UNA VIDA DEDICADA A UNA GRAN
OBRA, UN TANTO DESCONOCIDA, LA DEL INSIGNE DOCTOR CARLOS DEL VALLE.
En este 2026, una eminencia y un
laborioso investigador sobre el judaísmo ha fallecido en Madrid, el doctor Carlos
del Valle. Sus libros, innumerables, probablemente nunca lleguen a leerse
completamente, pues no son nada fáciles de lectura, por la enormidad de las
citas, la abundante documentación y bibliografía necesaria para aseverar cuanto
se dice y escribe, quien esto firma, ha tenido la fortuna de leer “por encima”
tres de su numerosa lista: Errores y falsedades del Talmud, Polémica
judeo-cristiana, estudios y La inconsistencia de los dogmas cristianos de
Crescas.
En toda esta obra sí queda claro
que, por gran parte de las venas de los españoles de ayer y de hoy, corre
sangre judía, no sólo por la presencia en la península y ciudades de Africa,
como Ceuta y Melilla, también en Mallorca, de los judíos, sino porque muchos se
vieron obligados, voluntariamente o forzados, como Jerónimo de Santa Fe, antes
Yehoshúa ha-Lorqui y Salomon ha-Leví, después de su conversión Pablo de Santa
María, a integrar la sociedad que desde entonces, con sus pogromos, su Inquisición
y los edictos de los Reyes Católicos de 1492, se ha ido tejiendo en España.
Por la Disputa de Tortosa, que duró
dos años, empezada en 1412, superior a los tres o cuatro días que duró la
Disputa de París (1246) o la de Barcelona (1263) de una semana de duración, o
aquellas otras de Ceuta de 1179, muestra ya de la españolidad de esta plaza y
su vinculación espiritual con la península y Europa, entre otras muchas que
hubieron entonces, se trataba de demostrar que en Jesús se habían cumplido las
promesas mesiánicas, tanto por las Sagradas Escrituras como también por el Talmud
y el Midrás.
En esa convención de Tortosa, su
resultado fue la conversión masiva de judíos, hasta el punto de que aljamas
enteras desaparecieron y otras quedaron
muy disminuidas, casi extintas.
En Crescas, una de las
personalidades judías más complejas y variopintas de la Baja Edad Media hispana,
nos dirá el doctor Del Valle, nos presenta a uno de los principales
restauradores y defensores de las aljamas destruidas, nacido en Barcelona, gran
maestro del Talmud y de la propagación del judaísmo en Aragón, aunque perdió a
su hijo, tras el asalto al castillo de Barcelona, donde se había refugiado con
su esposa, el año 1391, fecha del asalto a la judería catalana y su total
expolio y desaparición por la muchedumbre.
En suma, en estos tres libros,
además de la sabiduría e investigación realizada por el doctor Del Valle,
también tenemos retazos de ese pasado español medieval y de las controversias
religiosas entre cristianos y judíos, con una documentación asombrosa y toda
una vida dedicada a tan loable labor que, seguramente no habrá merecido las
primeras páginas de los periódicos, pero que para cualquiera a quien la
historia de España le apasione o la de los judíos, tendrá que contar y aprovechar
la erudición y el trabajo inconmensurable realizado por don Carlos del Valle
Rodríguez. Que Dios guarde.




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