AZAÑA REFORMISTA
Que don Manuel Azaña Díaz,
aquel burgués alcalaíno, aquel secretario y posteriormente presidente del
Ateneo de Madrid, el impulsor con su cuñado Cipriano Rivas Chérif de la revista
la Pluma o el director de revistas culturales, el escritor de la obra teatral
La Corona o El jardín de los Fraíles, La Velada de Benicarló y sus Memorias, el
repentino republicano frente a la afrenta hecha por Alfonso XIII y Primo de
Rivera, fue un entusiasta reformista de las arcaicas instituciones políticas
españolas que, tras la puesta en marcha de un nuevo régimen por parte de
Cánovas del Castillo, artífice de la Restauración monárquica en la persona de
Alfonso XII, es una realidad, sobre todo cuando uno lee sus escritos del año
1918, como Tesis Reformistas, en cuyo tercer apartado nos dirá:
Entre una monarquía con programa social y una República que deje
subsistente la propiedad actual, opto por la primera.
Y, en el apartado siguiente,
el número cuatro, se plantea varias hipótesis, para concluir su planteamiento
reformista de diciembre de 1918.
La monarquía puede democratizarse
La República por sí sola nada resuelve
La monarquía puede tener programa social, etc.
Estas tres hipótesis, estos
tres anhelos, sin embargo, Alfonso XIII, como los dirigentes políticos que
medraban a su alrededor, fueron incapaces de verlo. Más aún, en Barcelona, la
élite catalana que animó al dictador para su asalto al poder y a Alfonso XIII
con su silencio atronador otorgarle la venia, desataron en hombres liberales
como Azaña, en intelectuales, en militares y en políticos en ciernes, su
apuesta por la república, a pesar de no convencerles y no ser ellos tampoco
republicanos en ese momento, en el momento en el que el Parlamento era
desahuciado.


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