SEMIFINAL JUVENILES, COPA DE
ESPAÑA, REAL MADRID-GRANADA, C.F.
Cuando en los vestuarios los chaveas del Juvenil del Granada C.F ya
se aprestan a calentar y dar sus primeros pasos en su sueño de ser
profesionales del fútbol, a poco que les sonría la fortuna, sean constantes,
perseveren y nunca olviden sus raíces y quienes tantos desvelos tuvieron por
ellos: padres, abuelos, tíos, entrenadores, compañeros, masajista, utileros, delegados y desinteresados directivos, dentro
de la humildad necesaria para triunfar, quien tuvo esos mismos sueños y no
tanta fortuna, pero siempre la misma pasión que los miles de aficionados que
llenaban cada domingo las gradas del mágico estadio de los Cármenes, con el
dosel de la cárcel, de tan infaustos recuerdos para los granadinos y el
horizonte de la Sierra Nevada, en un skyline, que dirían hoy estos mismo
jóvenes, único en el mundo, quisiera desearles mucha suerte en este enfrentamiento
con el todo poderoso Real Madrid, y que el recuerdo de quienes les
precedieron, algunas de cuyas fotos siguen en nuestra memoria y la hemeroteca
del diario Ideal, les sirva de acicate y de empuje cuando les falten las
fuerzas.
Semifinalista, es decir entre los
4 mejores juveniles de España, es también una medalla para esa cantera, siempre
prolija en Granada, desde tiempo de penurias y campos de tierra, donde salieron
figuras como Barrachina, Santos, Angulo y tantos otros, como una muestra de que
algo falla cuando no logran servir de banderín de enganche en un Granada, C.F.,
también una una oscura mancha en una directiva incapaz de retener ese talento formado
en la cantera granadina, donde desde que mi padre me catara la alineación del
Granada, con los Trompi, González y una larga estela de granadinos, siempre
hubo buenas remesas de jóvenes granadinos en el filial del Recreativo (vestido
siempre de azul y blanco) y poco después en el mismo Granada, C.F., donde fueron
entrenadores hombres de la talla de Heriberto Herrera, Miguel Muñoz, Arsenio y
una larga lista.
Por tanto, el problema, como el
de la ciudad, siempre con mediocres alcaldes, es de la Dirección, incapaz de
encontrar directivos que sepan conducir al club de futbol de la Alhambra a
primera división y consolidarlo, amén de una buena economía y la oportuna
retención del talento local.
Por todo ello, felicitémonos
todos que en Granada, la semilla de aquellos Requena o Sueza, hoy siga brotando
en animosos futbolistas a los que se les haya imbuido ese sentimiento de
pertenencia a un Granada C.F. histórico y en una ciudad envidiada por todos.
Cualquiera que sea el resultado, pues el fútbol no deja de ser un juego, darles
ya la enhorabuena y animarles a seguir creciendo y luciendo la camisola y el
escudo representativo del Granada, C.F.
Y sin que se pierda aquella pasión, cuando un fraile tuvo que saltar al terreno de juego de Los Cármenes para poner paz entre los jugadores.







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