Es curioso que un escritor cuya muerte acaeció, voluntariamente, lejos de su Patria, hace ahora más de cien años, em mi caso, me siga atrayendo su obra. Puesto a elucubrar y buscar la razón de esta atracción, no sé si encuadrarla en la misma soledad que a mí me embarga y que a él le atenazó a orillas del río Duina en Riga, o acaso a la misteriosa linfa que vierten las fuentes de Granada, la del Avellano o la de Fuente Grande en Alfacar
Probablemente sus reflexiones y sus sentimientos políticos sobre el devenir de España, como sobre el vulgo y las mujeres, en este siglo XXI, estén de alguna manera superados, bastante trasnochados y con poca consistencia filosófica, pues el discurrir de los años, la emancipación de la mujer, la pujanza del socialismo, las comunicaciones, las guerras, han llevado a la humanidad como a su clase dirigente: intelectuales, periodistas y estadistas, a tener por el ser humano una preocupación muy diferente de la que existía por los años de 1898.
Sin embargo, cuando en su obra y en sus cartas, aparece algún comentario o expresión sobre sus orígenes o mi casa, me identifico de inmediato con él y me parece que estoy frente a un escritor contemporáneo mío.
"Soy un catalán candongo, injerto en un godo silingo". De qué manera tan epigráfica, elocuente y sintética, logra presentarse y mostrar ya, en el siglo XIX, la corriente que desde cualquier confín de la penínusla, se forjó la nación española como en su propia persona. ¿Qué diría hoy, si levantara la cabeza cuando un "charnego" andaluz, oriundo del mismo lugar que Séneca, dirige los destinos de Cataluña y desde un partido de socialistas, que para el autor del Idearium y del Pío Cid, en el fondo no son más que aspirantes a ricos o víctimas de la aseducción militar, no en el sentido de amar el ejército, sino en el de sentirse atraídos por la organización marcial, gradualmente pone los medios para que predomine cuanto escasamente nos separa en lugar de destacar lo mucho que nos une a catalanes y al resto de hispanos? Y lo más grave, con la anuencia y el soporte de un mediocre leonés, que desde su llegada al Gobierno nada le ha importado la historia de España, miente con un descaro inaudito, nos está llevando a la ruina económica y es incapaz de darse cuenta que ha perdido el respeto incluso de sus propios correligionarios.
En aquellos difíciles años, de la lucha por la emancipación de nuestras colonias del Caribe y Filipinas, Ganivet superará el suicidio de su padre, cuando tan sólo su hijo contaba con nueve años, una grave lesión en la pierna que estuvo a punto de serle amputada y que en base a su tesón logró que no perdiera. Doctor en Filosofía y letras, y licenciado en Derecho. Fue por oposición archivero bibliotecario e ingresó, con el número uno, en la carrera consular. Aprendió con prodigiosa facilidad el sánscrito, el árabe, el francés, el inglés, el italiano, el sueco y el ruso... ¡Como Zapatero!
En la Fuente del Avellano se reunían los miembros de su cuerda y la fuente grande de Alfacar, después de haber rercorrido toda Europa, según él no tenía rival en el mundo.
Tambien en el Dauro halló el espíritu destructor salido de las cuencas diluviales, que en otro río, helado y a muchas leguas de su hogar, encontró para sepultura.
En sus cartas siempre consideró que su única casa, aunque hubiera habitado un palacio, sería el molino de Granada, donde su madre, de apellio de honda raigambre granadina, Siles, se había hecho con las riendas del negocio familiar e hizo posible los estudios y la carrera diplomática de su afamado vástago.
En tareas diplomáticas estuvo en la legación española en Amberes, Helsingfors, hoy Helsinki, lugar donde se fraguó su obra, y Riga.
Tiene una enorme clarividencia en cuanto a la obra de su paisano Alarcón, en quien destaca que su obra El sombrero de tres picos alcanza la perfección por su maestría y considera que su obra será universal, hecho éste que sabemos que acierta. Incluso sobre la personalidad de Alarcón hace unas manifestaciones donde demuestran el gran conocimiento que desde la obra y hechos del escritor accitano, permiten poner en claro, al considerarlo de naturaleza problemática, de doblez e impío, ya que sus maneras, modales y actitudes serían siempre una incógnita.
Frente al romanticismo y las semblanzas que sobre Granada y sus habitantes se hacen, que hoy perviven para deleite de los turistas y vacías proclamas muslimes sin fundamento, tiene muy presente que en la Alpujarra, ya en el siglo XIX quienes las habitan son castellanos enviados como colonos después de la conquista, mientras que los escritores granadinos son los más clásicos entre los modernos y el carácter granadino se explica más por la climatología que por la etnografía, ya que de la sangre árabe ya nada queda.
"Nosotros no hemos formado una región después de la conquista de los reyes Católicos", dirá en una de sus cartas a su amigo y periodista F. Navarro Ledesma
Vivió tan solo treinta y tres años, como Cristo y Garcilaso de la Vega
Al señorío de mi admirado paisano, a su legado y a la profundidad de su pensamiento, como a nuestro común hogar, agradezco que cuando empiezo a peinar canas, hoy quede su obra y las calles, la luz y el "airain" de nuestra Granada, que los dos hemos tenido la dicha de hollar, como de encontrar en su seno el amor que nunca se desvanece.
viernes, 16 de julio de 2010
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