jueves, 26 de febrero de 2026

LA OTRA CARA DE LA GUERRA CIVIL, POR ÁNGEL MARIA DE LERA

 


LAS ÚLTIMAS BANDERAS, DE ANGEL Mª DE LERA, PREMIO PLANETA 1967

Cuando en Democracia un gobierno socialista, presidido por un siniestro y mentiroso compulsivo como Pedro Sánchez Castejón, en febrero de 2026 desclasifica los documentos de una noche amarga para esa democracia que daba sus primeros balbuceos en España, depuesto el golpe de Estado de Tejero por el entonces rey don Juan Carlos I y con continuos intentos de este Gobierno para poner un bozal a la prensa crítica con la corrupción y fechorías como lo acontecida en Adamuz, con 46 fallecidos en accidente ferroviario, y termino la lectura de este libro, me llama la atención que pudiera publicarse en tiempos del régimen de Franco, cierto es que yo era aún muy joven y residía en el extranjero, por lo que el discurrir político de entonces también me estaba vedado y por tanto poco o nada podía saber yo del grado de libertad y adoctrinamiento del españolito de entonces, también mis abuelos y mis padres quisieron hacer borrón y cuenta nueva, corriendo un tupido velo de aquellos aciagos años, tanto por lo que padecieron, en mayor o menor medida unos y otros, como por su apuesta para que nada tan espantoso y horrible entre hermanos pudiera volverse a reproducir, por lo que poco o nada nos contaron y lo que hemos aprendido sobre la Guerra Civil ya se lo debemos a los historiadores y obras como la de este escritor que hiciera la carrera de derecho por libre en la Universidad de Granada.

Digo cuanto antecede porque Las últimas banderas, del premiado y muy difundido libro de Angel Mª de Lera (1912-1984), es la obra de alguien que nos muestra una de las horas más amargas y tristes del sueño de un republicano español, rodeado en Madrid por las fuerzas del Caudillo, con los frentes de guerra detenidos en la misma Ciudad Universitaria, a unos pasos de Argüelles, la calle Princesa o la misma Plaza de España y la Gran Vía, también la vida penosa de los madrileños, con escasos medios para alimentarse, a no ser las llamadas “píldoras del doctor Negrín”, como llamaron a las lentejas los madrileños y teniendo que terminar sufriendo un golpe interno dado por Casado y el consejo de Besteiro frente a los comunistas, en la semana llamada del “duro”,  mientras Negrín trataba de que la defensa no decayera en el Centro y en la “posición Yuste” tenía un avión  preparado para su huida.

Federico Olivares, un joven maestro ascendido a capitán del ejército Popular, convencido republicano por ese anhelo que muchos españoles tuvieron de regenerar la política y cambiar las estructuras anquilosadas del viejo régimen que implantara Cánovas del Castillo, bastante degeneradas ahora, es el actor primordial de esta tragedia incivil en un Madrid asediado y abandonado por la República un siete de noviembre de 1936, camino de Valencia, siguiendo el eslogan de No pasarán que tan valiente y certeramente cumplieron los madrileños sin que las fuerzas sublevadas pudieran franquear, a pesar de los bombardeos que sufrían y la presencia de la quinta columna entre sus muros.

Aunque ya en abril, repentinamente, tras la derrota de las fuerzas comunistas enfrentadas al coronel Casado, que había derrocado al Gobierno republicano del socialista Negrín, en una conjura de republicanos y socialistas decididos a alcanzar la paz con Franco, las calles se irán llenando paulatinamente de banderas bicolor, blancas con el aspa y rojo y negras, con el yugo y las flechas, como la lenta y cautelosa entrada de las fuerzas nacionales con los Regulares al frente, mientras los milicianos deponían las armas y se aprestaban a deambular por un pasillo largo y oscuro, como será la rehabilitación de combatientes y simpatizantes republicanos, como fin de la novela y presagio de lo que le va a suceder a muchos españoles, entre ellos al mismo Angel Mª de Lera que estuvo encarcelado por dos veces, hasta 1944 y después en el año 1947.

Novela ésta que, a diferencia de las que precedieron en años anteriores, que hablaban desde la perspectiva del vencedor de la Guerra Civil, ahora lo hace desde el vencido, el oprimido y derrotado, siempre desde una perspectiva humana, nada heroica, pero fiel al dolor y sufrimiento de quienes se vieron forzados, les pilló casualmente en ese bando o, simplemente, les movió la defensa de sus ideales republicanos.

En el libro, su autor hará incursiones sobre el pasado, los antecedentes de esta guerra, pero siempre desde una visión sentimental, en ocasiones nostálgica, pero siempre muy sensible de las personas y los sentimientos, para volver la narración al tiempo que en Madrid le toca vivir transitando entre escombros y una guerra que desde el principio ya parecía perdida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario