En España con Federico García Lorca, de Carlos Morla Linch, de la editorial Renacimiento, tiene uno la suerte de conocer mejor los últimos años de Federico, como la brillante descripción y narración de los acontecimientos más notables que tuvieron lugar desde 1928 hasta 1936. También, la personalidad y el comportamiento de buen número de intelectuales y de literatos de la Generación del 27.
Carlos Morla Linch, cónsul de Chile en Madrid, desde la generosidad de su casa, convertida en tertulia como en hogar de toreros, poetas, pintores y artistas, frente al Retiro, nos describe con una hermosa prosa, a modo de diario, su relación personal con una época de España, que además de tener unos lazos inquebrantables por medio del castellano con América, en el suelo hispano contaba con una clase emergente dispuesta a transformar la sociedad del pasado, anquilosada. y pobre.
No sólo nos descubre su propia persona, afable, humana, humilde y fraterna, sino que nos revela la profunda amistad que tuvo con Federico. -"Te gusta España"- Le preguntará a menudo el excelso vate granadino.
No sólo le gustaba, sino que había calado en lo más profundo de su ser.
Fue amigo de personajes tan antagónicos como Jose Antonio Primo de Rivera, Fernando de los Ríos o el mismo Manuel Azaña.
Por momentos, al lector se le eriza la piel en las descripciones de hechos que denotan el cataclismo hacia el que iba la sociedad española de entonces, sin que los políticos de ese momento hicieran nada para evitarlo.
Como si el gusto por la proximidad de ese infernal abismo, los sedujera.
Nos revela como los socialistas están inmersos en la revolución de Octubre y son responsables de la orgía sangrienta a que dará lugar la revuelta y su final.
Como dentro de los partidos repúblicanos la pérdida al frente del gobierno de la personalidad de Azaña, con su nombramiento como Presidente de la República, ahoga la consolidación de la misma.
Como la dislocación del Psoe en tres cabezas: Largo Caballero, Prieto y Besteiro, aportará una mayor zozobra a la sociedad, ya que las palpitaciones del fratricidio hacia el que se dirigían en nada parecía preocuparles y formar un frente común para evitarlo.
Si en el aspecto político de esa España del 31 al 36, las revelaciones son espeluznantes: "30 de abril de 1936. En la Embajada me encuentro al embajador que ha regresado de Barcelona. Me cuenta que allí matan a gente todos los días". 11 de mayo de 1936. Manuel Azaña ha declarado que será un presidente incorruptible e insobornable. Como primer ministro constituía una esperanza. No hay que engañarse. Como presidente, cae. Es una abdicación."
Guerra cual tormenta se viene propagando y cuya tensión eléctrica parece que espera para que la descarga en rayo fulmine la ansiedad del estado en el que estan todos sumidos: "20 de abril 1936. Se habla de la declaración gravísima de los socialistas que quieren sencillamente ir a una Dictadura del Proletariado inmediata. Besteiro es el único que protesta... y no le hacen caso". 21 Noviembre 1935. Los generales y oficiales del Ejército son monárquicos, pero de teniente para abajo son todos socialistas... y estos últimos se presentarán al Congreso más revolucionarios que nunca. ¡Nadie sabe la verdad de lo ocurrido en Asturias." Cómo es posible que las clases dirigentes estuvieran tan ciegas cuando estos comentarios son relatados por Miguel Maura.
Irá a ver a Azaña tras su puesta en libertad, en el año 34, como también para dar el pésame a la familia de Calvo Sotelo tras su asesinato, en las puertas del alzamiento del 18 de Julio del 36. Como intercederá por sus amigos de la calle, los limpiabotas, toreros, gitanos, camareros.
También se codea con la aristocracia, los hijos del Conde de Romanones y los diplomáticos. Socialmente su vida es una esponja que absorbe ese Madrid castizo de bares, cafés, teatros y clubes de alterne. También frecuenta la amistad de hermosas mujeres y de lo que sería llamada la "masa encefálica de la República", los Ortega y Gasset, Marañón, Américo Castro, Albornoz, Azorín, Unamuno.
Pero donde su pluma y su verbo son elocuentes es la relación y descripción que hace de su trato con los literatos que pasarán a conocerse bajo el título de la Generación del 27. Luis Cernuda, Manuel Altolaguirre, Aleixandre, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Alberti, Rosa Chacel, María de Maeztu o el poeata-pastor Miguel Hernández. También con los hispanos de allende el océano, los Neruda, Gabriela Mistral, Huidobro, entre otros o los franceses Marcelle Auclair, Jean Prévost, Cocteau, Rubén Darío.
Y qué decir de la atracción que ejerce el "cielo" de Federico. Dirá en las páginas de este hermoso libro, en su prefacio: " Puedo afirmar, desde luego, que Federico poseía un alma grande, generosa y noble, no exenta de altivez: arrogancia a un tiempo andaluza y gitana. Que era rigurosamente español y que, dentro de su españolismo de profundas raíces, era, antes que nada, con devoción intensa GRANADINO. Unas líneas más adelante, subraya, "Federico era, sobre todo "amor"; amaba la vida y sus bellezas, amaba a la Humanidad y amaba a sus hermanos inferiores: los animalitos"
El relato que hace Carlos Morla de las primeras lecturas de las grandes obras teatrales de Lorca, como "Yerma, La casa de Bernarda Alba", en casa de los condes de Yebes, "Doña Rosita la soltera" o "El Lenguaje de las flores" o "Bodas de sangre", en su presentación teatral en esta última por Lola Membrives, son de un pálpito estremecedor y la muestra de un talento prodigioso.
También nos subyuga cuando nos relata las escenas improvisadas de guiñol o de actuaciones al piano, como de su amistad para con él y su esposa Bebé.
Qué de talento perdímos con esa maldita guerra. Cómo es posible que asesinaran a este mirlo o aquel otro de Miguel Hernández o a tantos y tantos de ambos bandos.
Cuánto podría habernos enseñado Lorca y a qué altura hubiera alcanzado su obra. Cuánto perdió Granada con este ilústre hijo al que todavía en el siglo XXI no sabemos venerar y agradecer la fortuna de su nacimiento en nuestro solar.
Cuando hoy, cercano al Pirineo, la mediocridad allí imperante se cuestiona en un libelo la Hispanidad, los Morla, Neruda, Mistral, Auclair, Albéniz, la Argentinita, Benlliure, Buñuel, Cagancho, Miguel Cervantes, Jean Cocteau, Cristobal Colón, los Cossío, la tauromaquia, Santa Teresa, Fray Luis de Granada, Manuel de Falla, Wenceslao Fernández Flórez, los Figueroa, Gómez de la Serna, Goya, Velázquez, Góngora, Granados, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Juan Ramón Jiménez, Lópe de Vega, Eugenio D´Ors, Murillo, Victoria Ocampo, Picasso, Pittaluga, Ramón y Cajal, Sainz de la Maza, Sánchez Albornoz, Turina, Margarita Xirgú, Arturo Soria...y tantos y tantos, que ilustran nuestra cultura y que llevan el amor a España por medio de su obra, sólo pueden merecer el desdén y el menosprecio a la estupidez que, por desgracia, igual que las malas hierbas, también nace en la España de hoy, en la mente de algunos de sus hijos bastardos que ante su incapacidad de llegarle a la suela de los zapatos a cualquiera de los antes citados, no tienen otra cosa mejor que hacer que propalar memeces, sandeces y mentiras en la noble tierra de la Marca Hispánica.
Este libro es un canto a la amistad. Es un canto a los vínculos tan poderosos que nos unen con los hispanos de América, a una época prodigiosa de cultura, de afán por superar épocas periclitadas, como a ilustrarnosde un Madrid pueblerino, sencillo y arcaico, cuyos políticos no supieron llevar a cabo las reformas sociales que necesitaba España y que se vieron inmersos en un contexto mundial de crisis económica y de la efervescencia de la dictadura del proletariado en la URSS y del fascismo en la Alemania nazi y en la Italia de Mussolini.
Por último es un canto al privilegio de haber compartido con un poeta universal, singular e innovador, uno de los momentos más estelares que un hombre de la cultura de Morla Lynch, puede anhelar en su vida, que logra plasmar a modo de diario con una retentiva, una memoria y unas descripciones que convierten al lector en el silencio y atento invitado de cada uno de esos momentos, a veces tristes y, con frecuencia, conmovedores y de una gran ternura.
viernes, 12 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario