalos, debiera ser el galguero,
aquel heroico, esforzado y antediluviano empleado humildísimo del
ferrocarril, quien con su cuerpo se convertía en un importantísimo instrumento
de frenada. ¡Una pieza más del tren, vamos!
Este superviviente de los
primeros ferrocarriles, propensos a atentados anarquistas, al menos evitaría
más muertes y podría dar aviso de las deformaciones en las vías, evitando así
males mayores.
Eso sí, tendría que tener vista
de lince y ser fornido, lo que podría convertir a los solicitantes de empleo y
ascensos en el PSOE o a los 900.000 inmigrantes en situación irregular que
pronto libremente correrán nuestras calles, en eficientes servidores de su
empleador.
De este modo, Óscar Puente, el
PSOE y el mismo Pedro Sánchez, lograban la total y ansiada seguridad del
transporte ferroviario, el pleno empleo y el voto favorable y rehén de esos
nuevos afiliados a la S.S. ¡Ahí es nada!
Cierto es que ya no podría
presumir el Ministro del ramo y sus satélites, de un AVE que iba a alcanzar
próximamente los 350 km/h en el trayecto Madrid-Barcelona, pero al menos, ya no
sería señalado culpable de la muerte de un mayor número de compatriotas y
reprobado por sus mismos socios, siempre
receptores de buenas dádivas.
En el próximo Consejo de
Ministros, con la sala rebosante de espoliques, correveidiles, pesebristas y
zopencos, la propuesta del galguero seguro
que cuenta con los votos de los comunistas, populistas y, a no dudar, de los
mismos socialistas.
Y aun cuando alguno pueda morir
aplastado, hasta tanto no haya presupuestos generales para jubilar a los trenes
viejos, cualquiera de esos aspirantes al puesto sabrá que sus familiares
estarán cubiertos por la S.S, indemnizados con la misma presteza que los
damnificados por el volcán de La Palma, además de tener sus familiares
preferencia con la sustitución, una nueva oportunidad para el “efecto llamada”
y para que Irene Montero, desde su palacete de Galapagar, vea más fácil el
“reemplazo” social de los fachas por gente china, negra, marrona. Y que mejor
con el oficio proletario de galgueros, además
de asegurar la vida de los viajeros al tren,... paso a paso.
¡Acaso con Pedro Sánchez y su
camarilla, España no ha tomado conciencia de su atraso!

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