sábado, 2 de mayo de 2020

UN DOS DE MAYO


DOS DE MAYO

Día en el que los hombres y mujeres  de Madrid hicieron frente a todo un ejército imperial, un dos de mayo de 1808.

43 de ellos serían fusilados en la madrugada del 3 de mayo en la montaña del Príncipe Pío, cerca de la iglesia de San Antonio de la Florida. El más conocido era el presbítero del Real Convento de la Encarnación de Madrid, Francisco Gallego Dávila, arcabuceado por los soldados del batallón de Marineros de la Guardia Imperial francesa acuartelada en Madrid. Se había estado batiendo valerosamente en las inmediaciones del Palacio Real y hecho prisionero.

Fue una noche de represalias, de venganza y de muerte. El mismo Murat, cuñado de Napoleón,  y jefe de las tropas invasoras, seleccionó a Francisco Gallego de los calabozos, por ir trabuco en mano, matando franceses. “quien a hierro mata,  a hierro ha de morir”, le dirá para justificar su fusilamiento.

Los albañiles que restauraban la iglesia de Santiago, que con piedras y las herramientas de su oficio, se organizaron para enfrentarse a la milicia francesa. Fueron: José Reyes Magro, Antonio Méndez Villamil, Antonio Zambrano, Domingo Méndez, el carpintero Francisco Madrid, y José Amador. También serían ajusticiados ese mismo día: Anselmo Ramírez de Arellano, empleado de la la Hacienda y natural de Daimiel, con su mujer embarazada de su tercer hijo; Juan Antonio Serapio, Antonio Martínez. Juan Antonio Martínez del Alamo, dependiente de rentas Reales y Gabriel López.

También comerciantes junto a sus empleados, a pesar de que la mayor parte de los nobles, ricos y oficiales del ejército, se quedaban al margen, caso del dueño de una botillería en la Carrera de San Jerónimo, José Rodríguez o un platero de 41 años con tienda en la calle de Atocha, llamado Julián Tejedor de la Torre, o un guarnicionero en la Plazuela de Matute, Lorenzo Domínguez, que con sus pistolas se pusieron a hacerles frente a los franceses delante del Palacio Real. Capturados en la Plaza Mayor,  y conducidos al paredón.

Estos “guerrilleros”, estos valientes españoles, estos héroes,  dejarían atrás huérfanos y la amargura fatal en esposas, padres y amigos.

José Lonet y Riesco, con tienda en la plaza de Santo Domingo, recién licenciado y padre de un niño de ocho años, sería apresado por llevar en los bolsillos unas balas que había recogido del suelo y sin juicio ni pruebas, también sería fusilado. El mismo palafrenero del infante don Carlos, Juan Antonio Alises, por llevar un sable en la mano, sería pasado por las armas. El jubilado Miguel Gómez Morales, que al parecer se acercó a la Puerta del Sol cuando el tumulto, sería capturado y nadie pudo hacer que se salvara. Manuel García, soldado del regimiento de Infantería del Estado, destinado en el Parque de Artillería de Monteleón, otro de los lugares de la historia heroíca con los Daoíz y Velarde, fue seleccionado para fusilarlo como escarmiento a la población y a los soldados españoles. Rafael Canedo,  daría muerte a varios mamelucos en la Puerta del Sol.

Pocos lograron escapar a la fusilería, salvo Juan Suárez, dejaba en su casa a mujer, tres hijos y madre sexagenaria y fue a la Puerta del Sol para hacer frente a los galos.  Hecho prisionero por la guardia polaca en el cuartel de Artillería de Monteleón, delante del paredón logró librarse de las ligaduras y de las balas, saltar las tapias y huir. Fue quien identificó a Francisco Bermúdez y López de Labiano, ayuda de Cámara de palacio y hermano del organista de campanillas en el Monasterio de El escorial.  Fue apresado con una carabina en la mano, estar herido en la pierna y llevar el rostro quemado por la pólvora.

También serían ajusticiados Antonio Mazías de Gamazo, leonés de Pedrosa del Rey y de 66 años. Manuel Antolín Ferrer, de 21 años y jardinero del real sitio de la Florida. Mozo de tabaco, Domingo Braña; maestro cerrajero, Bernardo Morales; escribano real, Francisco Sánchez Navarro; cantero de 30 años de edad, Martín de Ruicabado y el maestro de coches, Francisco Escobar Molina.
De este fusilamiento no se logró identificar a 14 valientes.

¡Loor a los valientes por la Defensa y la Libertad de España!


Del libro "El cementerio de la Florida, editado por el Instituto de Estudios Madrileños y escrito por Miguel Aparisi,

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