lunes, 3 de junio de 2013
Hace unas fechas, un encarecido amigo, cuando hablábamos sobre lecturas y libros, ponderó con inusitados adjetivos de alabanza la lectura que había hecho del que le parecía "el mejor libro leído en mucho tiempo". Dado que como yo él también siente predilección por la lectura y que, al parecer, dedica su tiempo de ocio a este menester con bastante fruición, me tomé nota del libro sobre el que tanto me había hecho encomio, a saber, El guardían invisible, de Dolores Redondo
Como quiera que mi inmersión lectora actual estaba en reencontrarme con el Quijote, tanto en francés como en español, y que no deja de ser una lectura un tanto concienzuda y detenida, como que buscaba algo de evasión, no dudé en buscar el título que me recomendaba mi valetudinario, en una tienda de libros cercana. Cuando, en una librería familiar, de aquellas ediciones de libros RTV de los años 70, editado por Salvat, me tropecé, mientras mi esposa se atildaba para ver la procesión de la Sagrada Forma de Granada, o del Corpus Christi, con Las crónicas del Sochantre de Alvaro Cunqueiro, que me apresaría en su inmediata lectura.
Mientras que las Crónicas del Sochantre son un embeleso por sus historias de los muertos, con el gracejo y la docta pluma de un gallego, que tiene lugar en tierras de humedales y de paisaje celta, en la persona. del maestro de un bombardino, quien viaja con unos fantasmas por las regiones del norte de Francia, cuyas espesas nieblas, su paisaje y su paisanaje bretón, Alvaro Cunqueiro, al parecer sin haber nunca estado allí, resuelve de manera graciosa, atildada y excelsa, las distintas anécdotas por las que el Sr. De Crozón, el sochantre en cuestión, se vé obligado a conocer y por lo que había sido requerido, para dar un último concierto a un difunto con un intrumento musical de aire, el metálico bombardino.
Libro menudo, inteligente, ameno y de un alto nivel, tanto por su calidad literaria como por su divertimento.
En lo que se refiere Al guardían invisible, de Dolores Redondo, se trata de una novela policial o como dirían hoy día, un thriller, que tiene lugar en el Baztan, es decir en la Navarra produnda de bosques de hayedos y robledales, cuya intriga va desenvolviendo con bastante maestría Amaia Salazar, la inspectora originaria de aquel mismo lugar, mezclando las imágenes de aquella geografía y de los cuentos de niñez sobre la mitología de aquel lugar.
Como quiera que mi amigo me lo había ensalzado tanto, aún cuando es muy grata su lectura y una novela policíaca de enorme talento, literariamente no tiene el valor de ese autor antes citado, o de aquellos otros como los Baroja, próximos a estos lugares y que trataron sobre aquelarres y los vascs. Esperaba bastante más de esta obra, a pesar de que es bastante divertida, muy "visual", en el sentido de estar elaborada de manera cineasta.
Como anécdota diré que cinco veces su autora introduce el adjetivo "ominoso", sin que utilice aquellos otros epítetos que significan lo mismo, como azaroso, abominable, entre otros calificativos semejantes.
La ínterprete principal de esta novela es Amaia Salazar, inspectora en la policía Navarra, que es encargada por su comisario jefe para desentrañar y buscar al culpable de los homicidios de tres jóvenes mujeres, acaecidos en el pueblo de Elizondo.
Casada con un escultor norteamericano admirador de los Sanfermines, Amaia a lo largo de la novela y la búsqueda del asesino, nos muestra también su propio pasado infantil, que gravita sobre ella por el maltrato que recibió de su madre Rosario enferma, quien quiso matarla, y por la vinculación en este marco geográfico a las antiguas historias de brujas y de seres vigilantes, caso del que en los bosques desde tiempo inmemorial es el Señor del mismo, allí llamado Basajaun.
Intervienen numerosos personajes, cada uno de ellos con sus peculiaridaes personales y con detalles que van avanzando cuidadosamente hasta desembocar en el hallazgo de los asesinos de la jóven Johana y de las otras dos muchachas, como del siniestro pasado del asesino, Víctor, que además es su propio cuñado.
Interesante las intervenciones de sus hermanas Flora y Ros, así como de su tía Engrasi, que junto a los inspectorers intervinientes, forman el elenco de los actores de esta novela policíaca.
Relato bien construido, rápido, cinematográfico, con abundantes personajes y buen número de conflictos humanos. Aderezado por las historias antiguas del terruño.
Aunque yo también lo recomendaría, sin lugar a dudas la lectura de Alvaro Cunqueiro como de nuestros autores clásicos, nos redimiría de la presurosa literatura que hoy se hace, que aunque muy bien contada, sin embargo es de una simplicidad lingüistica que abruma.
De cualquier manera, seguro que Dolores Redondo cosecha un gran éxito y en este piélago de juntar letras, cierto que ella, por lo menos, logra seguir creciendo y también obtener buenos réditos a su imaginación.
Mi amigo, con su apasionada recomendación, no obstante, me doy cuenta que lo que le atraen son las lecturas ligeras, aunque bien hilvanadas, que como la de este Guardían invisible, le dará buenas rentas a su autora, pero que nunca alcanzará la cima de las letras hispanas o de clásicos como Azorín, valle Inclán, Pío Baroja, por no remonntarnos a nuestro Siglo de Oro.
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