domingo, 14 de junio de 2026

DEL DECORO Y EL SERVICIO A LOS DEMÁS: PASTEUR Y CAJAL FRENTE A ZAPATERO Y PEDRO SÁNCHEZ

 




                              DEL DECORO Y EL SERVICIO A LOS DEMÁS

Quien fuera Presidente del Gobierno español, el socialista Rodríguez Zapatero (1960), supuestamente el actual director de orquesta de las políticas de su compañero Pedro Sánchez  (1972), donde la corrupción y la mentira ocupan todos los registros que manejan estos dos siniestros personajes, muestran el deterioro de la sociedad española y, quizás, de buena parte de nuestros dirigentes políticos contemporáneos, sobre todo si se les compara con los hechos de hombres de la talla de Louis Pasteur y de nuestro Cajal.

Los dos políticos españoles nacieron a la sombra del bienestar económico y social en España de los años 60 y 70, como también por la pertenencia de sus antepasados a una categoría social que hacía posible que no tuvieran que trabajar tempranamente y se dedicaran al estudio, aunque ambos nada brillantes fueron y pronto dentro del espectro político trataron de crecer y alcanzar la cúspide del PSOE.

Sin embargo, si los comparamos con Pasteur y el mismo Santiago Ramón y Cajal, pronto nos damos cuenta que aunque los hombres se hacen en cualquier parte y toda religión nace de la estrechez y casi todas se corrompen con la abundancia, lo sucedido en Rodríguez  Zapatero y sus joyas y mordidas, con la ocultación de su enorme fortuna y el modo putrefacto en el que Pedro Sánchez fue ayudado por su suegro para alcanzar la secretaría del PSOE, tras un pucherazo, es fiel reflejo de esa conducta corrupta tras no tener unos cimientos de esfuerzo y búsqueda de la verdad, como sí le ocurrió a Pasteur y Cajal, que además para nada fueron estudiantes brillantes, y nunca se propusieron ganar trofeos, ni contar con notas sobresalientes, sólo perseguían la Verdad y la Belleza.

Si comparamos esta búsqueda de la Verdad y la Belleza por parte de Pasteur y Cajal, frente a las ansias de poder y riqueza de Zapatero y Sánchez, nos percatamos que  nunca éstos dos políticos han tenido vocación de servicio, ni aspiraron jamás a adquirir elementos que contribuyeran en una mayor justicia y reparto de bienes, ellos dos no se sacian con lo que ya les otorga el pueblo español, sin embargo Pasteur y Cajal siempre fueron ávidos por adquirir nuevos conocimientos, por compartir cada uno de sus descubrimientos con quienes tenían en su proximidad, como hiciera Arquímedes desnudo por la ciudad proclamando su descubrimiento. En el caso de Zapatero y Sánchez, la misma negociación con ETA está aún oculta y el pueblo español todavía no sabe a qué acuerdos llegó Rodríguez Zapatero con la banda terrorista, o Sánchez con el golpista Puigdemont. Qué decir de la entrega del Sahara a Marruecos sin que todavía el pueblo español sepa la razón de ese viraje por parte de Pedro Sánchez.

Otro valor más de un investigador como Pasteur era su constante búsqueda de los orígenes de la vida, sin que por ello su fe católica se quebrantara. Era un fervoroso y sencillo practicante, como le enseñó su madre, una obrera acomodada de una pequeña ciudad de provincias. Si ahora lo comparamos con estos dos socialistas, ambos son ateos, pero se pegarán al Papa León XIV en su visita a Barcelona para aparecer en la foto, aunque ni siquiera se dignaran darle el pésame a los familiares de las 64 víctimas del tren de Adamuz, en el que su Gobierno es el máximo responsable por su descontrol en la revisión del trayecto ferroviario y su mantenimiento.

Ambos, Cajal y Pasteur, nunca fueron impedidos por su fe, ni tuvieron prejuicios para su pensamiento científico, no obstante, Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez, siempre mostraron una enorme inquina frente a la Iglesia católica, sobre todo en lo que se refiere al aborto y a la eutanasia.

Pasteur y Cajal, por medio de sus desvelos y constante trabajo e investigación, salvaron a millones de seres humanos, además de conformarse con una vida humilde. Santiago Ramón y Cajal vivió siempre en el número 64 de la calle Alfonso XII de Madrid, siendo premio Nóbel, que no pudo obtener Louis Pasteur por no existir en su época. Si ahora vemos qué bienes poseen Pedro Sánchez Castejón y José Luis Rodríguez Zapatero, con muertos a sus espaldas y una polarización política,  amén de un estercolero en el que han convertido la democracia española, será fácil colegir que bien nos merecería a los españoles admirar a hombres como Louis Pasteur y don Santiago Ramón y Cajal, antes que a estos dos personajes socialistas del período más negro de la Democracia de España.

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