EL JUEGO DEL ÁNGEL, DE CARLOS RUÍZ ZAFÓN
Hace, probablemente, un par de años ya, que yacía en una de las bandejas de mi mesita de noche, regalo que me habían hecho por Navidad, aunque sin el verdadero cariño que yo hubiera deseado por esas fechas de festividad fraternal, ente distraíada, con más bien como un mero compromiso de una rutina, ya algo hastíada y, quizás, como compromiso para no romper la costumbre en fecha tan señalada.
Por ello, como por la publicidad que había rodeado a su autor, convertidos sus dos últimos libros en "best sellers", no había puesto gran interés en su lectura y estaba aparcado, mientras dedicaba mi atención a otros libros que más me atráian y que no me deparaban esa sombra de dudas sobre un libro escrito para engordar la cuenta bancaria, seguramente ya fabulosa, del célebre autor catalán.
Sin embargo, como ahora me veía sin ninguna novedad litearia en castellano, y South from Granada, de Gerald Brenam, como las clases de inglés de Vaughan se hacían algo pesadas, decidí dar un giro a mis lecturas y volver a tener entre mis manos y bajo la lupa de mis ojos, algún libro en castellano e interrumpir por momentos mis dificultades en la lengua de Shakespeare.
Aunque el Juego del ángel me recordaba algunos pasajes de su otro libro la Sombra del viento, no dejo de reconocer que me fuí arrastrando en su lectura. Aunque liteariamente su prosa no vaya a pasar a la historia, sin embargo la novela es sumamente distraída, con descripciones de Barcelona que, a quienes hemos tenido la fortuna de pasear varias veces por sus calles, me encontraba a gusto y sintiéndome un personaje más de la trama policial y humana que, de manera muy inteligente va desenvolviendo.
Como quiera que es una novela que a buen seguro muchos la habrán leído o tengan referencias de ella, no voy a ser yo quien la desentrañe, amén de que seguro lo haría muy mal y de poco atractivo para un futuro lector. Sin embargo, no dejo de reconocer la habilidad técnica de su autor, quien demuestra un brillante manejo de las expectativas y un fino conocimiento de cómo un lector, al igual que en una película policíaca o de amores, se irá interesando y prestando toda su atención para conocer el desenlace, inesperado, pero que a modo de una cebolla, va quitando hoja a hoja hasta llegar al meollo de la historia.
Es muy ameno, muy cinematográfico y sencillo. Sobre todo es una obra hecha para los sentidos de la vista en la memoria, ya que cada lector irá configurando los personajes dentro de un escenario, bello, bastante triste, pero de una sorda emoción.
Había merecido la pena que al igual que en el laberinto de libros olvidados, yo hubiera dejado pasar unos años y, aún mis desconfianzas iniciales, me sustrajera a ellas y me embriagara durante varias noches en la lectura de esta preciosa obra, cuyo amor por los libros, aunque no pueda alcanzar el Olimpo de las letras, al menos nos entretenfa y cada palabra, cada capítulo y sus 667 páginas le hagan a uno disfrutar y enriquecerse con la lectura.
sábado, 17 de agosto de 2013
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