domingo, 30 de agosto de 2026

CARTA DE UN ADMIRADOR ESPAÑOL PARA STEFAN ZWEIG

 


CARTA A STEFAN ZWEIG, CON MOMENTOS ESTELARES DE LA HUMANIDAD.

 

Mi muy admirado Stefan Zweig,

                                                           Con música de fondo de Händel, una de sus catorce miniaturas históricas de su libro Momentos estelares de la humanidad, que por no tener, quien esto firma suficiente nivel musical poco puedo decirle, me tomo la libertad de dirigirme al maestro escritor, enseñante y biógrafo, desconocedor de sus señas eternas, aunque a no dudar mucho y, seguro después de pasar por el purgatorio, como mandan los cánones cristianos por haber interrumpido su vida y la de su segunda esposa en Petrópolis (Brasil), ya está sentado a la vera del Creador, quien le habrá perdonado todos su pecados y el de dejarnos huérfanos de nuevas obras, quizás por su cobardía y el miedo a que el siniestro caporal alemán Hitler doblegara la voluntad y libertad del mundo entero.

                                                           Yendo directamente al grano, como le gusta a vd. llevar a cabo en sus libros, de manera a que el lector no se pierda y pase las páginas de sus libros con fruición y entretenimiento, debo confesarle que me he quedado muy perplejo y, a no dudar, muy molesto, con quienes son objeto de su “catorce miniaturas históricas”, no ya por la elección que vd. hace, sino por su manifiesto encono con todo cuanto sea español, amén de ensalzar extraordinariamente cuanto sea anglosajón.

                                                           Como primer momento estelar, para vd., es el descubrimiento del océano Pacífico o del Sur, su nombre primigenio. No es Colón, no es Hernán Cortés, que con 500 españoles es capaz de poner orden entre las innumerables tribus mejicanas, entre las que los aztecas eran los más crueles, extraían el corazón de sus víctimas desde la cumbre de sus pirámides y se alimentaban con la carne de los cuerpos de esos desgraciados. Tampoco que los Reyes Católicos apostaran por ese viaje, en barcos casi de cáscara de nuez, llevando a una nueva tierra la cultura europea, de la que tanto vd. se enorgullece y, con el oro que encontraron, hacer catedrales insuperables, hospitales, ciudades y universidades en la misma Mesoamérica.

                                                           Unos cuantos adornos que ha cambiado o robado a los indígenas…Toda la porquería y escoria de España flota hacia Palos y Cádiz. Redomados ladrones, salteadores de caminos, delincuentes que buscan un oficio más rentable en el país del oro, deudores que quieren escapar de sus acreedores, mariodos de sus esposas pendencieras, todos los fracasados y desesperados, los marcados a fuego y buscados por los alguaciles se apuntan a la flota, una banda locamente arremolinada de existencias arruinadas, decididos a hacerse ricos de golpe, y dispuestos para ello a cualquier violencia y a cualquier crimen…En pocos años, habrán erradicado a toda la población, o se pasan el día en las tabernas.”  Esta es la clase de tropa que lleva con él Vasco Núñez de Balboa, según un judío, a quien posiblemente la expulsión de los Sefardíes aún resuene en su memoria, a pesar de ser vd. asquenazi, muy a menudo enfrentados a los sefarditas.

                                                           Y el colofón en el que vd. logra superar la leyenda negra que los Orange y los ingleses, y los calvinistas, nos endosaron, es muy duro de leer para un español, aun estemos hoy en el siglo XXI y la historia empieza a hacernos justicia levemente, su saña alcanza notas superiores a las que el mismo Händel pone en su Messiah, a saber: …”organizan allí para empezar la habitual matanza entre los naticos y, como entre lo robado también se encuentra oro, los desesperados deciden fundar una colonia allí, y en señal de piadosa gratitud llaman a la nueva ciudad Santa María de la Antigua del Darién”.

                                                           No quiero seguir escribiendo más ejemplos, pues sus perlas son todas de este tenor, nada bueno hemos hecho los españoles descubriendo América, llevando caballos, ganado, mezclándonos con los nativos, permitiendo que sigan hablando su lengua propia, incluso los Franciscanos escribiendo en Nahuatl, uniendo los pueblos que en las Indias estaban todos desunidos, con herramientas y una vida casi prehistórica, trayendo a Europa alimentos y medios para la gran transformación que poco después impulsará el continente europeo, en su afán de prosperidad, nuevos descubrimientos y nuevos avances en todos los órdenes. La unión de Europa, América y Asia, por medio del Galeón de Filipinas, tampoco le ha debido a vd. un mínimo de respeto o que el real de a ocho fuera la moneda por excelencia para ese tráfico terrenal.

                                                           En La conquista de Bizancio, con Mehmet a la cabeza, ya tenemos al héroe con un solo propósito en su mente desde muy joven, conquistar Bizancio e imponer la ley de Mahoma, por lo Kerkaporta, la puerta olvidada, será el medio para terminar derrotando al Basileus y arrojar la cruz de la cumbre de Santa Sofía, además de cerrar el comercio para los navíos de occidente en su navegación hacia Asia, de ahí la nueva ruta de portugueses y españoles y, sin lugar a dudas, impulsara la aventura de las Indias.

                                                           Händel será su tercer ejemplo, aunque nos lo saltamos, pues no hace justicia a Beethoven, Mozart, Tchaikovsky, que en su concierto para violín y orquesta op. 35 es sublime, y quizás lo premie vd. por residir en Inglaterra.

                                                           La Marsellesa, esa letra y y ese canto que pronto inundarán los campos y las gargantas de quienes claman por la libertad, vienen de una revolución, y se enfrentan al invasor germano, con la historia de Rouget de Lisle, es una muestra más de su amistad con los franceses y sus largas estancias en París.

                                                           Le sigue la batalla de Waterloo, y un cierto sentimiento de pérdida en esa derrota, cuando bien es sabido que este Corso era un “pirata” e incendió toda Europa, poniendo al frente de cada nueva conquista a sus parientes y quien, por la mediocridad de Grouchy, el general prusiano Von Blücher, a quén el francés perseguía, llegó a tiempo para dar el último golpe, mientras las fuerzas de Wellington parecían desfallecer. Una vez más, una proclama elogiosa hacia un ejército que, en España robó, quemó e incendió cuanto estaba a su alcance, que, sin embargo, merece para vd. un momento destacado en el discurrir humano.

                                                           En la elegía de Marienbad, Goethe, el gran poeta en lengua alemana, de la que vd. es un brillante experto, es el elegido, para nada le oímos hablar de Shakespeare y de Cervantes o Quevedo, ni tampoco de Proust, Balzac, Verne y Victor Hugo, que por su gran amistad con los literatos franceses bien debía conocer y, seguramente, están a la altura del hijo de Fráncfort.

                                                           En El descubrimiento de El Dorado, (1834)  los españoles volvemos a ser masacrados y despreciados por vd., sin que destaque que ya Méjico era independiente de la Corona de España desde septiembre de 1821. Repentinamente en California se encuentra oro al alcance de cualquiera, ..desorden español, incrementado por la ausencia de toda autoridad, revueltas, falta de animales de trabajo y de personas, falta de energía emprendedora”. Y su remate y desprecio hacia lo español es diáfano: “Por fin, los Estados Unidos arranca la abandonada colonia de las manos de México. Ahora todo está asegurado y a salvo”. Se había dado el pistoletazo al Golden rush y a la pérdida de más del 50% del territorio que España le había entregado a los mejicanos, donde estaba la mayor concentración de recursos minerales y petróleo, y que por las guerras civiles de los criollos mejicanos, la avaricia de los colonos europeos que por miles abarrotaban los barcos camino de Nueva York y en carretas hacia el Oeste, éstos rezando, bondadosos, sin afán de lucro, solo de encontrar un lugar donde vivir, mayormente de religión protestante, decididos a exterminar a cualquier nativo que se les ponga delante, sí merecen que vd. oculte su depravación y la segregación de la que fueran víctimas los negros en los EEUU hasta el año 1956. Esto no merece su denuncia, Stefan?

                                                           Un instante heroico, Dostoievski, en San Petersburgo, plaza Semenovsk, 22 de diciembre de 1849, frente al pelotón que va a fusilarle, siente que le quitan la venda de los ojos y le desatan las manos de sus ligaduras atadas a un poste, donde unos instantes antes iba a ser fusilado y que el Zar Nicolás I ha considerado mejor amnistiarle.

                                                           Cyrus W. Field, un empedernido inversor americano decidido a que de Europa a América llegue la palabra a través del océano, con sus varios fracasos, a través de los nuevos telégrafos que se extienden ya por las planicies, montes y calles de Europa.

                                                           Tolstóy en sus últimos días y en su huida hacia Dios, un relato de los últimos acontecimientos de la vida del gran autor ruso, la disputa familiar y su declarada adscripción a la no violencia, viniera de donde viniera y fuera hecha por quien fuera hecha, como su gran amor a la humanidad.

                                                           La lucha por el Polo Sur, la tragedia vivida por el inglés Scott, en esa continua búsqueda de nuevos territorios, ahora los polos, como ayer hicieran los españoles y portugueses, que sin embargo es un canto a la voluntad humana y a la fe británica.

                                                           El tren sellado, un 9 de abril de 1917, en el que desde Suiza donde se encontraba exiliado Vladimir Ilich Uliánov, más conocido como Lenin, se inicia su viaje para ponerse al frente de los soviéticos, en su destronar a los zares, que los alemanes permiten que pase sin detenerse por su territorio, deseosos de poner fin a la guerra en la que ya atisban la derrota, mientras ingleses y franceses se oponen a la revolución del pueblo ruso. Da comienzo pues la expansión comunista. Quizás aquí si sea un momento claramente histórico y muy particular.

                                                           En Cicerón, un certero recuerdo a los principios innegociables de un hombre, que hizo de la defensa de las libertades su mayor proeza y ejemplo para generaciones venideras. Para grabar en molde son estas palabras:

                                                           En una sociedad solo puede haber armonía cuando el individuo , en lugar de obtener ventaja personal de su posición pública, poner sus intereses privados por detrás de los de la comunidad. Solo cuando la riqueza no se derrama en lujo y despilfarro, sino que es administrada y se transforma en cultura intelectual, artística, cuando la aristocracia renuncia a su arrogancia y la plebe, en vez de dejarse sobornar por los demagogos y vender el Estado a un partido, reclama su derecho natural, puede mejorar la sociedad”.

                                                           Estas palabras, de las que estoy completamente de acuerdo con Vd, le vendrían bien a los dirigentes actuales, como Trump en los EEUU, Pedro Sánchez en España y algún que otro más que ha hecho de la guerra su principal leitmotiv, como de la mentira, la inicua expansión  y el robo del petróleo y los territorios, una afrenta permanente a sus vecinos y a la humanidad. Pues debieran considerar estos magnates y siniestros autócratas, que “es mejor morir con honor que servir con vergüenza”.

                                                           Con su última perla, momento estelar o miniatura histórica, también discrepo,  pues Woodrow Wilson, presidente de los EEUU (1913-1921) si ayudó a Europa a concluir su guerra frente a Alemania y apostó por una paz duradera en las distintas conferencias a las que asistió,  en 1918, sin embargo, invadió la ciudad de Veracruz, Méjico, fue un colonialista en Filipinas,  Puerto Rico y Haiti, excluyó a los japoneses como inmigrantes, hizo de Nicaragua un protectorado (como ahora pretende Trump con Venezuela y Cuba). Por lo tanto un mal ejemplo.

                                                           Los brillantes calificativos, una vez más y, supongo por ser inglés, país éste que a vd. le dio un pasaporte cuando era un apátrida, seguro que a él mismo, tan intelectual, le abochornarían y no hablan nada bien de quien los suscita. “Lleva en sí la estrechez y severidad de aquellos hombres para los que solo existe una verdad y están seguros de conocerla (¡que afortunados!). Lleva en la sangre todo el fervor de sus devotos antepasados escoceses e irlandeses y el celo de la fe calvinista (tampoco podía faltar el denuesto a los católicos), que impone al dirigente y al maestro la tarea de salvar a la humanidad pecadora. (¡Ahí es nada, M. Wilson!)”.

                                                           Y termino, ningún ser humano es perfecto, en su deambular comete muchos errores, seguro que los españoles, de los que yo me siento enormemente orgulloso y sobre todo sobre su enorme contribución y sacrificio en el avance y desarrollo de la humanidad sí que es estelar, también cometimos errores, si vd. hubiera visto cómo con la bomba atómica los americanos llevaban a Japón la mayor destrucción, no sé qué diría. También llevamos en nuestra sangre una enorme porción judía, por cuanto lo que sufrieron en los campos de concentración y su exterminio, a la mayoría de los españoles, que también lo sufrimos, nos afectó interiormente.

                                                           Su obra, excepción de este libro de Momentos estelares de la humanidad, por su clara y manifiesta, como errónea, aversión a lo español, es encomiable, especialmente El mundo de ayer.

                                                           Confío que cuando me llegue la hora, vd. desde el Olimpo de las letras testimoniará en mi favor y así, poder discursear sobre literatura, biografías y poetas, en mi obligado paso por el purgatorio para limpiar mi alma de sus pecados, sentados a los pies del Dios del universo.

                                                           Se despide un humilde admirador y lector de sus libros, que espera un día poderle mostrar otros momentos estelares de la humanidad, donde a buen seguro convenimos juntos que los españoles sí merecen un mayor respeto que el otorgado a algunas de sus expediciones y descubrimientos.

                                                           El Mirlo blanco.

                                                          

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario