DEL CURRICULUM DE ELENA VALENCIANO (PSOE). MAYO 2014
Un amigo me envía unas notas sobre la personalidad de la
señora Elena Valenciano, recientemente elegida como eurodiputada por el PSOE,
que me han llamado poderosamente la atención y que demuestran el por qué del
estrepitoso fracaso del socialismo español.
Nació allá por los años sesenta, en el seno de una
familia burguesa cuyo padre era médico e integrante de UCD; cursó estudios
hasta los 17 años en el Liceo Francés en Madrid, fecha en la que manifiesta que
“los libros la aburrían”, razón por la que entra como telefonista en Ferraz,
aún cuando en su currículum declara que estaba licenciada en Derecho y
Ciencias Políticas, totalmente incierto.
Aún cuando sorprende tamaña falsedad, en un partido que contó
con ilustres iletrados como Largo Caballero, Indalecio Prieto o más
recientemente “Pepiño”, y que los conocimientos de Zapatero se puedan
cuestionar fácilmente, ya que más seguro es que consiguiera los aprobados de
sus papeletas por enchufismo y algún que otro jamón que llevara a sus
profesores, salvo que igual que con don Alejandro Lerroux, aspirara a que en la
Universidad de La Laguna le otorgaran el doctorado en derecho sin estudio
alguno y habida cuenta los antecedentes con este prócer radical, ni por su nulo
conocimiento de idiomas, nadie se explica que esta señora haya sido Secretaria
de relaciones internacionales por el PSOE y menos aún, Vicesecretaria general
de este partido, salvo que procede de las “covachuelas”, como diría Azaña, de
esta organización que se ha convertido, con el paso del tiempo, en una
oligarquía o en una casta que facilita todas las ventajas económicas y de poder
a los militantes que, por el medro y alguna que otra razón más oscura, se aúpan
a posiciones de liderazgo, aunque su raíz sea la mentira y, probablemente, el
cohecho.
Pero no sorprende que haya empleado la patraña, insisto, cuando en ese partido han alcanzado la máxima consideración histórica hombres
que no habían pasado por las aulas, incluso que aprendieron a escribir cuando
entraron en UGT. Lo que es más indignante, es que quien quiere ser adalid de la
honestidad, quien clama contra la derecha, de donde ella procede y que en su
infancia pocas “fatiguitas” habrá padecido, casada con el arquitecto municipal
del pueblo alicantino de Alfaz del Pi, famoso también por el despilfarro municipal, son
propietarios de dos empresas: Lejana Gestión Patrimonial, S.L. y Picuda Ideas,
S.L., que el 3 de mayo de 2010 y el 20 de agosto de 2009, fueron embargados por
no cumplir con sus compromisos fiscales.
También, me cuenta mi amigo, que doña Elena, como hiciera
aquel socialista President de la Generalitad y de raíz cordobesa, miembro del
Tripartito, lleva a su hijo a una
escuela privada, mientras ella clama en pro de la enseñanza pública. Cuando
precisa de asistencia médica, ella y sus familiares, acuden a una clínica
privada de Benidorm, localidad cercana a su domicilio oficial en Altea.
Si esto no fuera bastante injusto, la buena de doña Elena
Valenciano, ha firmado un crédito en una caja de ahorros, por importe de
300.000 euros, con una trato preferente, cobrándoles sólo un 3,95% TAE a 30
años, para que se puedan construir una mansión en Altea.
Me añade mi amigo, que doña Elena ha adquirido una finca
de 9.485 metros cuadrados en la Partida de la Tosca, municipio alicantino de
Relleu, a la espera de que el ayuntamiento cambie el uso del terreno para que
su marido pueda iniciar una promoción urbanística.
Para hacer frente a esos gastos, a esos intereses que ha
de pagar, como para atender los recibos del colegio de su hijo, ha conseguido
que su camarada Rubalcaba, que un día la nombró para tenerla a su derecha, vuelva
al Parlamento europeo, donde el salario y las dietas son más elevadas que en
Las Cortes y en Ferraz, además de serle más fácil conseguir auxilios para su
esposo o su hermana Paloma, a quien ya le consiguió 150.000 euros como
subvención desde la Fundación Ideas.
Quizás mi amigo se haya excedido, quizás mi colega pretenda que la bilis que me corroe contra
los políticos que se han apoderado del país, estableciéndose como una
casta con todo privilegios para ellos y sus familias, cualquiera que sea el
color de su partido, encrespe más mis ánimos, yo lo único que deseo es que todo
esto fuera desmentido por doña Elena Valenciano o, simplemente, investigado por
los propios militantes del PSOE, por aquellos descendientes de proletarios y
obreros que acudieron en masa a la llamada de Pablo Iglesias, en su lucha
frente a la corrupción de una monarquía que en tiempos de Alfonso XIII se
hundía en el barro y en la hediondez de unos partidos monárquicos. Hoy, que
tenemos una democracia parlamentaria, el pueblo español no puede permitir que
le corroa el desaliento por estos malhechores, que han de ser señalados y, si
se demuestra todo ello, no puede esta señora representarnos en Bruselas, hora
es que el PSOE levante las alfombras, abra las ventanas y ponga patas arriba su
sede, donde no caben personajes que mienten o con un pasado de enriquecimiento
fácil: Chaves, Griñán, Gaspar Zarrías, José Montilla Aguilera,…y un largo etcétera.

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