DOS DE MAYO
Día en el que los hombres y mujeres de Madrid hicieron frente a todo un ejército
imperial, un dos de mayo de 1808.
43 de ellos serían fusilados en la madrugada del 3 de mayo
en la montaña del Príncipe Pío, cerca de la iglesia de San Antonio de la
Florida. El más conocido era el presbítero del Real Convento de la
Encarnación de Madrid, Francisco Gallego Dávila, arcabuceado por los soldados
del batallón de Marineros de la Guardia Imperial francesa acuartelada en Madrid.
Se había estado batiendo valerosamente en las inmediaciones del Palacio Real y
hecho prisionero.
Fue una noche de represalias, de venganza y de muerte. El
mismo Murat, cuñado de Napoleón, y jefe
de las tropas invasoras, seleccionó a Francisco Gallego de los calabozos, por
ir trabuco en mano, matando franceses. “quien a hierro mata, a hierro ha de morir”, le dirá para justificar
su fusilamiento.
Los albañiles que restauraban la iglesia de Santiago, que
con piedras y las herramientas de su oficio, se organizaron para enfrentarse a
la milicia francesa. Fueron: José Reyes Magro, Antonio Méndez Villamil, Antonio
Zambrano, Domingo Méndez, el carpintero Francisco Madrid, y José Amador.
También serían ajusticiados ese mismo día: Anselmo Ramírez de Arellano,
empleado de la la Hacienda y natural de Daimiel, con su mujer embarazada de su
tercer hijo; Juan Antonio Serapio, Antonio Martínez. Juan Antonio Martínez del
Alamo, dependiente de rentas Reales y Gabriel López.
También comerciantes junto a sus empleados, a pesar de que
la mayor parte de los nobles, ricos y oficiales del ejército, se quedaban al
margen, caso del dueño de una botillería en la Carrera de San Jerónimo, José
Rodríguez o un platero de 41 años con tienda en la calle de Atocha, llamado
Julián Tejedor de la Torre, o un guarnicionero en la Plazuela de Matute, Lorenzo
Domínguez, que con sus pistolas se pusieron a hacerles frente a los franceses
delante del Palacio Real. Capturados en la Plaza Mayor, y conducidos al paredón.
Estos “guerrilleros”, estos valientes españoles, estos héroes, dejarían
atrás huérfanos y la amargura fatal en esposas, padres y amigos.
José Lonet y Riesco, con tienda en la plaza de Santo
Domingo, recién licenciado y padre de un niño de ocho años, sería apresado por
llevar en los bolsillos unas balas que había recogido del suelo y sin juicio ni
pruebas, también sería fusilado. El mismo palafrenero del infante don Carlos,
Juan Antonio Alises, por llevar un sable en la mano, sería pasado por las
armas. El jubilado Miguel Gómez Morales, que al parecer se acercó a la Puerta
del Sol cuando el tumulto, sería capturado y nadie pudo hacer que se salvara.
Manuel García, soldado del regimiento de Infantería del Estado, destinado en el
Parque de Artillería de Monteleón, otro de los lugares de la historia heroíca con los
Daoíz y Velarde, fue seleccionado para fusilarlo como escarmiento a la
población y a los soldados españoles. Rafael Canedo, daría muerte a varios mamelucos en la Puerta
del Sol.
Pocos lograron escapar a la fusilería, salvo Juan Suárez, dejaba
en su casa a mujer, tres hijos y madre sexagenaria y fue a la Puerta del
Sol para hacer frente a los galos. Hecho
prisionero por la guardia polaca en el cuartel de Artillería de Monteleón, delante
del paredón logró librarse de las ligaduras y de las balas, saltar las tapias y
huir. Fue quien identificó a Francisco Bermúdez y López de Labiano, ayuda de Cámara
de palacio y hermano del organista de campanillas en el Monasterio de El
escorial. Fue apresado con una carabina
en la mano, estar herido en la pierna y llevar el rostro quemado por la
pólvora.
También serían ajusticiados Antonio Mazías de Gamazo, leonés
de Pedrosa del Rey y de 66 años. Manuel Antolín Ferrer, de 21 años y jardinero
del real sitio de la Florida. Mozo de tabaco, Domingo Braña; maestro cerrajero,
Bernardo Morales; escribano real, Francisco Sánchez Navarro; cantero de 30 años
de edad, Martín de Ruicabado y el maestro de coches, Francisco Escobar Molina.
De este fusilamiento no se logró identificar a 14 valientes.
¡Loor a los valientes por la Defensa y la Libertad de
España!
Del libro "El cementerio de la Florida, editado por el Instituto de Estudios Madrileños y escrito por Miguel Aparisi,


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