jueves, 26 de febrero de 2026

LA FERIA POR EXCELENCIA DEL AZULEJO ESPAÑOL EN FEBRERO, CEVISAMA, QUE DESAPARECE.

 


      ENTRE TODOS LA MATARON Y ELLA SOLA SE MURIÓ, CEVISAMA.

Aunque era una muerte anunciada largo tiempo ha, ni azulejeros ni políticos, de cualquier signo y pelaje, pusieron remedio. Los egregios industriales, ya convertidos en multinacionales, con su soberbia y arrogancia por bandera, quisieron sacar provecho inmediato de las grandes inversiones acometidas en sus lujosas y despampanantes exposiciones, y que el grueso de la tarta siempre estuviera entre sus fauces, dejando sin visibilidad a aquellos pequeños fabricantes para quienes Cevisama era su anhelado escaparate y primordial lugar anual de encuentro con su clientela, fueran nacionales o del exterior. Cierto es que el gasto por m2 para exponer en Valencia cada año alcanzaba una progresión geométrica, a la vez que la reserva en hoteles y restaurantes, por lo que la gallina de los huevos de oro parecía agotar su puesta y la tolerancia de compradores y vendedores daba signos de hartazgo.

Valencia, particularmente por Benimamet, el río humano de fabricantes y comerciantes no volverá a inundar ya por febrero sus angostas calles,  tampoco la hostelería, los taxis, el transporte público y la dolce vita nocturna alcanzarán el regocijo y mostrarán la cara amable y comercial de la siempre deslumbrante ciudad del Turia, que como un trueno gordo se expandía a la sombra de la Feria Internacional  de Muestras del Azulejo Español, en la ciudad que un aciago día incivil  fuera la capital de España y en cuyas Torres de Quart tuvieron cobijo las grandiosas obras de El Prado.

Mientras tanto, en mi memoria quedará aquel modesto stand esquinado de Porcelanosa, que iniciaba su andadura con azulejos de pasta blanca en 10x20, y que en su primera aparición ya uno podía augurarle un gran éxito, como así sería. Años más tarde,   otras Fábricas  que trataban de seguir esa estela llevaban a Ferran Adriá, también a celebridades de la alta costura y el deporte, o se mostraban los nuevos avances en monococción, (superada la bicocción) porcelánicos,  pulidos,  grandes formatos y la puesta en escena de nuevas y vigorosas industrias radicadas en el entorno de Castellón, incluso de China o Turquía.  Progresivamente,  Cevisama ya nada tenía que envidiar  a la Feria de Bolonia y cada año la carrera para presentar algo nuevo o sorprender al cliente era un reto más  que anunciaba la gran prosperidad y pujanza que la industria azulejera alcanzaría allá por los años   90 y 2.000. 

Europa nos había abierto sus puertas, competíamos de tú a tú con los italianos, nuestros grandes rivales, en diseño y manufacturación,  y el Gobierno de Felipe González se había lanzado  a impulsar el comercio exterior y la vivienda, en una carrera vertiginosa que parecía no tener fin.

En el año 1975, el miedo y un incierto cambio de Régimen  para España llenaron la fosa de la Feria Internacional de la Construcción en la Casa de Campo en Madrid, que quedó enterrada para siempre, como también los esfuerzos de regeneración de Azulejera Granadina, con su singular y bien labrado stand. Posiblemente, en este 2026, la historia se repita para otra pequeña industria  de la comarca de la Plana y, como no, para la misma Cevisama, enterrada por Tirios y Troyanos, los unos por su escasa visión de futuro, los otros por su egoísmo congénito y, los más, por su inoperancia, incompetencia  e ignorancia, cuando se avecina un nuevo cambio de régimen político, esta vez felizmente en Democracia, pero cimentado sobre la corrupción de un Gobierno putrefacto sostenido por las taifas separatistas y unos empresarios y un plantel obrero carentes de visión general de futuro, de grandeza de Estado y de solidaridad nacional.

Huérfanos quedan muchos emprendedores que esperaban Cevisama como agua de mayo para exhibir su sueño hecho azulejo, también el polvero andaluz que desde su remota tienda o desde un intrincado pueblo manchego, entre otros, sabían que en esa feria de muestras podrían cerrar sus tratos comerciales, o aquel muniqués que podría además saborear una paella en la Malvarrosa y llevarse para su Bavaria natal los preciados azulejos Made in Spain. Sepultada pues queda  CEVISAMA, ya que  entre todos la mataron y ella sola se murió.

 

P.S.: Habrá quien me replique con la reciente transformación social y económica,   las redes sociales, las nuevas tecnologías, internet, la IA, la proliferación de centrales de compras, el mejor aprovechamiento del tiempo y de recursos escasos, quizás en que todo este escrito rezuma  nostalgia y unos años juveniles ya lejanos, hasta quien  me hable de las enseñanzas de las escuelas de negocios, y no podré negarle su carga de razón, pero convendrán conmigo que algo más podría haberse hecho, sobre todo cuando en Alemania e Italia sobreviven otras ferias de corte semejante, que cuentan con listas de espera de medio mundo, mientras  que en la ciudad de Valencia, y España,  hemos  perdido una caja de resonancia envidiable, como también las modestas fábricas y el pequeño distribuidor su lugar de puesta al día por excelencia.

Los peces que ayer porfiaban en una charca hoy son tiburones y nadan en un océano donde la ley del más fuerte es la que impera, sin memoria ni pasado, donde el dios Neptuno tampoco sabe hacer justicia y su tritón está forjado por el oro que en las Indias nace honrado y viene a morir en España.

 

Fernando Orero Sáez de Tejada.

23 de febrero de 2026.

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