EL YUYU, EL SELU, MARTÍNEZ ARES, EL
SHERIF, MANOLÍN SANTANDER, EL BIZCOCHO, CORNEJO, EL PELUCA,…Y TANTOS Y TANTOS
POETAS Y MAESTROS CARNAVALEROS, COMO EXCELENTES MÚSICOS.
Cuando llega febrero, muchos
andaluces, lejos de la tacita de plata, nos enganchamos, desde tiempos remotos,
a la radio o a Canal Sur TV para oír y ver esa increíble oleada de talento literario,
musical y de crítica que sobre las tablas del teatro Falla de Cádiz, despliegan
con un lujo de atrezo inimaginable, una obra de arte que, como ayer la
zarzuela, el concierto de Año Nuevo en Viena o una ópera en el teatro Real de Madrid
o en la misma Scala de Milán, el pueblo gaditano y los muchos amantes carnavaleros
de España son capaces de desplegar, con un ánimo de divertir, de censurar y,
sobre todo, de sacar una sonrisa, aun en momentos críticos y con casos que les
sirven para mostrar su preocupación y su denuncia.
En los preliminares de este año
2026 del COAC (Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz), ha
vuelto el Yuyu (José Guerrero Roldán) y,
desgraciadamente, el Selu (José Luis García Cossío) ha desistido, respondiendo
positivamente a la enorme expectación que
siempre estos grandes “tenores” y autores de coplas y de pamplinas del carnaval
de Cádiz despiertan, en este caso la agrupación chirigotera del Yuyu con el disfraz
de un cardenal en el Vaticano, coronado con un birrete y una muceta roja, un
roquete sacado de una cortina o un mantel, en perfecta sintonía con un físico idóneo
para este cargo y con unas cuartetas y estribillo acorde al personaje que se
supone se encuentra a punto de nombrar a un nuevo papa, rodeados de dos
guardias suizos y el monaguillo que siempre trae recuerdos atávicos a algunos
tonsurados.
Que el Yuyu es un maestro de la
risotada, con un dominio de la escena y de lo que el público quiere para
descargar sus simpatías, es una fiel muestra su aparición en los preliminares
de este Coac 2026. Tiene un talento innato, como Messi para el fútbol o el
mismo Selu. Son personajes dotados de esa herencia gaditana del chisme, de la
imaginación y nunca “lacios”, como decimos los granaínos, su aparición sigue
siendo una explosión de sonrisa, de alegría y de pasar siempre un momento inolvidable,
con esa luz cenital que da entrada a la suprema oscuridad y a los monseñores
cardenales en el interior de la Capilla Sixtina para el cónclave, dando paso al
corpulento Yuyu, que en la tercer copla rendirá homenaje al Selu, para
emocionarlos a ellos y a cuantos tuvimos la fortuna de compartir en Youtube ese
momento de reconocimiento y de elegante premio humano, siguiendo después con un
repertorio de regocijo y enorme complicidad con el público.
Coros, cuartetos, chirigotas y
comparsas, en el teatro Falla de Cádiz, son la esencia de esa herencia gaditana
de arte y humor, de música y letras, de reprobaciones y censuras que de padres
a hijos y de abuelos a nietos han ido dejando desde que fuera fundada Gades,
que los franceses la asediaran sin nunca poner pie allí y que en su puerto
vieran salir y llegar las naves que por mares y océanos trajeran y llevaran la
sabiduría de un pueblo profundamente andaluz y español.
Caerá el telón del Falla, se vaciará
la platea, los palcos y en el gallinero se hará el silencio, se apagarán las
luces del proscenio y cerrará en Febrero las puertas del teatro, mientras en
cada corazón de los improvisados actores de carnaval, como entre el público que
desfila por la Caleta y el Mentidero, la Viña y Puntales, en Cádiz, como junto
a lento discurrir del Darro, a los pies de la torre de la Vela en Granada,
quedará siempre el recuerdo de esos compases, de esos pasodobles, de ese tres
por cuatro, como de las pamplinas que tanto nos hicieron reír y soñar por
Carnaval.

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