CASTELAR. DECLARACIÓN DE UN PROFUNDO SENTIMIENTO ESPAÑOL
En las primeras y breves Cortes republicanas de 1873, rodeadas de los enfrentamientos cantonalistas, con asesinatos de los contrarios y guerra civil, como del levantamiento carlista, gobernados por don Nicolás Salmerón y Alonso, se alzó en la tribuna el diputado republicano, que a la postre terminaría siendo él mismo más tarde último presidente de esta efímera República, don Emilio Castelar y Ripoll, para, entre otras cosas, hacer un manifiesto a la Nación de su españolidad, que debiera ser recordado ejemplarmente para cuantos hablan de república y de facciones en España, aún en el siglo XXI, y para cuantos siguen en su labor de zapa para la destrucción de la eterna unidad de España.
“Y yo quiero ser
español y sólo español; yo quiero hablar el idioma de Cervantes; quiero recitar
los versos de Calderón; quiero teñir mi fantasía en los matices que llevan
disueltos en sus paletas Murillo y Velázquez; quiero considerar como mis
pergaminos de nobleza nacional la historia de Viriato y del Cid; quiero llevar
en el escudo de mi Patria las naves de los catalanes que conquistaron a Oriente
y las naves de los andaluces que descubrieron el Occidente; quiero ser de toda
esta tierra, que aún me parece estrecha, si de toda esta tierra tendida entre
los riscos de los montes Pirineos y las olas del gaditano mar; de toda esta tierra
ungida, santificada por las lágrimas que
le costara a mi madre mi existencia; de toda esta tierra redimida, rescatada
del extranjero y de sus codicias por el heroísmo de nuestros inmortales abuelos.
Y tenedlo entendido de ahora para siempre…, antes que a la libertad, antes que
a la República, antes que a la federación, antes que a la democracia,
pertenezco a mi idolatrada España.
Y me opondré siempre
con todas mis fuerzas a la más pequeña, a la más mínima desmembración de este
suelo que íntegro recibimos de las generaciones pasadas, que íntegro debemos
legar a las generaciones venideras."

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