LIBRO LUCES Y SANGRE DE JOSEPH PEYRÉ, PREMIO GONCOURT AÑO
1935
Joseph Peyré, 1882-1966, nacido en el Bearn francés, muy próximo a la
Gascuña y por tanto al país vasco, es un literato que escribió numerosos libros
sobre España, particularmente sobre tauromaquia, también sobre relatos en el
Sahara.
En su obra premiada de Sang et Lumières, título original, describe el mundillo de los toros y la vida
del Madrid republicano en el año 1934, donde Ricardo es una estrella del toreo
que quiere abandonar la carrera, cuando ha alcanzado la cúspide desde la
humildad de su cuna en un barrio pobre de las afueras de Madrid, Peñuelas. Relatado por un amigo francés que había
conocido en sus corridas por Francia, José, émulo del mismo autor, nos muestra
las pasiones por las que se mueven las conductas de estos matadores, la de su
dependiente cuadrilla, cuyos miembros: el Chispa, Bocanegra y el mismo Mozo de
estoques, el Chato, están todos accidentados,
al igual que el Maestro, por los numerosos golpes y percances de la lidia,
esperan que el sindicato les resuelva sus penurias en el descanso invernal o un
retiro ante las heridas y las costuras del cuerpo, ya que la CNT y el
sindicalismo también se mueve en las clases bajas de la torería, aunque sean más bien manifestaciones y deseos de mesa de café y de tertulia, en el ambiente político de la República.
La enfermedad de su esposa Nieves, cuya salud declina en una
sanatorio de la Sierra de Guadarrama, el amor físico que siente con pasión por
Marilena, su concubina, que conociera en su temporada invernal en las Américas, con la que vive
encuentros y disputas, que ésta anima en su necesidad de dinero y la presencia
de un catalán, Noguera, que se hace con las riendas de las contrataciones que
él ya no deseaba, todo para satisfacer la presión económica de su amante Milena y del
propio truhán catalán, dedicado también al tráfico de estupefacientes, descrito con un curioso desprecio hacia los
habitantes de esa región del Levante, en oposición a la simpatía que le
despiertan los andaluces, cuya heroína es Pili, al igual que la descripción de
los paisajes del Sur, así como a algunos de sus mozos también andaluces o
gitanos.
La vida miserable de aquellos años, cuya esperanza era
alcanzar la fama en el toreo y la riqueza; el mundo de farándula; la detallada
enumeración de los bares y clubs del Madrid de entonces: Chicote, Lyon d’Or,
Fornos. La miseria del extrarradio de Madrid. Cómo eran comprados los
periodistas, quienes según el sobre o la corrupción, así serían sus crónicas.
La prensa taurina de entonces. Con el libelo crítico para el protagonista del
Morrucho. Cómo existían partidarios de un torero, alimentados por los
periódicos que estaban sobornados. Cómo se llevaban a las plazas quienes
pudieran contrarrestar un ánimo hostil.
Y, sobre todo, la lucha del hombre frente al animal. La descripción
de la violencia del enfrentamiento entre este cornúpeta y el Diestro, de cómo
es manejado detrás de la franela.
La envidia de su antiguo novillero Almería, quien había perdido a su hijo. Las
fiestas en los tablaos madrileños de la época. El manejo de su economía y sus
ganancias por desaprensivos, que además, en la persona de su propio trabajador
Mano Hueca, meterán fuego al cortijo que había comprado en la Serena para su
amante Milena, son otro de los pasajes por los que discurre la novela
Grata obra editada por Plaza y Janés, que muestra el gran amor que siente su autor
por lo español y particularmente por el mundo de los toros, como de un Madrid
ya desvanecido, en una España felizmente superada, aún con la nostalgia de esa
lucha entre el hombre generoso y la bestia, en un mundo de intereses, vanidad y
mentiras.

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