domingo, 16 de mayo de 2021

 


EN MEMORIA DE MI TÍO MANOLO, MANUEL SAEZ DE TEJADA MARTÍN

Querido tito,

Paqui, tu mujer,  quería que te dijera unas palabras de despedida, pero delante de tu féretro no me fue posible hallar otras mejores que rezar un Padre Nuestro, y ahora que ya se ha hecho noche, que el azul inconmensurable de ese cielo de Granada que te decía adiós, con el inigualable reflejo de la nieve en Sierra Nevada y el vuelo de las golondrinas anunciando otra nueva primavera, ha quedado lejos, tengo delante de mí la foto del día de mi boda en la que tu enorme humanidad y simpatía, con un cigarro en la boca, rompía todos los moldes, como siempre fue tu quehacer en esta tierra, el de una BUENA Y GRAN PERSONA.

La última vez que hablamos, no muy lejana,  me dijiste que tenías muchas cosas que contarme de Granada,  para ese libro que yo soñaba escribir,  contigo tristemente se han ido, pues no pudimos vernos,  para que con ese gracejo y simpatía tan granaína me pudieras hacer disfrutar de tu enorme experiencia y vivencias.

Participaste, como nadie, en esa gran creación empresarial que fue SAEZ DE TEJADA, aceptando en silencio y respetuosamente tu rol de segundo, con una sonrisa, una palabra amable, un gesto pacífico y siempre servicial. Bien sabias cuáles eran tus orígenes, de donde venías y lo que podías dar para contribuir en esa gran empresa que daba cobijo a la familia y que era una razón de orgullo para los abuelos, tus padres, que tantas penalidades habían conocido.

Si alguien tenía que lidiar con los enchapadores que alicataban los edificios de la Redonda, allí estabas tú con unos y con otros. Eras el introductor de embajadores de cuantos aspiraban a tener su producto en la compañía. Y así cuantas cosas no has tenido que hacer,  tú también, para que ese apellido, saliera del anonimato y en España y parte del extranjero, fuera conocido como señal de grandes emprendedores granadinos.

Eras conocido como  Manolo Sáez,  “el gordo”, el de la frase amable, el gesto confiado, la bonhomía, eras en suma, el niño grande, al que todos  acudían y al que todos nos acercábamos.

Aún joven , tu corazón de tanta generosidad como derrochabas siempre, no ha aguantado más. Ha dicho basta.

Nadie de cuantos hemos ido a decirte un último adiós,  hemos hecho balance de qué cargos de Roca Radiadores, o qué directores de Banco estaban presentes o qué grandes directivos de fábricas y constructoras vinieron a dar su pésame, que otrora por interés a otros sepelios ya sabes lo pronto que llegaban, sólo estábamos quienes siempre te quisimos,  a quienes tanto cariño nos diste y que tan desconsolados nos dejas.

Que si los avatares de la vida, a pesar de tu entrega desde niño, no te hicieron  un hombre acaudalado en plata, bien sabes que podrás aseverar que has dejado una familia muy unida, laboriosa y que conservarán tu ejemplo mientras vivan. ¡Qué otro mayor patrimonio podían recibir!

Quien esto firma, tu sobrino Fernando, hubiera querido hacer un panegírico como aquel para Sánchez Mejías, pero  solo quiero darte las gracias por la fortuna de haberte conocido y llevar tu misma sangre, lamentar que la distancia y el tiempo no nos hayan permitido vernos más a menudo, desearte lo mejor en esa Arcadia en la que pronto habrás llegado y donde a buen seguro eres otro de los elegidos a la diestra del Creador.

¡D.E.P Tito Manolo!

 

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario