martes, 21 de abril de 2020

LOS DESTERRADOS GRANADINOS.


LOS DESTERRADOS GRANADINOS CON SU SENTIMIENTO FRATERNO. FRANCISCO GARCÍA LORCA.

Ahora que en los albores del siglo XXI España vuelve a ser golpeada, esta vez no ya por una guerra fratricida, sino por un virus y unos gobernantes europeos, especialmente el español, que no han sabido hacerle frente con la diligencia que hubiera sido necesaria para evitar tantos contagios y tan elevado número de muertos, deberíamos tener siempre presentes las palabras que un granadino universal, alguien a quien la convulsión enfermiza golpeó con mayor crudeza que con nadie, pues perdió a su hermano Federico, ya célebre en el mundo de las letras, el teatro, dibujo y la música, y su cuñado médico, esposo de su hermana Concha y padre de dos chiquillos, Tica y Manuel, además de verse su familia obligada a exiliarse en los Estados Unidos y a perder el vasto patrimonio que con denodado esfuerzo e inteligencia de labrador, había logrado levantar su padre, don Federico García Rodríguez.

Para celebrar el 12 de octubre, día de la Hispanidad, allá en su destierro y desde la Universidad de Columbia en Nueva York, hablará de ese peligro de nacionalismos y de la pérdida de libertad, que si ayer ya pisotearon las libertades y el progreso, hoy, tras esta pandemia, si los demócratas no seguimos alerta, los populismo y los nacionalismos, podrían imponer su ley ante nuestra desidia y abandono.

en ahondar lo que separa y negar lo que une y ha unido en siglos de labor. Ese es el signo de los tiempos, por desgracia. Lo que ayer no más fue riqueza y variedad de los distintos modos de ser español, unidos en el carácter general hispánico, es hoy incomprensión y rencor. Huye la libertad del modo de ser y se viene a parar en los nacionalismos. Todos se dan la mano: el nacionalismo falangista o el nacionalismo regionalista; son lo mismo: vandalismo histórico. Ignorar la peculiaridad es lo mismo que  ignorar lo que nos une. La raís de uno y otro nacionalismo es la misma aunque parezcan disfrazados de signo contrario. Grave es el momento para España, pero allí no ocurrirá nada que no queramos los españoles, y yo os invito, con mi voz modestísima, a que no perdáis la conciencia de nuestra hispanidad, dentro de un mundo libre.

Frases que deberían hacer suyas quienes hoy se tildan como progresistas y quienes no pueden ni deben bajar la guardia cuando la amenaza de los separatistas es vehemente y no ceja en su esfuerzo de romper cualquier lazo con el resto de sus hermanos hispanos.

Ya el poeta, Federico, al periodista Bagaria, allá por el 36, le diría “no creo en la frontera política” y si en el abrazo, el mismo que Picasso les daba a cuantos exiliados llegaron a Francia, o cuando acudía a buscarlos en los innumerables campos de concentración como los de Argeles, Saint Cyprien, Bam, donde la incuria francesa los trató peor que a animales, custodiados por senegaleses. El mismo que el mejicano Lázaro Cárdenas, otorgándoles residencia a cuantos españoles quisieran desterrarse, pues para todos ellos, sin excepción, desde los más reconditos lugares de la pampa argentina, hallándose como en su casa por Uruguay, Colombia, Venezuela, Ecuador o la República Dominicana, nunca pudieron olvidar sus raíces españolas y su cultura greco-latina y europea.

Conviene pues, amén de conservar la memoria de nuestros “desterrados”, seguir su enseñanza, pues a ellos les costó sangre y ruina, por tanto que su lección no caiga en barbecho y a nosotros nos sirva para no repetir los errores de antaño en este hogaño.


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