miércoles, 7 de octubre de 2009

CARTA A LOS RESTOS DE FEDERICO

CALLE NIÑOS LUCHANDO




CARTA DE UN CURIOSO PARLANTE GRANAINO AL POETA FEDERICO

GRANADA



Muy Querido Federico,



Allá en tu atalaya de Alfacar, en las cercanías de la fuente de Aynadamar, en el parque que lleva tu nombre y apellidos, donde parece que moras, oyendo el lejano eco de las hojas de los árboles y el murmullo del agua cristalina que desciende de la serranía, seguro que ya sabes del revuelo suscitado en nuestra Granada para remover la tierra donde descansas por fin, después de que las generaciones que llegamos tras la Guerra Civil nos quedáramos huérfanos de tu presencia, que de no haber sido cobardemente tronchada, sería de seguro longeva y plena de sabiduría.

El admirado Ian Gibson, a quien las musas últimamente han abandonado, como los descendientes de quienes te acompañaron en aquella funesta noche, por la carretera de Víznar, hoy se ven respaldados por el famoso juez e histrión, que creo conoció las aulas de nuestra Universidad para su salto a la fama, llamado Garzón.

Incluso tu sobrina, ha dado, con reparos,¡cierto es!, su conformidad



¡Contigo, una vez más, nadie cuenta!



Ya no podrás pedirnos dormir un rato, de tu eterno sueño, aunque todos sepamos que no has muerto, que en tus labios sigue ese establo de oro de tus poesías; gran amigo del viento del oeste.

La aurora que desciende del monte en los fríos inviernos de nuestra Granada, nunca más cubrirá la soledad de tu descanso y de tus dos crucificados que te acompañan.

Los alacranes y las hormigas, la tierra toda será entonces un enorme muladar, surcado por las pinzas de los bulldozer.

El agua que moja tus zapatos y la hebilla de aquella correa que abraza tu cintura, solo serán un triunfo para las televisiones y los programas de salsa negra.

Ya nunca más podrás vivir con aquel niño oscuro de tus sueños.



-¡Aquí un fémur!, venid- Gritarán los plumillas. Las cámaras todas, los flashes, el pueblo entero de Granada, con sus alcaldes a la cabeza, babeando con el más famoso árbitro de la justicia y el rubio irlandés, acudirán solícitos para desnudar cuanto estaba sepultado. El estruendo de toda esa grey hará añicos la quietud de ese camposanto.

Después de los análisis correspondientes, en los expertos laboratorios. Después de levantar todo el Camino de Viznar a Alfacar, vendrá lo más chocarrero

Tus despojos serán motivo de una nueva disputa. Pues dónde han de ir: al cementerio de San José, en un nicho; al Madrid que tanto amaste; entre los gitanos, allá por el Sacromonte. Acaso a Nueva York, Buenos Aires o la Habana, aquella Cádiz con más negritos. Si tú ya no nos perteneces, la humanidad toda te venera. ¡Dónde irás!

Granada, tu Granada, mi Granada, con tu nombre uno no sabe si monta tanto Federico o la Alhambra.

Acaso dejarte por el Arco de Elvira, para vernos pasar y ponerte a llorar.



El juez y el hispanista no quieren dejarte descansar, tienen demasiados intereses, han perdido el norte ambos y quieren que el triste pasado, el estigma que llevamos quienes como tú nacimos y amamos Granada, nos persiga siempre.

A ellos poco les importa el futuro, poco cuanto nos amarga tu llanto y quejido, poco de cuantos arcángeles, palomas, sol, lunas, lirios, espadas fulgurantes, juncos,…guardan tu silencio.

Ellos solo conocen a don dinero y la fama, como los oscuros intereses adornados por los buenos samaritanos de la hoy frágil e interesada memoria histórica.



Aquí tienes mi mano para los diarios aceites y la sábana blanca de tu próxima agonía.

Lo demás todo pasará



No te dejarán oír la campana de la Vela, ni ver la luna.

Qué les importa tu sacrificio y tu agonía



Aunque, otra vez, ya nunca Alfacar y Viznar, Granada toda, serán lo mismo, después de tanta feria a tu costa.



-Vecinitas- dirás

-¿dónde está mi sepultura?-

Ayer

-En una curva, en Alfacar-

Hoy

-En el jolgorio, entre Viznar y Alfacar-

Mañana

-En ningún lugar-

-Dejadme descansar-

-Acaso no fue bastante mi obra-

-Acaso nada habéis aprendido en mis versos-

-De amor y paz-



Como los dos ríos de Granada

Uno llanto y otro sangre



¡Hay amor

Que te fuiste por el aire!

¡Hay amor

Que ni descanso tienes!



De un curioso parlante granaíno.

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