MARCOS AGUINIS, LA CRUZ
INVERTIDA, PREMIO PLANETA 1970
Escritor argentino, nacido el año
1935, médico neurocirujano y psicoanalista, al parecer según la Wikipedia,
además de islamófobo, judío
y cercano a los dictadores argentinos, fue el primer extranjero que
recibió el galardón del premio Planeta, el año 1970, con una novela en la que
empleando los títulos de la Biblia en buen número de sus capítulos, va
hilvanando una historia donde es retratada la sociedad argentina, probablemente
la de toda la misma Hispanoamérica de esa época, con jóvenes estudiantes hijos
de elites criollas aspirando a una sociedad más libre y bajo el influjo de
lecturas y corrientes liberales y comunistas, con una Iglesia católica
enfrentada en su seno con los curas indígenas y universitarios, apostando por una evangelización más ejemplar y cercana a
las enseñanzas de Jesucristo, frente a un Obispo que aspira a conservar el
Evangelio en el aurea de un templo hecho de boato y riquezas, a pesar de la miseria de la mayoría de la población, mientras en medio
las fuerzas armadas siguen imponiendo su dictadura y su propuesta de un Estado
conservador como corrupto.
Con la retrospectiva del tiempo
pasado, es fácil descubrir con este libro, que también en España existía un
debate entre las nuevas generaciones y uno de los pilares básicos de la
sociedad y del mismo Estado entonces, como era la Iglesia católica, todavía muy presente
en las directrices del gobierno público como en el sentir y pensamiento de la
sociedad de los años 70, del siglo XX, cuando se atisbaba una incipiente transformación política de Gobierno y
un incipiente espíritu de cambio en la España de finales del franquismo.
Es pues un libro de denuncia,
mayormente de las bases sobre las que se asentaba el catolicismo y la pastoral
de su jerarquía vaticana, representada por el Nuncio que disputa su patronazgo
con el sacerdote Torres, quien había completado su formación en el Vaticano y
por sedes de la Europa nórdica, y el modesto Buenaventura, humilde cura
indiano. También está presente Magdalena, epígono de María de Magdala, que
soporta como una santa las perversiones y palizas de su proxeneta, mientras que
a los estudiantes no cobra y socorre tras el incendio de la Iglesia, la
manifestación estudiantil y la persecución de la policía.
Marcos Aguinis emplea la narración del Evangelio sobre la vida de Jesús y su padecimiento en el Gólgota como de un espejo donde el reino de Dios no parece haber logrado imponer su doctrina y su ejemplo sobre unos hombres que tampoco han comprendido bien su mensaje de Amor y Fraternidad.

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